lunes, 2 de septiembre de 2013

EL ATRIO Y PÓRTICO DE LA IGLESIA DE PITILLAS

Allá por el año 1.732, el Obispo de Pamplona, Melchor Ángel Jiménez Vallejo, en la visita que realizó a la iglesia de Pitillas, dejó anotados en el Libro de Visitas, entre otras mandatos, el número 15 que decía:
“Mandamos que por cuenta de la iglesia se haga un atrio con los pilares de piedra y su cubierto, para mayor defensa de la iglesia y guardarla de las aguas, desde donde se puede conjurar y que el cementerio se cerque de pared de piedra para que no puedan entrar los ganados y que se blanquee la iglesia”.
Pasaron seis años hasta que el mandato comenzó a realizarse por falta de dinero para acometer las obras según señalan las escrituras que realizaron de una parte, Isidro Villalón y Castro, vicario perpetuo de la iglesia parroquial del señor san Pedro, Antonio Esparza, Miguel Jaurrieta y Sebastián Esparza, alcalde y regidores de la villa, y como tales, patronos de la parroquia; y de la otra parte, Guillermo de Andícola, maestro cantero, natural de Navarra la Baja.
En esta obra contratada se realizaron los arcos del pórtico (dos que miran hacia el Ayuntamiento y entre los cuales está el escudo de la iglesia, marcado con el año 1.739, fecha de finalización de las obras, y un reloj de sol; y otro arco que mira al poniente), el enlosado y bancos del pórtico y atrio, el blanqueado de la iglesia y el cercado del atrio que formaba el cementerio.
En la pared que rodeaba el atrio se debían realizar tres portadas de piedra de sillería rematadas con tres bolas, a juego con las que existían en la torre del campanario, en las que había que colocar tres puertas de madera con todo el hierro necesario para poder cerrarlas.
La obra debía estar finalizada para el día de Santiago de 1.739 por el  precio de 431 ducados, sin poder pedir el cantero más dinero por las mejoras que realizase.
En enero del año 1.740 se juntaron dos maestros de obras, como representantes de los patronos de la iglesia y constructor, para declarar si la ejecución de las obras estaba conforme al contrato de la escritura. Señalaron que los cimientos de los arcos estaban sobre terreno falso, de modo que había que rehacerlos de nuevo y las losas del pórtico estaban movidas y debía asentarlas con mezcla de cal y arena. Así lo realizó Andícola.
Pasado casi siglo y medio, en el año 1.886, Manuel San Juan, párroco de la iglesia, comprendió que el muro del oeste del atrio estaba arruinado y que la iglesia no contaba con recursos para acometer la obra. Por ello propuso al Ayuntamiento que si le subvencionaba con alguna cantidad, tiraría el muro, y al reedificarlo, traería la pared un metro más hacía dentro, sin perjudicar en gran manera al atrio, quedando la calle Norte, más espaciosa y hermosa, pues era tan angosta que andaba mal para pasar un carro.
Así sucedió, el Ayuntamiento acudió con 2.000 reales de los 3.588 reales que se gastaron en la obra señalada. Además de este trabajo, se trasladó la portada que estaba frente al Ayuntamiento al poniente y, en su lugar, se colocó la que estaba en la heredad que llamaban del “Cerrado”, propiedad del duque de Granada, solicitada por el párroco en una razonada exposición. Es por ello distinta a las otras dos, pues le pusieron en la conclusión dos especies de avellanas a los lados de la cruz que estaba en medio. Hoy ya no existe esta cruz ni tampoco las puertas que cerraban las portadas.
Según he oído a Jesús Mª Esparza, varios pitilleses no entraban por esta puerta para ir a la iglesia, pues consideraban el hacerlo como una humillación y un sometimiento al marqués.

A finales del XIX y principios del XX seguían realizándose obras como lo reseña el periódico El Eco de Navarra, señalando que se estaba arreglando el atrio con excelente losa. Anotaciones en los libros de la iglesia recogen las limosnas y aportaciones del Ayuntamiento para estos fines.
De hecho, encima de los arcos del pórtico había una galería con un barandilla de madera que en la actualidad está sustituida por unos arquillos de piedra.

Pero el cercado del atrio para que no penetrasen en el interior los animales y profanasen el cementerio, ofreció una mayor intimidad en el interior del pórtico que fue aprovechado por los jóvenes para jugar a los prohibidos, como así sucedió con Aniceto Luri y Florencio Ayerdi, quienes fueron denunciados por la benemérita en agosto de 1.924.
También cuenta Pedro Mártir Jaurrieta que cierta tarde, hace muchos años, jugando unos muchachos a pelota en el pórtico, ésta se les encaló, quedando detrás del ropaje del San Pedro que estaba en la hornacina de encima de la puerta de la iglesia. Un muchacho escaló para coger la pelota y agarrándose a la imagen para su seguridad, como no estaba anclada, cayó de bruces al suelo con la imagen. La efigie quedó rota y el muchacho y sus compañeros salieron disparados para evitar la reprimenda.
Fue en diciembre de 2.008 cuando se repuso en la hornacina la imagen del patrón, realizada en granito, obra del escultor gallego Fandiño, con un costo de 1.300 euros.

Finalmente, hace pocos años, se puso una verja entre los arcos con el fin de evitar la entrada al pórtico de personas fuera del tiempo religioso y actualmente se ha adecentado el atrio levantado por las raíces de los árboles allí plantados y construida una rampa de acceso en la portada de la plaza de San Pedro.

Publicado por Juanjo, en http://pitillas-navarra.blogspot.com.es





EL DESAFINO DEL ACORDEONISTA

ES evidente que los méritos de Carlos Iturgaiz para llegar hasta donde llegó no han sido consecuencia de su preparación académica, ni tampoco de su prudencia política. El bagaje intelectual del europarlamentario está resumido en su currículum oficial descrito por Wikipedia: "Con familia de orígenes carlistas, Iturgaiz se crió en Portugalete donde estudió en el Colegio de Santa María. En un principio se le consideró mal estudiante y enfaminado a la Formación Profesional. Sin embargo, en su adolescencia, una vez hubo cambiado de instituto, enderezó su carrera académica. Posteriormente inició estudios de lenguas clásicas, que abandonaría para titularse como alumno de primer curso de acordeón".
Eso es todo. Bueno, habría que añadir un fugaz paso por el Euskaltegi y un habilidoso desparpajo que aprovechó para hacerse pasar por el único dirigente euskoparlante del PP. Detalle que le valió durante sus mejores años para sacar pecho y trepar en el escalafón.
Carlos Iturgaiz es uno de lo más eximios representantes del PP vasco en los tiempos duros. A la sombra de Jaime Mayor Oreja, asumió el papel de mamporrero contra el nacionalismo vasco a cuenta del horror provocado por ETA. Le tocó aprovechar la ola de indignación y de ira desencadenada por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, y protegido bajo el paraguas de la mayoría parlamentaria de José María Aznar protagonizó como presidente del PP vasco una desaforada ofensiva primero directamente contra el MLNV y después extendida contra el nacionalismo democrático.
Una ofensiva arrogante trufada de insultos, desprecios y agravios continuos tanto en los medios colmo en las instituciones. Una ofensiva con la que pretendió capitalizar el aborrecimiento casi unánime provocado por el asesinato del concejal popular de Ermua, convirtiéndolo en odio teledirigido desde la presidencia de su partido sobre los diversos colectivos, foros, bastayás y demás grupos de choque, subvencionados quién sabe si tirando de la caja de Bárcenas.
Contra todo sentido común y lógica política, tuvo, pues, Carlos Iturgaiz su época de esplendor basada en la agresividad casi histriónica sobre el monotema y sin que pareciera resentirse de su retórica torpe y repetitiva, ni de su incapacidad negociadora, ni incluso de sus hábitos de pícaro y trilero capaz de votar a dos manos en el Parlamento.
Hasta que le pasó por encima la otra ola, la del hartazgo social contra la crispación provocada por el acordeonista y sus fieles. La ola del tiempo nuevo que se veía venir y que Iturgaiz nunca quiso conocer ni creer. Y, como desgraciadamente suele suceder en el funcionamiento de los partidos políticos, no se tomó la determinación de fulminarle del colectivo de dirigentes sino que se le envió a ese cementerio de los elefantes que es el Parlamento Europeo donde pudiera vaguear cuanto quisiera, ganar un sueldazo y tenerlo lejos para que no estorbase.
En ello estaba el acordeonista Iturgaiz, neutralizado, cuando de repente reaparece conspirando. Porque, sin duda, eso de salir a los medios para airear los trapos sucios de su PP vasco no se le ha ocurrido a él. Una vez más, Iturgaiz ha obedecido los deseos de su padrino Jaime Mayor y el lado oscuro de Génova, primero y principal para desviar la atención de la que le está cayendo al PP español a cuenta de Bárcenas, y segundo, por si suena la flauta, para advertir a los actuales dirigentes del PP vasco de que sólo recuperará su fuerza en Euskadi blandiendo el zurriago del todo es ETA y que el PNV es la madre de todo "ese magma".
Y el acordeonista salió al escenario, desentrenado o, al menos, perdida la noción del tiempo, para interpretar la sinfonía de las dos almas del PP vasco. O sea, la de los que pretenden tomarse cafés y saludarse educadamente con los proetarras de Bildu, y la de los que sólo deben aislarles, ignorarles, insultarles incluso. La dirección, dice, debe elegir: con ellos o contra ellos. Por supuesto, él, el acordeonista, se apunta a los segundos.
Y puesto a desafinar, Iturgaiz añade un nuevo movimiento a su sinfonía: "El PNV sigue amamantando a la bestia". Él, el acordeonista, lo ha comprobado en la Aste Nagusia bilbaina. Como el PNV no ha empalado a la txupinera, para el acordeonista está claro que "no quiere la derrota de ETA". La caduca teoría del árbol y las nueces que tanto predicó Mayor Oreja por sí y por periodista interpuesta.
Toda esta verborrea es tan vieja, tan anacrónica, tan aburrida, que el resultado de esta fugaz irrupción de Carlos Iturgaiz en concierto ha sido un fracaso. Los dirigentes del PP vasco, a quienes iba dedicado, le han abucheado la actuación, porque de dos almas nada. Otra cosa es que esa única alma del PP, en el fondo-fondo, quizá coincida con los deseos de Iturgaiz. Pero Arantza Quiroga prefiere no desafinar y a la chita callando seguir manteniendo encendida la vela de la intransigencia. O acaso, el PP vasco ni siquiera tiene alma.
Pablo Muñoz, en Grupo Noticias

LAS SIETE RAZONES PARA ENTENDER POR QUÉ CRECE EL INDEPENDENTISMO EN CATALUÑA

La manifestación del 11 de septiembre del pasado 2012 no fue un calentón. La independencia se ha asentado en la opinión pública catalana para quedarse. Como señalaban esta semana en una de las tertulias de Cataluña Ràdio, “a los catalanes les van a preguntar a quién quieren más, a mamá o a papá”. Mientras en el resto de España las reacciones oscilan entre la hostilidad y la indiferencia, Cataluña se llena de banderas esteladas. El último barómetro autonómico del CIS cifró el independentismo en el 33,7% de la población, cuando tradicionalmente esta opción política no pasaba del 15% en convocatorias electorales. Estas son las siete razones de un giro social espectacular.
1.   La crisis económica
Seis años de crisis son muchos años. El precio en Cataluña ha sido muy alto: más de 670.000 parados y muchas víctimas de la precariedad, el empobrecimiento y la falta de perspectivas. En este entorno sólo una formación política ha lanzado un salvavidas a la gente: la independencia solventará la crisis. El mantra mágico es que una Cataluña independiente dispondrá de los 16.000 millones que ahora van al resto de España. El perfil del nuevo independentista es castellano-hablante y con un trabajo, si lo tiene, castigado por los recortes, por ejemplo interino en la Generalitat. Éste nuevo converso quiere creer los tres ejes de la nueva movilización: que la independencia resultará fácil, que se podrá cerrar en términos amistosos con el Gobierno español y que Europa recibirá a la Cataluña secesionista con los brazos abiertos.
2.   El apoyo de los intelectuales
Los intelectuales catalanes han comprado masivamente la idea de que la independencia es la salida. Es lo que tienen las ideas nuevas, son irresistibles. Incluso algunos que carecían de tradición en este sentido se han sumado al carro y ahora son la mayoría. Un momento cumbre de esta mutación fue cuando Josep Ramoneda fichó por el diario Ara y consiguió que ser un columnista de esta cabecera independentista fuese compatible con su puesto en El País y con ser miembro destacado del Círculo de Economía, que preside alguien tampoco sospecho de secesionista como Josep Piqué. Este cambio de los opinadores se refleja en medios de comunicación, tanto públicos como privados, en las encuestas y, en general, en el clima de opinión en Cataluña.
3.   El fin del catalanismo
La principal víctima de que Artur Mas se presentase a las elecciones autonómicas con un programa político basado en la independencia supuso la muerte del catalanismo, entendido éste tal como lo interpretaba Enric Prat de la Riba. Desde el general Prim hasta Jordi Pujol, el catalanismo había sido una ideología que no sólo aspiraba a defender todo lo catalán sino que también buscaba la reforma y modernización de España. Con Mas cruzando el Rubicón del independentismo España se daba por amortizada, convertida en un caso perdido. La nueva oleada centralizadora, por ejemplo llevándose la CMT de Barcelona, la Ley por la Unidad de Mercado, la Ley Wert o la negativa a revisar el sistema de financiación autonómico han llegado en el momento más inoportuno, creando la sensación, incluso entre los proclives al unionismo, de que “desde Madrid no nos dejan ser españoles”.
El catalanismo se ha convertido en una incómoda herencia para PSC, en la práctica el último defensor de esta opción política. Pero los socialistas catalanes se desangran por las disensiones internas y porque su dirección sabe que sumarse a la oleada independentista supondrá perder los últimos bastiones de poder real que le quedan en Cataluña: los ayuntamientos del cinturón rojoL’HospitaletCornellàSanta Coloma… Una prueba de que Cataluña se pone de espaldas a España es que la Generalitat ha renunciado, por primera vez, a liderar o participar activamente en el nuevo modelo de financiación autonómica que va a impulsar el Gobierno.
4.   ERC se apodera de la nueva centralidad
La consecuencia de todo esto es que ERC se ha apoderado de la centralidad política en Cataluña, como recientemente ha reconocido el líder de Unió Josep Antoni Duran i Lleida. ERC sube en las encuestas. Su alternativa independentista se percibe como más auténtica que la de los conversos de última hora de CiU. Oriol Junqueras es un líder mucho más tranquilo que su predecesorJoan Puigcercós. Su discurso huye de la exaltación. Y los sondeos ya dicen que si las próximas autonómicas se celebrasen hoy, ERC sería la primera fuerza política. Por eso CiU se está planteando muy seriamente concurrir a las europeas en coalición con los republicanos, para que no se visualice una derrota electoral. Al convertir la independencia en la idea medular de la política catalana, la formación con mayor tradición independentista ha pasado de la periferia a ocupar el centro político.
5.   El monopolio de las ideas
Lo escribía el director del diario AraCarles Capdevila, en un lúcido artículo titulado: “La suerte y la desgracia de no tener rival” en el que se podía leer:
El independentismo tiene una gran ventaja: no tiene alternativa. Éste es también su principal inconveniente, porque si no tienes rival no debes ser mejor que nadie para avanzar. Es fácil confiarse. Los contrarios a la independencia, incapaces de construir ninguna oferta, se apoderan del discurso del miedo con una cantinela de amenazas económicas, riesgo de rotura social, expulsión de la Unión Europea (…)  El drama es que el soberanismo no se los toma en serio a ellos –lógico– pero desprecia además sus argumentos. Y esto es un error gravísimo. Se acaban negando los riesgos económicos o sociales reales.
No se puede resumir en menos espacio las claves del debate Cataluña-España que estos días, previos a la Diada, recorre la vida política catalana.
6.   El control de la iniciativa política
El estilo de gobernar de Mariano Rajoy  y la herencia del PP de haber jugado el anticatalanismo como una carta política para ganar votos en determinados territorios –Murcia, Comunidad Valenciana, Extremadura– sólo han hecho que se alimente en Cataluña el movimiento a favor de la separación. Mientras que el gobierno de Londres aceleraba la fecha del referéndum sobre Escocia y controlaba la pregunta, lo que previsiblemente llevará a los separatistas escoceses a la derrota en las urnas, Rajoy ha preferido la especialidad de la casa: jugar con el tiempo, esperar a que el problema se resuelva solo o, mejor, se disuelva. Pero como apuntaba José Antonio Zarzalejos desde El Confidencial la pasividad de Rajoy ha dejado toda la iniciativa política al movimiento independentista. Esto probablemente cambiará después de la Diada del próximo 11 de septiembre, cuando se prevé otra movilización masiva, en la que incluso participarán separatistas tan de última hora como el alcalde de Barcelona, Xavier Trias. Pero es posible que ya sea tarde. 
7.   La crisis institucional española
España no está afrontando la reformas que precisa: un cambio en la financiación de los partidos, una reforma de la Justicia, un relevo en la Corona, un pacto de rentas, el encaje de Cataluña y Euskadi, etc. Cambios que se podría resumir en el libro de César Molinas “¿Qué hacer con España?”. Un giro institucional de este calado se está posponiendo una y otra vez por parte de la elite económica y política con un deterioro cada vez más evidente. Lo que coloca a los unionistas que viven y trabajan en Cataluña en un verdadero brete. Porque cuando la alternativa al independentismo es quedarse en la España de Mariano Rajoy o, lo que es peor, en la España de Bárcenas, la oferta resulta muy poco estimulante.
Marcos Lamelas, en El Confidencial

EGITARAU OROKORRERAKO SARBIDEA (ARTAXOA)

Sábado, 7 de septiembre
12:00 h: Imposición del pañuelico de fiestas a una persona de la Residencia de Ancianos  “Nuestra Señora de Jerusalén”
13:00 h Disparo del cohete anunciador desde la Casa Consistorial, con volteo general de campanas.Seguidamente, imposición de pañuelos a diferentes personas y a los niños empadronados nacidos desde el de septiembre de 2012 al 31 de agosto de 2013.
La Comparsa de Gigantes y Cabezudos recorrerá las calles junto con la Charanga y los Gaiteros de Artajona.  
14:00h: Concierto en la Plaza del Mercado de los Gaiteros de Artajona.
18:30h: Salida de la Corporación Municipal con la Banda de Música Zurriagalde y la Comparsa de Gigantes desde el Ayuntamiento hacia la Basílica de Nuestra Señora de Jerusalén, para asistir a las Vísperas.
19:00h: SolemnesVísperas en la Basílica de Nuestra Señora de Jerusalén, con el traslado de la Patrona a la Parroquia de San Pedro.
21:30h  Toro de fuego por la Calle Hospital y seguidamente cabezudos. A continuación, bailables en la calle Hospital con la Charanga.  
24:30h Actuación en la Quinta del grupo de mariachis Elegancia Mejicana.

Domingo, 8 de septiembre
07:00h: Tradicional Aurora en Honor a Nuestra Señora de Jerusalén,con la participación de la Banda de Música.
12:00h En la Parroquia de San Pedro,misa solemne en Honor a Nuestra Señora de Jerusalén. Seguidamente tendrá  lugar  la tradicional  procesión por las calles de Artajona con la asistencia de la Corporación Municipal, Banda de Música Zurriagalde y Comparsa de Gigantes y Cabezudos.
14:00h Ronda de vermouth amenizada con la Charanga Forris’tar y los Gaiteros de Artajona.
De18:00a18:30h Encierro en C/ Hospital a cargo de la ganadería Hnos.Ganuza Echecón de Artajona.
De18:45a19:30h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros bajo la dirección de un profesional.
A continuación, encierro de pasada del corral de la Plaza a las Monjas y subir.
De19:45a20:15h Tendrán lugar las típicas meriendas en Plaza de los Fueros.
De20:15a21:00h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros.
21:00h Encierro desde la Plaza de los Fueros hasta las Monjas y,a continuación, encierro desde el corral de la Cruz hasta las Monjas y vuelta para cerrar en el corral de la Cruz. Una vez cerradas las reses, desde Barredinda habrá pasacalles hasta la Plaza de los Fueros, y Baile de la ERa. Seguidamente, bailables para los más jóvenes con la Charanga Forris'tar.
A continuación, toro de fuego por la calle Hospital, cabezudos  y pasacalles con la Charanga Forri’Star.

Lunes, 9 de septiembre
11:30 h Deporte rural en la Plaza de los Fueros.
De13:00 a13:45h Festejo taurino por la calle Mayor a cargo de la ganadería de Jesús Macua de Larraga.
14:00 h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga Malatxo y Gaitero sde Artajona.
De18:00a18:30h Encierro en C/Hospital a cargo de la ganadería  Jesús Macua de Larraga.
De18:45a19:30h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros bajo la dirección de un profesional.
A continuación ,encierro de pasada del corral de la Plaza a las Monjas y subir.
De19:45 a 20:15h Tendrán lugar las típicas meriendas en Plaza de los Fueros.
De 20:15 a 21:00h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros.
21:00h Encierro desde la  Plaza de los Fueros hasta las Monjas y, a continuación, encierro desde el corral de la Cruz hasta las Monjas y vuelta para cerrar en el corral de la Cruz. 
Una vez cerradas las reses, desde Barredinda habrá pasacalles hasta la Plaza de los Fueros y "Baile de la Era". Seguidamente bailables para los más jóvenes con la Charanga Malatxo.
Acontinuación,toro de fuego porla calle Hospital y cabezudos

Martes, 10 de septiembre
11:00 h Concentración de todos los niños en la Plaza del Ayuntamiento y entrega de la vara de mando a la Corporación Infantil.
11:30 h Ofrenda  floral a la Virgen de Jerusalén en la Parroquia de San Pedro.
Delas12:00 hasta las 14 h Parque infantil en las escuelas viejas o en su caso en el polideportivo.
14:00 h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga El Enredo deArtajona y los Gaiteros de Artajona.
De 16:00 a 18:00h Continuarán los hinchables. Seguidamente, en la Plaza de los Fueros, tendrán lugar las típicas meriendas, paseos con ponis y encierro de toricos con ruedas.
A continuación, lanzamiento de bombas japonesas en la Plaza de los Fueros, y torico de fuego por la calle Hospital.
Seguidamente,se correrá otro toricode fuego por gentileza de la alcaldesa, con motivo de su próxima boda.
Continuaremos con el“Baile de la Era txiki”, cabezudos y bailables a cargo de la Charanga El Enredo

Miércoles, 11 de septiembre
12:00h Clase magistral de toreo para niños en la Plaza de los Fueros.
14:00 h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga El Enredo y Gaiteros de Artajona.
De18:00 a18:30 h Encierro en C/ Hospital a cargo de la ganadería Hnos.Ustarroz Sanz de Arguedas.
De 18:45 a 19:30 h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros
A continuación,encierro de pasada del corral de la Plaza a las Monjas y subir.
De 19:45 a 20:15 h Tendrán lugar las típicas meriendas en la Plaza de los Fueros
De 20:15 a 21:00h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros.
21:00h Encierro desde la Plaza de los Fueros hasta las Monjas y, a continuación, encierro desde el corral de la Cruz hasta las Monjas y vuelta para cerrar en el corral de la Cruz. Una vez cerradas las reses, desde
Barredinda habrá pasacalles hasta la Plaza de los Fueros y "Baile de laEra".Seguidamente bailables para los más jóvenes con la Charanga El Enredo. Acontinuación,toro de fuego porla calle Hospital y cabezudos.

Jueves, 12 de septiembre
De11:00 a 14:00 h Hinchables en la pista (escuelas viejas).
13:00 h En la Parroquia de San Pedro,misa solemne.
13:30 h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga Malatxo y los Gaiteros de Artajona.
14:30 h Comida para los jubilados en el Club.
17:00 a 18:00h  Actuación en la Quinta de La Dama Orquesta.
19:00 h Charlotada paral os jóvenes en la Plaza a cargo de la ganadería de D.Juan José Laparte de Marcilla.
21:00h Baile de la Era en la Plaza de los Fueros.Seguidamente se correrá un toro de fuego en la calle Hospital y, acontinuación, bailables con la Charanga Malatxo.
00:30h Actuación en la Quinta de La Dama Orquesta

Viernes, 13 de septiembre
De13:00 a13:45 h: Festejo taurino de reses bravas por la calle Mayor a cargo de la ganadería Hnos. Ganuza Echecón de Artajona.
14:00h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga Forris’tar y Gaiteros de Artajona.
De18:00a18:30h Encierroen C/ Hospital.
De18:45a19:30h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros
A continuación, encierro de pasada del corral de la Plaza a las Monjas y subir.
De19:45a20:15h Tendrán lugar las típicas meriendas en la Plaza de los Fueros
De20:15a21:00h Festej otaurino en la Plaza de losFueros.
21:00h Encierro desde la Plaza de los Fueros hasta las Monjas y, a continuación, encierro desde el corral de la Cruz hasta las Monjas y vuelta para cerrar en corral de la Cruz.
Una vez cerradas las reses, desdeBarredinda habrá pasacalles hasta la Plaza de los Fueros y "Baile de la Era". Seguidamente bailables para los más jóvenes con la Charanga Forris’tar.
01:00h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros de la ganadería Hnos.Ganuza Echecón de Artajona por gentileza de la alcaldesa, con motivo de su próximo enlace.

Sábado, 14 de septiembre
De 13:00 a 13:45 h Festejo taurino de reses bravas por la calle Mayor a cargo de la ganadería de Eulogio Mateo de Carcar.
12:00 h Actuación del grupo de danzas txiki de Tafalla en la Plaza de los Fueros.
14:00 h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga Strapalucio y Gaiteros de Artajona.
De 18:00a18:30h Encierro en C/ Hospital.
De 18:45a19:30h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros
Acontinuación,encierro de pasada del corral de la Plaza a las Monjas y subir
De 19:45 a 20:15 h Tendrán lugar las típicas meriendas en la Plaza de los Fueros.
De 20:15 a 21:00 h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros.
21:00h Encierro desde la Plaza de los Fueros hasta las Monjas y, a continuación, encierro desde el corral de la Cruz hasta las Monjas y vuelta para cerrar en corral de la Cruz.
Una vez cerradas las reses, desdeBarredinda habrá pasacalles hasta la Plaza de los Fueros y "Baile de la Era". Seguidamente bailables para los más jóvenes con la Charanga Strapalucio.
Acontinuación,toro de fuego po rla calle Hospital y cabezudos

Domingo,15 de septiembre
10:00h Exhibición de karts en el aparcamiento del polideportivo.
11:30h Misa en la Parroquia de San Pedro y, a continuación, acompañaremos a nuestra Patrona en la solemne procesión en su despedida hasta la Basílica de Nuestra Señora de Jerusalén, con la asistencia de la Corporación Municipal, la Charanga Incansables y la Comparsa de Gigantes
13:00h Festejo taurino de reses bravas, por la calle Mayor a cargo de la ganadería de Vicente Domínguez, deFunes.
14:00h Ronda de vermouth amenizada por la Charanga Incansables yGaiterosdeArtajona.
De18:00a18:30h Encierro en C/ Hospital.
De18:45a19:30h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros
A continuación, encierro de pasada del corral de la Plaza a las Monjas y subir.
De 19:45 a 20:15 h Tendrán lugar las típicas meriendas en la Plaza de losFueros.
De 20:15 a21:00 h Festejo taurino en la Plaza de los Fueros.
21:00h Encierro desde la Plaza de los Fueros hasta las Monjas y, a continuación, encierro desde el corral de la Cruz hasta las Monjas y vuelta para cerrar en corral de laCruz.
Una vez cerradas las reses, desde Barredinda habrá pasacalles hasta la Plaza de los Fueros y "Baile de la Era". Seguidamente bailables para los más jóvenes con la Charanga Incansables y Gaiteros de Artajona. A continuación, toro de fuego por la calle
Hospital y cabezudos. 01:00h Concentración en la Plaza del Ayuntamiento para despedir las fiestas con el tradicional Pobre de Mí.

domingo, 1 de septiembre de 2013

EPPUR SI MUOVE

BIEN, excursionistas, arriba, despertad, y no olvidéis que el PSN ve a Barcina agotada y exige elecciones anticipadas cuanto antes. Escucho el radio-despertador y no sé si estoy en Pamplona o en Punxusutawney. Si soy Juan Kruz Lakasta o Bill Murray. Si es el día de la marmota o el de Roberto Jiménez. Siempre la misma matraca. Y encima el Supremo ha decidido que vamos a tener dos años más de frío invierno político. Lo decisión la tomó a finales de julio, y la magistrada Benito la ha acatado a finales de agosto. Tremenda manera de empezar el curso. La radio ataca de nuevo, en pleno desayuno: Barcina se ve respaldada en su honradez, y apuesta por relanzar su proyecto político. Si no querías matraca, toma dos tazas. Pero me niego a dejarme llevar por la castrante sensación de que vivimos atrapados en el tiempo, de que aquí nunca cambia -ni cambiará- nada. Excursionistas, ojo con la descompresión porque paso de la marmota Phil al filósofo Gramsci sin solución de continuidad, para recordar el concepto de hegemonía cultural: una sociedad aparentemente libre y culturalmente diversa puede estar en realidad dominada por una de sus clases sociales, cuando las percepciones, explicaciones, valores y creencias de esa clase llegan a ser vistos como la norma, como lo normal. Parecería que cuando ideó el concepto pensaba en Navarra, en la hegemonía foral. Aquí durante décadas los mandamases de Diario de Navarra, Caja Navarra, Universidad de Navarra, Gobierno de Navarra y demás chiringuitos de la Navarra oficial han dictado la norma, lo han controlado todo. Se ha aceptado como normal que hay "unos destinados a estar arriba y otros abajo; es decir, una sociedad de amos y de criados, disfrazada con votos y lo que quieras", en palabras de Sánchez Ostiz. Lo que han dicho ha ido a misa en sentido literal y figurado. Pero el navarro de bien y la navarra de orden empiezan a no comulgar con ese discurso. Dos ejemplos palmarios: intentaron que todo el mundo juzgase la colocación pacífica de la ikurriña en el chupinazo según su maniquea dicotomía entre demócratas y violentos, gentes de bien y abertzales, buenos y malos. Pero la tan manida como extemporánea maniobra no triunfó. Perdió fuerza enseguida, como el sucedáneo de champán con el que la alegre mocina se rocía durante el chupinazo. Intentan vender la interesada privatización como única vía para salvar el servicio navarro -y público- de salud. Pero nadie les compra la bazofia de Mediterránea de Catering. Quizás mantengan por un tiempo la supremacía institucional. Pero su hegemonía cultural se hunde a toda velocidad. Al menos eso está cambiando. Y no es poco.

Juan Kruz Lakasta, en Diario de Noticias

sábado, 31 de agosto de 2013

ARTUNDO PURROY: "HAY UNA EPIDEMIA DE MIEDO QUE ESTÁ PROVOCANDO UN PROBLEMA DE SALUD MENTAL EN LA POBLACIÓN"

Pregunta: ¿Qué es la Salud Pública?
Respuesta: Principalmente se ocupa de la salud del conjunto de la población. Podemos decir que el médico lo hace a nivel individual y en salud pública se hace para toda la sociedad.
Un trabajo bastante amplio
R: Las funciones básicas de la Salud Pública son cinco. La promoción de la salud como son los estilos de vida, las campañas contra el tábaco o para hacer ejercicio físico; la prevención de la enfermedad con el programa estrella de las vacunaciones, por ejemplo; la protección en dos ámbitos principales que son la Salud Ambiental y la Alimentaria; la vigilancia epidemiológica, y por último la organización de los servicios de Salud.
¿Esto es lo hacen en la Escuela Andaluza de Salud Pública?
R: En la EASP tenemos tres puntos importantes. La Formación de los profesionales sanitarios, su actualización, con cursos, másteres, expertos… y la consultoría con proyectos en todos los ámbitos relacionados con la Salud y la Investigación. Por esta escuela han pasado, en sus 27 años de historia, cerca de 100.000 profesionales para ampliar conocimientos.
La salud es importante y hay cierto interés en cuidarla. Pero, ¿la cuidamos?
R: Si preguntas a la gente en términos de valores, la Salud siempre sale arriba en todas las encuestas seguida de la Educación. Sin embargo, no siempre se corresponde con las prioridades que marcan los gobiernos. Algo que es un gran error puesto que no se puede recortar en Salud; lo que hay que hacer es mejorar la eficiencia y optimizar recursos, sacarle más brillo a un euro.
Frente a la Salud como prioridad nos encontramos a la política en el otro extremo, con un gran desprestigio. Sin embargo, parecen estar relacionadas.
R: Política viene del griego polis que significa cómo organizar una ciudad. Por lo tanto la Política con mayúsculas es gestionar y organizar, pero haciéndolo con transparencia y rindiendo cuentas para que sea el ciudadano el que gobierne. Este es el único camino para recuperar el concepto. Su relación es evidente.
Evidente en…
R: En temas generales la crisis y el endeudamiento han llevado a realizar recortes, pero se puede elegir en dónde hacer estos recortes. Pueden ser en Defensa, Acción exterior, Diputaciones… o en los asuntos centrales como Salud, Educación, Ciencia y Servicios Sociales. Realizarlo en estos cuatro últimos puntos es la peor de las decisiones posibles y eso depende de quién esté gobernando. Por mi experiencia considero que el sistema de representación de Acción Exterior es del siglo XIX, no es necesario tener representación en cada uno de los países, aquí sí se puede racionalizar.
¿Se está jugando con la Salud de la gente?
R: En algunos casos sí. Determinadas personas están tratando de vender experimentos introduciendo el interés y el lucro en el mercado sanitario cuando no existe ninguna evidencia que demuestre que la gestión privada es mejor o más barata.
Entonces, negocio y Salud ¿no casan?
R: La Salud es un Derecho. La protección, la promoción y la atención son básicos. Es un adelanto social que se tiene garantizado por ser ciudadano y pagar los impuestos. Se trata de un bien público que debe estar garantizado. Muy diferente al bien privado. En Estados Unidos las familias se arruinan cuando alguien cae enfermo.
¿Se está privatizando el sistema sanitario español?
R: Se están haciendo intentos sin transparencia para fomentar las privatizaciones parciales. No se está cambiando el modelo sanitario como tal. Otra cosa es que algunos tengan en mente volver al lugar de donde venimos, a los tiempos en los había beneficiencia y hospitales para pobres. Este es un futuro que debemos evitar y que estamos en condiciones de evitar.
Suena triste que se hable de evitar, cuando quizás tendríamos que estar alabando los esfuerzos por avanzar.
R: No es triste, es realista. En medicina sabemos que prevenir es esencial y que hay que erradicar los intentos por parte de una minoría de cambiar el modelo. Sobre todo, porque el modelo que predican es más injusto y más caro. El modelo liberal es peor. El gasto sanitario en Estados Unidos es del 14% del PIB y hay 40 millones de personas sin cobertura.
Y en España… ¿Hay diferencias sanitarias entre unas comunidades y otras?
R: Hay diferencias en la inversión y en los recursos porque cada comunidad tiene sus características propias.
La crisis ¿lo empeora todo?
R: La situación que estamos viviendo es una crisis sistemática mucho más profunda que va más allá del déficit. Estamos ante una crisis de política, institucional, de falta de valores, ecológica… Por lo tanto es una irresponsabilidad social huir hacia delante. Hay que resetearse y hacer cambios estructurales de la sociedad para llegar a un modelo que no esté centrado en el beneficio económico si no en la persona. Por eso cuando algunos políticos hablan de volver a la situación anterior a la crisis me echo a temblar. Lo que hay que hacer es aprender de lo que nos ha llevado hasta aquí y cambiar. Si no, volveremos a caer.
¿Cómo está afectando esto a la salud del ciudadano?
R: Estamos ante una gran crisis psicológica. Todo el día estamos hablando de lo mismo y esto tiene un efecto demoledor. Hay una epidemia de miedo, que unida a la falta de esperanza, está provocando serios problemas de salud mental en la sociedad. Todo ello para que se beneficie un 1% de la población. Y lo que es más importante: estamos abriendo la brecha de las desigualdades.
Hay que ser prudentes porque aún no tenemos datos suficientes. En Medicina los datos son lentos, pero viendo lo que está ocurriendo en otros países como Grecia y Portugal y con lo poco analizado hasta la fecha, sabemos que las patologías en salud mental han aumentado (la depresión, el stress, la ansiedad), hay más contagios de Sida sobre todo por vía intravenosa, algo que había bajado notablemente, y están apareciendo enfermedades ya erradicadas como la malaria.
¿Qué le espera a los ciudadanos?
R: Si los recursos siguen mermando  y no se paran los recortes en los campos esenciales, nos enfrentamos a daños irreversibles en el sistema sanitario. Un ejemplo claro: las listas de espera aumentarán y el sistema se deslegitimará ante la gente, perderá la confianza y esto abrirá las puertas a la privatización.
¿Cree que es algo orquestado?
R: Sé que estamos en un momento delicado y que si recortas y deterioras, al final abres las vías a otras alternativas.
¿Está situación podría incidir en la salud de las generaciones venideras? ¿Estamos criando jóvenes enfermos?
R: Depende de cuando salgamos de la crisis. Realmente no llevamos tanto tiempo para ello, pero si esto se estanca y va hacia atrás, sí se puede poner en peligro la salud de las generaciones que vienen. Si somos inteligentes y gestionamos bien no tienen por qué afectar. Lo importante es que aún estamos a tiempo.
¿Se le puede dar la vuelta?
R: Sí, debemos visibilizar lo positivo, que también existe, y poner en valor lo saludable. El giro viene de un cambio de modelo cultural. En Salud hay que conservar el concepto de bien público y universal, pero adaptarnos a las circunstancias y retos potenciando la salud pública y la promoción de la salud, pinchando las burbujas de ineficacia, controlando el gasto farmacológico y en nuevas tecnologías, realizando microrreformas selectivas, potenciando a los enfermos y familiares y, sobre todo, personalizando y humanizando la atención sanitaria. Hay que decir no al inmovilismo.
¿Qué se está haciendo desde la EASP?
R: Somos los coordinadores de la investigación que se está llevando a cabo en España y en Europa sobre los efectos de la crisis. De esto modo, en septiembre estrenaremos dos portales con toda la investigación sobre el impacto de la crisis en la salud de los Españoles y en Europa.
eldiario.es, sección andalucía

1813, LA GUERRA CONTRA NAPOLEÓN DEJA UN "ANNUS HORRIBILIS"

En la primavera de 1813, el duque de Wellington partía de Portugal con el objetivo de expulsar a las tropas napoleónicas de la Península Ibérica. Los primeros efectos de esa campaña en Euskal Herria se iban a producir en territorio alavés. A mediados de junio llegaban a las inmediaciones de Gasteiz los 78.000 soldados del mariscal Jean Baptiste Jourdan que protegían la retirada hacia Francia del soberano sentado en el trono español por Napoleón, su hermano José Bonaparte. Pisándoles los talones aparecían las tropas del duque de Wellington, con las que terminaron combatiendo el 21 de junio en la Llanada alavesa y los montes que rodean la capital. Después de doce horas de lucha, los aliados se impusieron a las tropas de Jourdan, que se batieron en retirada generando una auténtica desbandada tras dejar en el campo de batalla unas 8.000 bajas entre muertos y heridos.
La derrota napoleónica fue contundente, pero los soldados del emperador todavía no estaban vencidos, ya que los triunfadores de la batalla de Gasteiz prefirieron hacer un buen botín con los objetos de valor que portaban los carruajes de la comitiva del rey José I antes que dar la puntilla a su enemigo. Por lo tanto, una vez que consiguieron rehacerse de lo ocurrido, las tropas del emperador siguieron combatiendo a sus perseguidores mientras intentaban alcanzar las dos plazas fuertes que todavía estaban en su poder: Donostia e Iruñea.
En esa retirada, el 23 de junio tuvo lugar un choque de armas en el barrio de Senpere, en la muga entre Beasain y Lazkao, en el que las tropas del general Graham alcanzaron y batieron a un grupo de soldados napoleónicos en plena retirada y contra los que ya se había librado una batalla en la zona de Arrasate.
En su camino hacia Donostia y los Pirineos, las tropas francesas alcanzaron Tolosa, dejando a su paso un rastro de saqueos y rapiña. El 25 de junio, los 15.000 hombres del general Foy intentaron frenar el avance aliado en la citada población, un punto estratégico. Sin embargo, lo tenían muy difícil, ya que se enfrentaban a los 30.000 hombres de Graham. El general inglés atacó por el camino real que enlazaba Madrid y Baiona, mientras que el militar Gabriel de Mendizabal, que venía desde Azpeitia, tenía como objetivo Albistur y Hernialde, y el guerrillero Francisco de Longa atacaba desde Ibarra. Tras una sangrienta jornada de lucha que se cobró 1.600 vidas, los franceses aprovecharon la noche para retirarse hacia Andoain. El camino estaba despejado para Wellington, que poco después inició el sitio de Donostia.
Una situación parecida se vivía en el otro gran punto de resistencia francesa: Iruñea. En la capital del todavía Reino de Nafarroa habían recalado el rey José I y el mariscal Jourdan tras la batalla de Gasteiz antes de cruzar los Pirineos. Tras ellos, habían penetrado en suelo navarro los soldados de Wellington, que se encontraron un panorama dantesco, ya que «los franceses, al tener que huir prácticamente con lo puesto, echaron mano de todos los recursos que encontraron a su paso. Arrasaron cosechas, cogieron todos los animales domésticos que encontraron a su paso y para hacer fuego arrancaron puertas, marcos de ventanas y vigas de los tejados. Algunos pueblos aparecían medio quemados», según señala Carlos Santacara en su libro «1813. El país que vieron los soldados británicos de Wellington». Por ejemplo, en Arbizu, los franceses dieron fuego a 45 casas, la mitad de las existentes entonces, después de que sus vecinos huyeran al monte, la táctica más común entre los civiles para escapar de la lucha.
Los 40.000 soldados que penetraron en Nafarroa fueron suprimiendo con fuego artillero los focos de resistencia francesa que encontraban en su camino hacia la capital, a la que llegaron la tarde del 24 de junio. Wellington decidió iniciar un bloqueo sobre Iruñea. Esta táctica le permitía mantener aislada la ciudad, en la que se había atrincherado la guarnición francesa, y, al mismo tiempo, disponer de más tropas para el resto de frentes que seguían abiertos, especialmente Donostia. En la ciudad guipuzcoana, la guarnición napoleónica, integrada por unos 2.600 hombres dirigidos por el general Emmanuel Rey, desalojó a los afrancesados que se habían refugiado en ella, tomó el convento de San Bartolomé e incendió las casas existentes fuera de las murallas. Por su parte, los ingleses emplazaron sus cañones y empezaron a castigar las defensas donostiarras hasta abrir una brecha por la que se lanzó un primer ataque el 25 de julio que fue rechazado por los franceses y que provocó 600 muertos.
Mientras Wellington procuraba acabar con esos dos principales focos de resistencia, Napoleón había reorganizado sus fuerzas con el objetivo de frenar la ofensiva aliada. Al frente de sus tropas puso al experimentado mariscal Soult, quien, a finales de julio, se sintió preparado para contraatacar. Sus hombres lanzaron una ofensiva masiva por Orreaga y Baztan con el fin de levantar el bloqueo de Iruñea y más adelante acabar con el sitio de Donostia y empujar a Wellington más allá del Ebro. 60.000 hombres divididos en dos grupos penetraron en Nafarroa el 25 de julio. La columna de Baztan fue frenada en Otsondo, mientras que los hombres de Soult avanzaron a buen ritmo hacia Iruñea. La tarde del 27 de julio, los aliados decidieron hacer frente a los franceses en las inmediaciones de Sorauren, a nueve kilómetros de la capital y donde se presentó Wellington para tomar las riendas de su ejército en retirada. Al día siguiente, las tropas imperiales atacaron, pero no consiguieron romper la línea de defensa aliada.
El 29 de julio la columna de Baztan llegó a Ostiz, lo que incrementaba las fuerzas atacantes, pero Soult había decidido desistir de romper el bloqueo de Iruñea y prefirió centrar sus esfuerzos en levantar el sitio de Donostia, así que ordenó la retirada. Wellington adivinó sus intenciones y el día 30 lanzó una ofensiva sobre Sorauren, que, tras dura resistencia, fue tomada por los aliados. A partir de ahí, las tropas imperiales iniciaron una retirada total hacia los Pirineos, a donde llegaron el 2 de agosto. Una semana después, los franceses se encontraban en el punto de partida tras sufrir 15.000 bajas.
Esta victoria permitió a Wellington centrar sus esfuerzos en Donostia, que seguía resistiendo. Sin embargo, a finales de agosto, la artillería aliada había castigado suficientemente las murallas de la ciudad como para intentar un nuevo asalto. El mariscal Soult sabía que ese ataque podía ser inminente y decidió intentar evitarlo lanzando una ofensiva por el monte San Marcial, mientras una parte de sus fuerzas hacía una maniobra envolvente por encima de Bera para llegar hasta Oiartzun.
La madrugada del 31 de agosto y envueltas por la niebla, siete divisiones francesas cruzaron el Bidasoa y atacaron las posiciones aliadas en el monte San Marcial. Tras realizar dos asaltos masivos, terminaron retirándose sin haber logrado alcanzar la cima, lo que provocó también el repliegue de las tropas que habían llegado hasta las inmediaciones de las peñas de Aia. La retirada fue desastrosa, ya que una fuerte tormenta hizo subir el caudal del río Bidasoa súbitamente y muchos soldados se ahogaron al intentar cruzar el curso de agua por los mismos puntos que habían empleado a primera hora del día.
El ataque fue un nuevo fracaso, aunque, en realidad, la suerte de Donostia ya estaba echada. El mismo día que se combatía por el monte San Marcial, las tropas de Wellington se lanzaban al asalto definitivo de la ciudad. «Los desesperados», una columna de voluntarios, atacaron por una de las brechas que había conseguido ensanchar su artillería. Cuando alcanzaron la parte superior de la grieta, descubrieron que se encontraban a cuatro metros del suelo del interior de la ciudad, lo que generó un desconcierto entre sus filas que fue aprovechado por los defensores para acribillarlos. Parecía que los franceses habían conseguido salir airosos, pero un incendio fortuito alcanzó un depósito de munición de las tropas imperiales y la consiguiente explosión sembró el caos entre los napoleónicos, momento que fue aprovechado por los asaltantes para penetrar en la ciudad. Ante la imposibilidad de frenar esa avalancha, los soldados franceses se refugiaron en el castillo de la Mota, dejando a la población civil a su suerte.
Entonces comenzó un trágico episodio que hoy en día sigue generando controversia. Durante los siguientes seis días, las tropas aliadas camparon a sus anchas por la ciudad saqueando, violando y dando muerte a muchos de sus habitantes. Y se desató un incendio tan pavoroso que solo se salvaron de las llamas las 35 casas y las dos parroquias existentes en la calle Trinidad, el lugar donde se encontraban alojados los oficiales británicos y portugueses mientras preparaban el ataque al castillo, que terminaría rindiéndose el 8 de setiembre. El resultado final de la «liberación» de Donostia fue abrumador: toda la ciudad destruida salvo la calle que en estos momentos se conoce como 31 de agosto en recuerdo de lo ocurrido, y la muerte de unas 1.200 personas.
Con Donostia ya tomada, los aliados centraron su atención en Iruñea, donde continuaba el bloqueo a la guarnición francesa. El paso del tiempo y la falta de alimentos habían generado una situación dantesca en el interior de la ciudad, donde se había llegado a comer caballos, perros, gatos, ratas y todas las hierbas que se podían encontrar. Finalmente y en vista de que ya nadie aparecería para socorrerles, el 31 de octubre, los 3.500 soldados imperiales dirigidos por el general Cassan se rindieron a los 12.000 hombres de las tropas españolas que los habían mantenido sitiados durante tres meses.
Con los últimos focos de resistencia eliminados en Hego Euskal Herria, el 10 de noviembre Wellington lanzó una gran ofensiva al norte de los Pirineos con 90.000 hombres y que generó un amplio frente de lucha que iba entre Donibane Lohizune y Donibane Garazi. Durante los siguientes meses, la guerra se cebaría con Ipar Euskal Herria, donde las tropas imperiales resistirían los sucesivos ataques de los aliados, como en el bloqueo de Baiona, hasta que a primeros de abril de 1814, con sus enemigos atacándole por diferentes flancos, Napoleón abdicó. Así se ponía un primer final a su imperio y a un largo conflicto que había dejado una Euskal Herria muy castigada por los desastres de la guerra.
En la primavera de 1813, el duque de Wellington partía de Portugal con el objetivo de expulsar a las tropas napoleónicas de la Península Ibérica. Los primeros efectos de esa campaña en Euskal Herria se iban a producir en territorio alavés. A mediados de junio llegaban a las inmediaciones de Gasteiz los 78.000 soldados del mariscal Jean Baptiste Jourdan que protegían la retirada hacia Francia del soberano sentado en el trono español por Napoleón, su hermano José Bonaparte. Pisándoles los talones aparecían las tropas del duque de Wellington, con las que terminaron combatiendo el 21 de junio en la Llanada alavesa y los montes que rodean la capital. Después de doce horas de lucha, los aliados se impusieron a las tropas de Jourdan, que se batieron en retirada generando una auténtica desbandada tras dejar en el campo de batalla unas 8.000 bajas entre muertos y heridos.
La derrota napoleónica fue contundente, pero los soldados del emperador todavía no estaban vencidos, ya que los triunfadores de la batalla de Gasteiz prefirieron hacer un buen botín con los objetos de valor que portaban los carruajes de la comitiva del rey José I antes que dar la puntilla a su enemigo. Por lo tanto, una vez que consiguieron rehacerse de lo ocurrido, las tropas del emperador siguieron combatiendo a sus perseguidores mientras intentaban alcanzar las dos plazas fuertes que todavía estaban en su poder: Donostia e Iruñea.
En esa retirada, el 23 de junio tuvo lugar un choque de armas en el barrio de Senpere, en la muga entre Beasain y Lazkao, en el que las tropas del general Graham alcanzaron y batieron a un grupo de soldados napoleónicos en plena retirada y contra los que ya se había librado una batalla en la zona de Arrasate.
En su camino hacia Donostia y los Pirineos, las tropas francesas alcanzaron Tolosa, dejando a su paso un rastro de saqueos y rapiña. El 25 de junio, los 15.000 hombres del general Foy intentaron frenar el avance aliado en la citada población, un punto estratégico. Sin embargo, lo tenían muy difícil, ya que se enfrentaban a los 30.000 hombres de Graham. El general inglés atacó por el camino real que enlazaba Madrid y Baiona, mientras que el militar Gabriel de Mendizabal, que venía desde Azpeitia, tenía como objetivo Albistur y Hernialde, y el guerrillero Francisco de Longa atacaba desde Ibarra. Tras una sangrienta jornada de lucha que se cobró 1.600 vidas, los franceses aprovecharon la noche para retirarse hacia Andoain. El camino estaba despejado para Wellington, que poco después inició el sitio de Donostia.
Una situación parecida se vivía en el otro gran punto de resistencia francesa: Iruñea. En la capital del todavía Reino de Nafarroa habían recalado el rey José I y el mariscal Jourdan tras la batalla de Gasteiz antes de cruzar los Pirineos. Tras ellos, habían penetrado en suelo navarro los soldados de Wellington, que se encontraron un panorama dantesco, ya que «los franceses, al tener que huir prácticamente con lo puesto, echaron mano de todos los recursos que encontraron a su paso. Arrasaron cosechas, cogieron todos los animales domésticos que encontraron a su paso y para hacer fuego arrancaron puertas, marcos de ventanas y vigas de los tejados. Algunos pueblos aparecían medio quemados», según señala Carlos Santacara en su libro «1813. El país que vieron los soldados británicos de Wellington. Por ejemplo, en Arbizu, los franceses dieron fuego a 45 casas, la mitad de las existentes entonces, después de que sus vecinos huyeran al monte, la táctica más común entre los civiles para escapar de la lucha.
Los 40.000 soldados que penetraron en Nafarroa fueron suprimiendo con fuego artillero los focos de resistencia francesa que encontraban en su camino hacia la capital, a la que llegaron la tarde del 24 de junio. Wellington decidió iniciar un bloqueo sobre Iruñea. Esta táctica le permitía mantener aislada la ciudad, en la que se había atrincherado la guarnición francesa, y, al mismo tiempo, disponer de más tropas para el resto de frentes que seguían abiertos, especialmente Donostia. En la ciudad guipuzcoana, la guarnición napoleónica, integrada por unos 2.600 hombres dirigidos por el general Emmanuel Rey, desalojó a los afrancesados que se habían refugiado en ella, tomó el convento de San Bartolomé e incendió las casas existentes fuera de las murallas. Por su parte, los ingleses emplazaron sus cañones y empezaron a castigar las defensas donostiarras hasta abrir una brecha por la que se lanzó un primer ataque el 25 de julio que fue rechazado por los franceses y que provocó 600 muertos.
Mientras Wellington procuraba acabar con esos dos principales focos de resistencia, Napoleón había reorganizado sus fuerzas con el objetivo de frenar la ofensiva aliada. Al frente de sus tropas puso al experimentado mariscal Soult, quien, a finales de julio, se sintió preparado para contraatacar. Sus hombres lanzaron una ofensiva masiva por Orreaga y Baztan con el fin de levantar el bloqueo de Iruñea y más adelante acabar con el sitio de Donostia y empujar a Wellington más allá del Ebro. 60.000 hombres divididos en dos grupos penetraron en Nafarroa el 25 de julio. La columna de Baztan fue frenada en Otsondo, mientras que los hombres de Soult avanzaron a buen ritmo hacia Iruñea. La tarde del 27 de julio, los aliados decidieron hacer frente a los franceses en las inmediaciones de Sorauren, a nueve kilómetros de la capital y donde se presentó Wellington para tomar las riendas de su ejército en retirada. Al día siguiente, las tropas imperiales atacaron, pero no consiguieron romper la línea de defensa aliada.
El 29 de julio la columna de Baztan llegó a Ostiz, lo que incrementaba las fuerzas atacantes, pero Soult había decidido desistir de romper el bloqueo de Iruñea y prefirió centrar sus esfuerzos en levantar el sitio de Donostia, así que ordenó la retirada. Wellington adivinó sus intenciones y el día 30 lanzó una ofensiva sobre Sorauren, que, tras dura resistencia, fue tomada por los aliados. A partir de ahí, las tropas imperiales iniciaron una retirada total hacia los Pirineos, a donde llegaron el 2 de agosto. Una semana después, los franceses se encontraban en el punto de partida tras sufrir 15.000 bajas.
Esta victoria permitió a Wellington centrar sus esfuerzos en Donostia, que seguía resistiendo. Sin embargo, a finales de agosto, la artillería aliada había castigado suficientemente las murallas de la ciudad como para intentar un nuevo asalto. El mariscal Soult sabía que ese ataque podía ser inminente y decidió intentar evitarlo lanzando una ofensiva por el monte San Marcial, mientras una parte de sus fuerzas hacía una maniobra envolvente por encima de Bera para llegar hasta Oiartzun.
La madrugada del 31 de agosto y envueltas por la niebla, siete divisiones francesas cruzaron el Bidasoa y atacaron las posiciones aliadas en el monte San Marcial. Tras realizar dos asaltos masivos, terminaron retirándose sin haber logrado alcanzar la cima, lo que provocó también el repliegue de las tropas que habían llegado hasta las inmediaciones de las peñas de Aia. La retirada fue desastrosa, ya que una fuerte tormenta hizo subir el caudal del río Bidasoa súbitamente y muchos soldados se ahogaron al intentar cruzar el curso de agua por los mismos puntos que habían empleado a primera hora del día.
El ataque fue un nuevo fracaso, aunque, en realidad, la suerte de Donostia ya estaba echada. El mismo día que se combatía por el monte San Marcial, las tropas de Wellington se lanzaban al asalto definitivo de la ciudad. «Los desesperados», una columna de voluntarios, atacaron por una de las brechas que había conseguido ensanchar su artillería. Cuando alcanzaron la parte superior de la grieta, descubrieron que se encontraban a cuatro metros del suelo del interior de la ciudad, lo que generó un desconcierto entre sus filas que fue aprovechado por los defensores para acribillarlos. Parecía que los franceses habían conseguido salir airosos, pero un incendio fortuito alcanzó un depósito de munición de las tropas imperiales y la consiguiente explosión sembró el caos entre los napoleónicos, momento que fue aprovechado por los asaltantes para penetrar en la ciudad. Ante la imposibilidad de frenar esa avalancha, los soldados franceses se refugiaron en el castillo de la Mota, dejando a la población civil a su suerte.
Entonces comenzó un trágico episodio que hoy en día sigue generando controversia. Durante los siguientes seis días, las tropas aliadas camparon a sus anchas por la ciudad saqueando, violando y dando muerte a muchos de sus habitantes. Y se desató un incendio tan pavoroso que solo se salvaron de las llamas las 35 casas y las dos parroquias existentes en la calle Trinidad, el lugar donde se encontraban alojados los oficiales británicos y portugueses mientras preparaban el ataque al castillo, que terminaría rindiéndose el 8 de setiembre. El resultado final de la «liberación» de Donostia fue abrumador: toda la ciudad destruida salvo la calle que en estos momentos se conoce como «31 de agosto» en recuerdo de lo ocurrido, y la muerte de unas 1.200 personas.
Con Donostia ya tomada, los aliados centraron su atención en Iruñea, donde continuaba el bloqueo a la guarnición francesa. El paso del tiempo y la falta de alimentos habían generado una situación dantesca en el interior de la ciudad, donde se había llegado a comer caballos, perros, gatos, ratas y todas las hierbas que se podían encontrar. Finalmente y en vista de que ya nadie aparecería para socorrerles, el 31 de octubre, los 3.500 soldados imperiales dirigidos por el general Cassan se rindieron a los 12.000 hombres de las tropas españolas que los habían mantenido sitiados durante tres meses.
Con los últimos focos de resistencia eliminados en Hego Euskal Herria, el 10 de noviembre Wellington lanzó una gran ofensiva al norte de los Pirineos con 90.000 hombres y que generó un amplio frente de lucha que iba entre Donibane Lohizune y Donibane Garazi. Durante los siguientes meses, la guerra se cebaría con Ipar Euskal Herria, donde las tropas imperiales resistirían los sucesivos ataques de los aliados, como en el bloqueo de Baiona, hasta que a primeros de abril de 1814, con sus enemigos atacándole por diferentes flancos, Napoleón abdicó. Así se ponía un primer final a su imperio y a un largo conflicto que había dejado una Euskal Herria muy castigada por los desastres de la guerra.

¿Por qué fue destruida Donostia?
Doscientos años después, la destrucción de Donostia sigue generando dimes y diretes, ya que existen varias teorías que intentan explicar por qué la ciudad guipuzcoana terminó arrasada por aquellos que querían «liberarla». Algunos estudiosos señalan que en esa época, el asalto de ciudades solía derivar habitualmente en un auténtico saqueo por parte de las tropas asediantes, que aprovechaban el momento para hacerse con un botín mientras sus mandos miraban para otro lado.
Desde la Asociación de Historiadores Guipuzcoanos, Miguel de Aramburu, Carlos Rilova Jericó y Álvaro Aragón Ruano ahondan en esa tesis, pero añadiéndole una motivación de corte comercial en el caso donostiarra. De acuerdo con su teoría, los oficiales británicos no habrían frenado el frenesí saqueador de sus hombres para así «acabar con un competidor comercial y con un puerto que en un futuro inmediato volvería a ser aliado francés y enemigo de la flota de su Británica Majestad». En su modo de proceder, habrían influido el hecho de que Donostia se entregó a las tropas francesas durante la Guerra de la Convención (1794-95) sin ofrecer la más mínima resistencia y las intensas relaciones comerciales entre la ciudad y Baiona, que se habrían visto fortalecidas si Hego Euskal Herria hubiera pasado a formar parte de la Francia napoleónica.
Esos vínculos comerciales y la citada sintonía con la Administración gala también son sacados a colación por los defensores de otra teoría que explica el saqueo y la quema de la ciudad como una venganza española. La iniciativa Donostia Sutan 1813-2013 asegura que los generales españoles Castaños, especialmente, y Álava (que en junio había evitado el saqueo de Gasteiz tras su batalla) habrían fomentado la destrucción de la urbe como escarmiento por haberse alineado con la Francia revolucionaria.
Para sostener esta tesis se basan en 79 testimonios recogidos durante los meses siguientes al asalto del 31 de agosto y en los que los testigos aseguran haber oído a los soldados que «tenían orden del general Castaños de arrasar la ciudad y pasar a cuchillo a sus habitantes». Las tropas inglesas y portuguesas habrían cumplido a conciencia con ese mandato, ya que en sus relatos, los donostiarras narran «el asesinato de personas indefensas, la violación de mujeres sin distinción de edad, de hijas sobre el cadáver de sus madres, saqueo de todos los bienes, incendio premeditado casa por casa...», recuerdan desde esta iniciativa.
Donostia Sutan añade que «los generales españoles Álava y Castaños, responsables de la masacre, y el británico duque de Wellington negaron su implicación en los hechos y echaron la culpa a los propios donostiarras y a las tropas francesas que habían ocupado la ciudad durante cinco años». Cuando quedó en evidencia que el saqueo había sido realizado por las tropas anglo-portuguesas, tampoco se compensó a la ciudad por lo sucedido e incluso durante un periodo de tres años las autoridades españolas no permitieron la reconstrucción que querían realizar los donostiarras, una anómala forma de proceder que vendría a reforzar la tesis de la venganza.
Pello Guerra, en GARA