domingo, 5 de febrero de 2012

AINTZANE EZENARRO: "HACE FALTA UNA SEGUNDA TRANSICIÓN EN EUSKADI"

Si algo tiene claro Aintzane Ezenarro (Getaria, 1971) es que para llegar a una Euskadi en paz se necesitarán muchos años y algunos pasos esenciales a recorrer en cuanto a política penitenciaria y el reconocimiento de las víctimas. Asegura que la izquierda abertzale, representada por Batasuna, tiene que asumir no solo que ha habido víctimas de ETA sino también su propia responsabilidad en la existencia de esas víctimas. «Porque para construir un futuro tienen que reconocer que el sufrimiento no ha servido para nada», confiesa. Pacifista convencida, la portavoz de Aralar en el Parlamento Vasco está metida de lleno en la lucha por la recuperación de la memoria de todas las víctimas de la violencia, algo que es ahora su prioridad.
- Estos días se habla de consenso entre los partidos para gestionar el final de la violencia de ETA. ¿Qué puede aportar Aralar?
-Nosotros queríamos que en este nuevo tiempo político hubiera un diálogo entre partidos para ver cómo abordábamos esta situación después de la noticia histórica del cese definitivo de ETA. Ha sido la mejor noticia que hemos tenido desde la Transición y la que más va a modificar, a mejor, nuestra sociedad. Era lógico que el lehendakari abriera un debate para concocer las diferentes posiciones. Pero para mi perplejidad, porque no salgo de mi asombro, el lehendakari no ha hecho todavía nada. Tenemos un jefe de Gobierno que se ha convertido en un mero observador y esto denota el desapego que vive en relación a su cargo. No tenemos lehendakari.
- ¿Entonces el Gobierno de Patxi López está agotado?
- Yo digo que tenemos un lehendakari ausente.
- ¿Sería partidaria del adelanto de las elecciones?
- Si va a perdurar esta agonía, sí.
- ¿Qué deben hacer las instituciones vascas a partir de ahora?
- Empezar a trabajar desde ya en tres aspectos. Primero, en el de la política penitenciaria. Si tenemos que abordar una política que progresivamente posibilite la salida de los presos, deberá ir acompañada de un acuerdo en Euskal Herria. La segunda cuestión es el tema de las víctimas y su reconocimiento.
- Pero en este punto ya se está avanzando, ¿no?
- Es en el único que estamos avanzando y no gracias a Patxi López, sino al largo recorrido realizado desde 2007 en un consenso en el que vamos abordando el reconocimiento de todas las víctimas. Y la tercera cuestión sería la de la reconciliación. No hay que pensar que porque ETA desaparezca todo el clima que la persistencia de la violencia ha generado va a desaparecer sin más. Porque además de violencia hemos tenido actitudes antidemocráticas de falta de respeto y de rechazo. Y esto hay que afrontarlo desde las políticas públicas en colaboración con las instituciones locales. Pero esto tampoco se está abordando.
- ¿Y a qué se está esperando?
- No sé. Yo vengo del pacifismo y me parece algo tremendo que hayamos estado tanto tiempo esperando el final de ETA, y ahora que llega tengamos un lehendakari ausente. Desde Aralar decimos que estos aspectos se deben afrontar en relación a la pacificación, pero es que hay muchos más, como acuerdos básicos en la política que posibiliten una segunda Transición en Euskadi, no porque la violencia haya desaparecido, sino porque su persistencia ha evitado el debate político que tenemos pendiente en este país.
-¿Cómo se imagina la nueva Euskadi? ¿Cómo se llegará a vivir en paz?
- Es un proceso largo que necesitará unos años y muchos pasos a dar. Evindentemente, cuando hablamos del reconocimiento de las víctimas y del dolor causado hay una parte de la sociedad autodenominada MLNV que tiene un recorrido importante que hacer y que todavía no ha hecho, y que no ha concluido ni mucho menos en la declaración que hizo en Aiete en relación a las víctimas. La izquierda abertzale, representada por Batasuna, tiene que asumir no solo que ha habido víctimas, sino su propia responsablidad en la existencia de estas víctimas.
-¿Qué responsablidad le achaca?
- Su silencio. Hay que hacerse la pregunta de qué ha posibilitado que la violencia persista hasta 2012. Entre otras cosas, la ha facilitado que una parte significativa de esta sociedad la ha aplaudido o se ha callado ante la muerte de personas. Y no se pueden deshacer de esa responsabilidad con una declaración. Tienen que hacer un reconocimiento en primera persona. Deben reconocer además sus actitudes inadmisibles a nivel local con el que simplemente pensaba diferente: presiones de todo tipo, pintadas, agresiones verbales, negaciones de saludo, y esto lo hemos vivido todos. En Aralar hemos padecido estos ataques por decir diez años antes lo que ellos han acabado diciendo. Y hay que decirles: 'si quieres que nos miremos a los ojos y podamos construir futuro tienes que admitir que te has pasado'.
-¿Y cree que lo van a admitir?
- Han anunciado el camino. La actitud autocrítica hay que hacerla mirando a los ojos a quien has hecho ese daño. Una cosa es una crítica a nivel político y otra es hacer daño a las personas. Ir al daño personal ha sido una práctica estratégica por parte del MLNV. Y no se puede olvidar. Porque el olvido nunca construye futuro. Con la misma fuerza que digo esto, digo también que todas las violencias que ha habido en este país necesitan el mismo grado de reconocimiento y de autocrítica. La izquierda abertzale deberá reconocer su responsabilidad y que la violencia ha sido un error. En este sentido, tenemos un partido socialista que todavía no ha pedido perdón a las víctimas de los GAL. Todas las violencias son rechazables, pero cuando vienen del Estado, que es el que debe garantizar tus derechos fundamentales, es más criticable. Hay que reclarmar esto al Partido Socialista y al PP; los socialistas han entrado algo, pero el discurso del PP es inadmisible.
-Alguien que muere preparando un atentado, ¿es una víctima?
- No. Víctima es una persona que ha padecido una conculcación de derechos humanos, que es agredida. Y una persona que muere poniendo una bomba no es una víctima porque no ha sido agredida.
-Estos últimos meses no se le ha visto en la escena política diaria.
- Aralar decidió por mayoría presentarse a las elecciones del 20-N en coalición con otros partidos, entre ellos la izquierda abertzale. Yo no estuve de acuerdo pero asumí la decisión y quizá por eso he estado callada.
-Si la asamblea de Aralar decide volver a concurrir con la izquierda abertzale a las próximos elecciones, ¿cuál será su posición?
-La decisión de las pasadas elecciones fue táctica y no ha habido una decisión estratégica en Aralar. Debemos abordar un debate en profundidad sobre lo que quiere aportar el partido a la política vasca en el futuro. Aralar ha representado una izquierda abertzale nítidamente defensora de los derechos humanos, pragmática en el sentido de que ha participado en las instituciones y abierta al diálogo y al acuerdo entre diferentes sensibilidades. También hemos generado avances profundos e impulsado un cambio de mentalidad dentro del espacio de la izquierda abertzale. Representamos a sectores sociales diferentes. A partir de ahí si se puede o no colaborar... No descarto la posible colaboración pero manteniendo cada uno lo que representamos.
-¿Estaría en las listas de Aralar en el caso de coalición con Bildu?
- No voy a adelantar acontecimientos, pero aseguro que no voy a estar fuera del discurso de Aralar. Yo no voy a dar un giro si va en contra de mis principios.
- ¿Y como independiente en las listas del PNV?
- Es normal que en época de cambios se especule. Muchas de las suposiciones tienen como objetivo descalificarme porque no quieren entrar en el debate que yo planteo. Estoy en Aralar, soy su portavoz y defiendo lo que he defendido siempre. Y vivo este momento con mucha ilusión porque sin la violencia de ETA todo será mejor.
-¿Lideraría un grupo de escisión?
-No tenemos ninguna intención de ser una escisión de nada. Estoy aquí porque las bases me eligieron para ser portavoz y cumpliré mi compromiso con los que me han votado. Me debo a esas personas y al programa que en 2009 nos dio la representación que ahora tenemos. En cualquier caso, dentro de la política o desde otro ámbito seguiré luchando por la recuperación de la memoria de todas las víctimas.
- Es una de sus apuestas más fuertes y una de sus pasiones políticas.
-Sí es una apuesta que está costando mucho esfuerzo. Planteé este tema sola en el Parlamento y cuando votamos el portavoz de UPyD dijo 'señora Ezenarro ha convencido a toda la Cámara menos a mí'. Las víctimas se merecen el reconocimiento y la convivencia requiere que todos los sufrimientos sean reconocidos. Éste es un trabajo muy importante, creo que lo mejor de esta legistatura.
- ¿Qué pasos se están dando en la creación del Centro de la Memoria en Euskadi?
- La Ley de Reconocimiento y Protección de las Víctimas nos dice a los vascos que debemos hacer aquí un centro que es solo de unas víctimas. Y por responsabilidad digo que eso no puede ser. Una de las cosas que hemos aprendido en Chile y Argentina es que las instituciones que trabajan en la Memoria no tienen apellidos. La memoria es abierta y en construcción, y vinculada a los derecho humanos. Queremos recoger todas las violencias políticas y mirar a otros países que van por delante.
El Diario Vasco

NOS VAN A VOLVER LOCOS

Hemos entrado en febrero de 2012, y hace poco más de un mes que el Parlamento aprobó con los votos favorables de UPN y PSN los Presupuestos Generales de Navarra para este año. Incapaces de reconocer su error en la previsión de ingresos, cuando solamente unos días antes este grupo de Nafarroa Bai había incidido en lo irreal del cálculo de sus previsiones, insisto, incapaces de reconocerlo, aprovechan el anuncio del Gobierno de Madrid para vendernos una subida del IRPF, que repercute sobre todo contra las rentas medias, dejando las altas tranquilas y sin molestar a sus titulares.

Por cierto, con el destino de estos ingresos Miranda dice una cosa y el señor Lizarbe, socio de gobierno, dice que no le hagamos mucho caso.

Esta semana ha anunciado el consejero de Economía y Hacienda el cierre oficial de las cuentas de 2011, con un déficit reconocido del 1,2%, pero pendiente esta cifra de la decisión que tome el Estado con respecto a la financiación mediante peaje en la sombra de la Autovía del Pirineo, y que de ser así, elevaría el déficit al 1,7%, lo que supone 0,4 décimas por encima de la obligación establecida para todas las autonomías.

Y siguen volviéndonos locos, el último despropósito anunciado por el titular de Cultura hace referencia a la intención de eliminar los festivales de Olite y, como ya lo hizo anteriormente con el festival Punto de vista, para posteriormente decirnos que volverá en 2013.

La partida de los festivales para el año 2011 tenía una asignación de 700.000 euros. Ahora nos comunican que con ese dinero se habilitan unas partidas para un seminario que contempla encuentros con expertos en teatro, teatro callejero y animación de calle en Olite, potenciar el festival de danza Escena, el programa Cultur, y los programas culturales infantiles y familiares.

A este respecto quiero hacer dos consideraciones:

Primera: Yo participo en la Comisión de Cultura como portavoz de Nafarroa Bai, y en los presupuestos aprobados no se contempla ninguna partida de 700.000 euros, que sí estaban presupuestados en el ejercicio anterior.

Segunda: Entre las más de 60 enmiendas que se presentaron por parte de nuestro grupo en Cultura estaban las correspondientes a Escena, Cultur etc…, y el tándem UPSN no admitió ninguna de ellas, ni las nuestras ni las aportadas por otros grupos de la oposición.

¿De dónde sale ahora este dinero? ¿Qué santo desvisten para vestir otro? ¿Por qué tras mantener que las partidas nominativas no tienen razón de existir, ahora vienen con estas?

Me satisface que estos programas vuelvan a estar de nuevo en nuestra programación, pero no entiendo el cambio de opinión del Gobierno, ni entiendo por qué han sido estas las actividades culturales elegidas, y a las demás se les obliga a concursar en los programas propios de promoción y cooperación cultural, dotados con una partida de 1.498.500 euros para todas.

En estos presupuestos lo que me ha parecido más inconcebible es que un partido que cuando está en periodo electoral habla de valores de izquierda y progresismo, como es el PSN, termine haciendo siempre política de derechas con votos de izquierdas. Como digo, no podía dar crédito a la sumisión con la que se entregó a las fragancias poderosas del color de la moqueta.

Con respecto a sus socios, ante la falta de argumentos que UPN mantiene para justificar posturas, a veces hasta ridículas, como es el caso de su obsesión por la marginación y la discriminación de todo lo que sea euskera o cultura propia, siempre termina diciendo que la ciudadanía habla cada cuatro años, y que le ha vuelto a poner como el partido más votado de Navarra.

A mi juicio, señores de UPN, deberían ser más cuidadosos con sus manifestaciones, porque de sus palabras se podría deducir que los ciudadanos que les han votado son corresponsables de las dietas ocultas (y ocultadas), del desastre del Circuito de los Arcos, del despilfarro del Reyno Arena, o del lastre que significa, y significara durante muchos años para nuestra comunidad, el pago en la sombra de 62 millones de euros al año, por unas obras que financiadas al uso (como siempre se ha hecho en esta tierra), nos hubieran costado la mitad.

Pero ustedes insisten en que son los ciudadanos los que les han dado el gobierno, y yo les digo que no, que 19 parlamentarios de 50 no son mayoría, que quien ha puesto a Barcina en la Presidencia ha sido el PSN, sí, los socialistas de Roberto Jiménez, quien aún diciendo pocos meses antes de las elecciones que nunca gobernaría con una derecha como la que tenemos en Navarra, y mucho menos encabezada por quien lo estaba, no ha podido sucumbir al obscuro deseo del poder, aunque fuera dejando boquiabierta a gran parte de su militancia y electorado.
Patxi Leuza, parlamentario de Nafarroa Bai 2011

sábado, 4 de febrero de 2012

JURASSIC PARK

Al final la vida se abre camino”… es la frase con que John Hammond el iluminado creador de ese “circo de pulgas” que era el Parque Jurasico pone final a la saga de Michael Crichton, avalando así la teoría de que hay cosas que no se pueden controlar.

De alguna manera eso es lo que ha estado pasando con la política europea y mundial tras la segunda gran guerra y de una manera mucho más acentuada desde la caída del “Muro de Berlín” y el fin de la Guerra fría, que algunos aprendices de domador de pulgas, ya sean del mundo financiero, del político o de la perversa mezcla entre ambos, han conseguido crear un Parque Jurasico político a escala global. Jurásico por antiguo y jurásico por incontrolable.

Y es que las estructuras políticas que nos ha tocado sufrir, ya con unos cuantos años transcurridos de S. XXI, responden a las necesidades sociales, a las formas de representación y comunicación de finales del XIX y si le aplicamos una fuerte dosis de optimismo principios del XX.

Tanto la Administración pública como acción de gobierno como los partidos políticos como herramienta de participación política responden a unos mecanismos de representación acordes con una estructura social y tecnológica que poco o nada tiene que ver con el mundo en que vivimos. Estructuras verticales, fuertemente profesionalizadas y preparadas para garantizar su propia supervivencia en vez de comprometidas con su supuesta ideología.

Y esta situación ha tenido dos efectos a cual más pernicioso; la difuminación de las ideologías por la permeabilidad de esas estructuras a cualquier lobby de presión y por ende la corrupción generalizada, y la desconexión de la política con los ciudadanos y el creciente desinterés y desconfianza de estos por falta de mecanismos de participación y relevo generacional, y como consecuencia la aparición de un Parque Jurásico político donde nada es lo que parece o debiera ser y donde auténticos fósiles vivientes se reparten el jardín privado del poder político.

Gobiernos como el vasco o el navarro serían absolutamente impensables en una sociedad real y más dignos de cualquier entorno experimental o de laboratorio, y todo por no dar voz a quien corresponde; la ciudadanía.

Pero como en el parque de Hammond, la política también se abre camino y el ser humano como ser social y político buscará otros cauces si se le cierran los que debieran encauzar esa participación. La democracia representativa, tal y como hoy la conocemos, no es un tabú intocable que garantice los derechos de los ciudadanos, sino un producto de una estructura social y unas potencialidades comunicativas de un momento histórico concreto, y ese momento ha pasado.

El trabajo en red, las nuevas tecnologías, la potencia comunicativa multicanal de Internet y las redes sociales, la interactividad que permiten están cambiando, o han cambiado ya, las relaciones humanas y las relaciones económicas… solo la política resiste en ese parque jurásico aislado y anacrónico que suponen las estructuras piramidales y estancas.

Solo los gobiernos y los partidos que se adapten a la nueva realidad social tendrán alguna opción de supervivencia, y para adaptarse es necesario abrir las puertas, horizontalizar las estructuras, buscar nuevas formas de participación y utilizar los mecanismos de relación social que son habituales en todos los demás aspectos de la sociedad del S. XXI, los demás se verán reducidos al triste papel de ser las pulgas de un circo ficticio.
Ander Muruzabal, en Aberriberri

IBAIALDE

Más de una vez he escrito por aquí sobre la necesidad de renovar el discurso en favor del euskera y abandonar el últimomohicainismo. Hay que superar eso de que lo que más orgullosos nos haga sentir de ser euskaldunes sea ser los últimos euskaldunes, que apreciemos el euskera por ser el idioma más antiguo del universo mundo, que amemos al euskera por haber sido y ser perseguido. Más de una vez he comentado que, afortunadamente, está surgiendo un nuevo discurso en torno al euskera, que cada vez en más libros, revistas, artículos de prensa y blogs encuentras reflexiones tan interesantes como refrescantes sobre este tema, sobre la estética, la ética, la política, la funcionalidad del euskera. Bien, pues hoy me cisco en todo ese planteamiento y recurro a los argumentos de la vieja escuela para llamar a participar mañana en la fiesta a favor de la ikastola Ibaialde de Lodosa-Sartaguda, pues resulta innegable que aun caduca, toca la fibra sensible de la idiosincrasia navarra. Me parece la mejor manera -incluso la única- de animar a la gente a visitar mañana la Estepa... Perdón, la Ribera navarra, en plena ola de frío siberiano. Ahí voy: los chavales y las mocetas de la Ikastola Ibaialde sufren el apartheid lingüístico. Viven en lo que la ley del vascuence denomina zona no vascófona. Allá no se respeta la libertad de elección de los padres. En la escuela pública, el modelo D está prohibido. Para estudiar en euskera la única opción es la ikastola. Los padres, las madres y el profesorado llevan 25 años trabajando para sacar adelante ese centro, luchando contra viento, marea, legislación, falta de reconocimiento oficial de su enseñanza, carencia de ayudas públicas, falta de infraestructuras adecuadas... ¿Vamos a dejar que todo ese sacrificio realizado durante un cuarto de siglo resulte a la postre baldío porque no queremos pasar frío? ¿Vamos a abandonar a esos chavales y a esas mocetas a su suerte, por miedo a acatarrarnos? ¿Qué es más fuerte, el frío siberiano o nuestro compromiso en favor del euskera? ¿Somos o no somos? ¿No hay gónadas o qué? Es más: ¡A que no hay gónadas! (Por si a pesar de mi contundente método de motivación la gente no se anima a ir mañana a Lodosa-Sartaguda, ahí va el número de cuenta de la Ikastola Ibaialde: 3035 0153 46 1531026051).
Juan Kruz Lakasta, en Diario de Noticias

ALGUIEN TENDRÍA QUE HACER ALGO

El Gobierno de Barcina la tiene tomada este año con los hijos de Shakespeare. Primero clavó la tijera en el corazón de la Escuela Navarra de Teatro y ahora borra del mapa los espectáculos del Festival de Olite.
En lo que toca a la ciudad del Castillo, el evento queda reducido al esqueleto. El tajo se lleva casi el 60% del presupuesto. No habrá grandes compañías y ni si quiera se montará el escenario de La Cava.
La proyección exterior del Festival, no cabe duda, se resentirá a pesar de la promesa de que ahora se convierte en certamen bianual. No es lo mismo. El evento corre el peligro de esfumarse de la cartografía de los certámenes de calidad. ¿Acaso Almagro o Mérida aparecen y desaparecen como el agua del Guadiana?, no.
En lo interior, comerciantes, bares, restaurante y hoteles lo van a sentir y no está precisamente el tiempo como para ir sin paraguas en plena tempestad de crisis económica. Doscientos puestos de trabajo, ahí es nada, viven en verano del sector.
A Olite, además, le blande sobre la cabeza una espada que ya conoce: la eventual dispersión del espectáculo por mor de un reparto de escenarios en distintos puntos de Navarra. Algo que ya mató a los primeros Festivales de Olite, algo que a largo plazo se vio ineficaz porque la proyección del Palacio Real supera mediáticamente a otros escenarios, programas y foros.
Cuando, precisamente con otro gobierno de UPN, se finiquitó el Festival de Olite original, se alzaron voces contrarias que a la postre sirvieron para rectificar el error.¿La crisis, económica y de otros tipos, habrá matado esta sensibilidad?. Malos tiempos para la lírica y la dignidad.
Beltrán Gárriz, en Ordago

viernes, 3 de febrero de 2012

"SI ME VOY ANTES QUE VOS"

Si me voy antes que vos
si te dejo en estas tierras
no te asustes de la noche
que en la noche vivo yo

Si me voy antes que vos
si es así que está dispuesto
quiero que tus noticias
hablen del aire y del sol

Quiero que siempre recuerdes
lo que dijimos un día
que cada vez que te ríes
río contigo mi amor

Y no te olvides de algo
que se adivina en la vida
y es que la vida misma
es un milagro de amor.

Si me voy antes que vos
y visito tu silencio
no es para que estés triste
ni para ver tu dolor

Quiero decirte mi amor
en estas torpes palabras
que cada vez que llores
lo sabrá mi corazón

Y no nos encontraremos
pues siempre estuve a tu lado
hacia dónde y hasta cuándo
esas son cosas de Dios

Y no nos encontraremos
pues siempre estuve a tu lado
siempre aunque me vaya antes
es un milagro de amor

¿CONGRESO VACUO?

Aunque muchos en la dirección del PSOE se resistan a reconocerlo no es solo la crisis económica la que ha arrastrado al Partido socialista a su peor resultado electoral. Los discursos vacuos, infantiles, las improvisaciones y las actitudes demagógicas con los que han intentado contentar a sus electores los dos últimos años han tenido mucho que ver en el desastre del 20 de noviembre.

Los socialistas no deberían menospreciar la grave crisis ideológica que acecha a toda la izquierda europea. El caso de España se hace más visible por la concentración de poder que los últimos resultados electorales han dejado en manos de la derecha y por carencia de un discurso alternativo desde la socialdemocracia que explique la desafección de más de 4’5 millones de anteriores votantes el día de las elecciones del pasado mes de noviembre.

Quien afronte la responsabilidad de dirigir el socialismo español se encontrará en esta tesitura doble: con el peor resultado electoral y la ausencia de un discurso que ilusione deberá iniciar su gestión asumiendo los reiterados errores cometidos en el pasado. La autocrítica se hace imprescindible.

No sirven ya los viejos parapetos en los que el socialismo se refugiaba tras sus derrotas para recomponer estructura y discurso: los sindicatos sufren una crisis de deslegitimación; las organizaciones de base se descomponen, la presencia en la sociedad civil se ha reducido de forma alarmante en los últimos años, al tiempo que surgen nuevos movimientos a los que el discurso de la izquierda llega confuso y carente de atractivo.

El próximo congreso del PSOE deberá analizar el porqué del abandono de gran parte de la que ha sido la base social sobre la que sustentaba su discurso durante la primera legislatura: trabajadores y clases medias urbanas, pérdida de atractivo entre los sectores más dinámicos de la sociedad: juventud, nula presencia en la Universidad y en las organizaciones sociales de base.

La democratización de un partido anquilosado, en el que el aparato todo lo controla hasta la asfixia, es la primera de las tareas que debe afrontar quien asuma la responsabilidad de dirigir el PSOE en el futuro. Es necesaria una apertura hacia la sociedad, pero sobre todo y en primer lugar hacia el interior del propio partido.

No es con indolentes élites, más preocupadas por titulares de prensa que por conocer la opinión de sus militantes, como se avanzará en un proyecto de izquierda en España. Aquellos más preocupados por los problemas del partido que por los problemas del país y sus gentes, acabarán arrastrados por la marea de la historia.

La democratización y apertura a la sociedad son tareas postergadas mientras se disfruta del poder. Su futuro debe conjugar de modo inteligente responsabilidad en la colaboración con la gobernabilidad, con la necesaria presencia en el día a día del ciudadano articulando una alternativa progresista ante la derecha hegemónica.

La caída del muro del Berlín dejó a la socialdemocracia como único valedor del Estado de bienestar que se había ido construyendo en Europa desde los años 50. Es la responsabilidad histórica que el socialismo tiene hoy encomendado.


La gestión de la crisis por parte de las políticas de las derechas europeas solo augura estrechamientos en los avances sociales logrados durante las últimas décadas. La responsabilidad de los políticos progresistas dando vida a un discurso articulado, alternativo, social, coherente y realista que enfrente estos retos ante una derecha cada día más poderosa, tanto en España como en Europa, debe estar en el centro de la reflexión de fondo en todas sus políticas.

Mucho más que liderazgos orgánicos, el socialismo -como principal fuerza de la izquierda europea- tiene la obligación de vertebrar un movimiento de largo alcance con clara visión estratégica que ofrezca respuestas a los nuevos problemas de la sociedad.

No puede ser el Congreso de Sevilla una mera confrontación de personas como ocurrió en el 2000. Es mucho más que la dirección del partido lo que se juegan los socialistas. Probablemente los próximos doce años van a ser los más complicados de la reciente historia de España.

El riesgo de que el viejo aparato y la burocracia del partido, o de que determinadas organizaciones territoriales, pretendan condicionar el debate estableciendo precios a cambio de su apoyo deben ser abandonados si se pretende dar credibilidad al nuevo proyecto.

Son demasiado graves los desafíos a los que nos enfrentamos los europeos, como escribía Jurgen Habermas hace unos meses “A corto plazo, es necesario concentrarse en la crisis. Pero más allá de ella, los actores políticos no deberían olvidar los defectos de construcción que se encuentran en las bases de la unión monetaria”. Una respuesta socialdemócrata a la crisis que amenaza con llevarse por delante el estado de bienestar debe ser garantía de más Europa y más democracia.

Solo desde Europa se podrá dar una respuesta a la crisis que garantice la pervivencia del Estado de bienestar.

El zapaterismo ha concluido. Los claro-oscuros de sus ocho años tendrán que ser analizados con la distancia que otorga el tiempo. Quienes sí han emitido juicio son los ciudadanos y han dictado un veredicto concluyente.

Generar ilusión en una izquierda deprimida y sustituir ambiciones personales por un proyecto colectivo que sea atractivo para amplios sectores de la población que se sienten de izquierdas o progresistas es la tarea.

Proyecto que cuente con la opinión de votantes y simpatizantes, poniendo fin a los cuatro años más lastimosos de la reciente historia del socialismo español. De su buen final depende la esperanza de muchas gentes de izquierda y en gran medida también nuestro futuro.

Pedro M. Unzueta, en La Antorcha de la Información