jueves, 7 de diciembre de 2017

¿ETA NO SE ACABA NUNCA?

¿Qué tiene en común un constructor suizo con la localidad navarra de Alsasua? Nada, salvo el convencimiento de que los ocho jóvenes del municipio imputados por un delito de terrorismo son inocentes. Desde el pequeño cantón del Tesino, Nicola Foglia lleva tiempo rastreando como un sabueso cualquier noticia sobre este caso y proclama que la instrucción refleja los mismos enquistados prejuicios que han llevado a la cárcel a 10 dirigentes independentistas catalanes. “Todo el mundo sabe y yo sé que si el suceso de Alsasua hubiera ocurrido en Zaragoza o Extremadura, el tratamiento judicial sería distinto”, afirma Foglia en conversación telefónica. 
Foglia ya ha trasladado a las familias de los jóvenes su compromiso de hacer todo lo que esté en su mano para que el caso se conozca en Europa. “Les he propuesto organizar un equipo de la televisión suiza para que documente el proceso y acompañarlas a los parlamentos europeo y suizo para que denuncien la injusticia que están sufriendo ante la total ignorancia del mundo democrático”, dice. Cerca de cumplir 54 años, es padre de dos hijos y simpatiza con causas que saquen los colores a quien abusa del poder. Así lo hizo en Chile, con los herederos de la sangrienta dictadura de Pinochet, y en Argentina, apoyando a las madres y abuelas de la Plaza de Mayo. Cree que en España hay pruebas de arbitrariedades judiciales y ha llegado el momento de denunciarlo. Para Foglia, el tiempo apremia y la próxima semana se trasladará a Alsasua para conocer personalmente a las familias de los ocho imputados. Hablará con ellas y les detallará su margen de maniobra para que el caso adquiera una dimensión internacional. Su iniciativa ha sido bien recibida en el pueblo.   
Foglia conoce al detalle lo que sucedió en Alsasua el 15 de octubre de 2016, durante la madrugada de las fiestas patronales, cuando dos guardias civiles de paisano y unos jóvenes se enzarzaron en una trifulca en el interior del bar Koxka, por motivos todavía no esclarecidos, que acabó con uno de los agentes herido de gravedad en un tobillo. Esa misma noche, la Policía Foral detuvo a dos de los implicados que, tras prestar declaración, fueron acusados de “atentado con lesiones contra la autoridad” por la juez de la Audiencia Provincial de Navarra, Mari Paz Benito. Aunque el caso pareció quedar encarrilado con la puesta en libertad de los dos arrestados, la Guardia Civil asumió la investigación elevando las acusaciones a “delito de odio” y días después, tras la querella interpuesta ante la Audiencia Nacional por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), a “un presunto caso de terrorismo”.
La petición de penas para los ocho imputados, todos jóvenes entre 20 y 32 años, asciende a 375 años de cárcel, un castigo que para algunos reputados magistrados como José Antonio Martín Pallín es desorbitado y muestra “una sobreactuación judicial que está fuera de la realidad social”. La instrucción quedó finiquitada por la juez Carmen Lamela. Ni siquiera la petición de la Audiencia Provincial de Navarra planteando al Tribunal Supremo la competencia de su juzgado ha modificado las tornas. El argumento esgrimido por los juzgados de Pamplona sobre el caso es que no se trata “de un delito grave” ni que la agresión sufrida por los agentes y sus parejas buscara “subvertir el orden constitucional o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas, ni alterar gravemente la paz pública, provocar un estado de terror en la población o una parte de ella”. Sin embargo, la respuesta del TS fue negativa. En junio, declaró que la AN es competente para investigar la trifulca de Alsasua al entender que aquellos hechos encajan en el artículo 573.1 del nuevo Código Penal, el que considera terrorismo “la comisión de cualquier delito grave contra la vida o la integridad física cuando se lleva a cabo con la finalidad de provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella”. Tras concluir Lamela la instrucción del caso, el juicio comenzará el próximo 16 de abril en la sala de lo penal de la AN presidida por Concepción Espejel. 
Para quienes defienden que lo que sucedió en el Bar Koxka es otra excusa del Gobierno para apretar los tornillos al independentismo en Euskadi y mantener así toda la vigencia de la legislación antiterrorista a pesar de que ETA no existe desde hace años, la instrucción realizada por Carmen Lamela ha tenido el efecto de la gasolina en el fuego. El escritor Fernando Aramburu dice a menudo que aquella violencia ha marcado de forma indeleble el alma de los vascos. “Pero también el Estado ha convertido el terrorismo en un arma para criminalizar conflictos que, sin restarles gravedad, no superarían el grado de agresión si ocurrieran en otra parte del país”, afirma Foglia. En el exterior, España sigue trasladando la imagen de un país lleno de heridas, y las del terrorismo pueblan buena parte de sus sueños y pesadillas. 
“Está en riesgo el futuro de ocho jóvenes veinteañeros que ahora se enfrentan a un total de 375 años de prisión. Sólo pedimos el esclarecimiento de lo que sucedió. Es decir, quién intervino, qué papel tuvo cada uno de ellos y cuál es la proporcionalidad que requiere esa conducta”, reclama José Luis Galán, letrado de uno de los imputados, quien no duda que la procedencia de los acusados se ha convertido en un factor determinante. De hecho, padres y abogados documentaron el pasado año 9.571 altercados similares al de Alsasua en otras regiones del estado donde agentes de las fuerzas de seguridad terminaron lesionados en peleas callejeras y broncas nocturnas sin que a ninguno de ellos se aplicara el agravante empleado para el caso de Alsasua. El material recabado tiene un gran valor simbólico para ellos. También para el exjuez Baltasar Garzón que considera, tras leer el auto de Lamela, que “se inventa una nueva organización como una especie de resurrección de ETA y esto es muy peligroso”. 
La simple equivalencia entre lo que se vivió en el Bar Koxka y la violencia sectaria practicada a instancias de la banda durante décadas ha socavado la precaria confianza de muchos vecinos en la justicia, sobre todo después de comprobar cómo la magistrada vincula a un movimiento como Alde Hemendik con la actividad terrorista de un grupo inexistente, o la manera con la que anuda el Ospa Eguna, el “día de la huida”, con unos hechos ocurridos casi dos meses más tarde. Las defensas de los jóvenes aseguran que esas conexiones judiciales están basadas “exclusivamente” en las pruebas periciales de inteligencia obtenidas por la Guardia Civil y se han brindado a presentar argumentos para revocarlas. Durante este último año propusieron testigos que han participado en ambos movimientos, resoluciones judiciales con sentencias absolutorias sobre estos cargos e incluso una prueba pericial que explica con nitidez cómo la dinámica de estos grupos siempre estuvo al margen de ETA. Sin embargo, “no ha admitido ninguna porque, según la magistrada, son ajenas al proceso. Es decir, acusa de un delito gravísimo a ocho personas pero no nos permite a las defensas presentar pruebas para desarmarlo”, afirma José Luis Galán. 
Las dudas ante lo que en Alsasua consideran “una peligrosa arbitrariedad” está presente hasta en el aire que respiran, desde el fondo más profundo del valle de la Sakana hasta el pico más alto de la Sierra de Urbasa que ahora les abriga del gélido invierno. “Leer esas acusaciones es doloroso por muchas motivos, pero sobre todo porque la política jamás ha estado entre mis intereses predilectos”, añade uno de los cuatro jóvenes para el que también se pide 62 años de prisión. Por recomendación de su abogado no quiere que aparezca su nombre pero asegura que llegó al Bar Koxka cuando la policía foral navarra ya elaboraba el primer atestado. Fue detenido cuatro días después en su domicilio y enviado a Soto del Real donde pasó 36 días en un módulo carcelario de régimen FIES 3, el de mayor control y vigilancia, el que se aplica a criminales de la peor ralea. “Mi vida ha cambiado por completo. He dejado el trabajo por ansiedad, he perdido más de 20 kilos y voy al psicólogo. Tengo miedo”, proclama con la mirada varada en otra parte. 
El temor tiene sus dosis de realidad y sus cuotas de sospechas que la imaginación popular convierte en sombras gigantescas. Si además hay emisoras, flashes en la oscuridad y periódicos que desempolvan recuerdos turbios en grandes caracteres, el campo se abona para una nueva entrega de los horrendos capítulos que acompañan a la historia de ETA. “¿Cómo se construyen los prejuicios?”, se cuestiona Maite, madre de Oihan Arnanz, de 22 años y preso en Navalcarnero, con los ojos secos y la voz firme de quien se niega a dar esta batalla por perdida. “Pues quizá a fuerza de cebar una idea hasta que arraigue en el cerebro y ya nadie cuestione su veracidad”, le responde un compañero. 
Algunos vecinos de Alsasua ponen de ejemplo de normalidad y convivencia en el municipio a un grupo ciclista del pueblo, formado por gente de todas las ocupaciones e ideologías incluido un guardia civil que siempre ha sido bienvenido. Y lo mismo sucede en el frontón. Uno de los tres chicos que sigue encarcelado jugaba a pelota con otro agente. Y lo hacían sin intermediarios ni figurantes de por medio. Les bastaba escuchar el eco de sus voces contra el frontis para saber cómo respiraba el otro y entonces se ponían a jugar sin dilación. “Aquí vivimos 7.500 personas y nos conocemos todos. A unos les puede gustar más su presencia y a otros menos, como sucede en cualquier otro pueblo de España pero aquí nunca se ha educado en el odio al guardia civil”, añade Igone Goikoetxea, madre de Jokin Unamuno, que desde el 14 de noviembre de 2016 está en Estremera. Su rostro es un campo devastado por los estragos de un larguísimo combate para el que dice que se ha preparado. Las manifestaciones de protesta se suceden cada viernes en Alsasua. Excepto el concejal de UPN, todos los ediles -Geroa Bai, Bildu, Podemos y PSN- del consistorio consideran que los 375 años de prisión que piden para los ocho jóvenes son abusivos. Ninguno de los imputados ha tenido jamás problemas con la ley. 
El auto de la juez Lamela recoge que entraron en el Bar Koxka para reprochar a un teniente y a un sargento de la guardia civil, y a sus respectivas parejas, que “no tenían derecho” a estar en el interior de aquel local. Les rodearon y comenzaron a agredirles: “Tenéis lo que os merecéis, iros de aquí, hijos de puta, cabrones fuera de aquí, putos picoletos, txakurrak (perros), alde hemendik! (¡fuera de aquí!), utzi pakean! (¡dejadnos en paz!)”. Ya en el exterior, según la instrucción, continuaron las palizas. La novia de uno de los agentes asegura que “quienes más fuerte golpeaban iban encapuchados”.
Pero para la defensa de los jóvenes encausados, el sumario no refleja la realidad y anuncian que la batalla jurídica que no ha hecho más que comenzar. En la rueda de prensa que realizaron el 14 de noviembre en Madrid, al cumplirse un año de las primeras detenciones, la juez Carmen Lamela se llevó una buena tanda de palos por el empeño mostrado en acogotar su derecho a presentar pruebas que demuestren la inocencia de sus defendidos. “Sólo ha admitido un video del interior y del exterior del bar y unos planos de situación extraídos de Google maps. Sin embargo, ha rechazado una grabación del lugar durante la noche de los hechos con el argumento de que no cuenta con garantías al haber sido realizado extramuros del proceso de instrucción. También ha denegado una prueba pericial que ponía en duda la rueda de reconocimiento realizada a los acusados y a un abogado le han rechazado 18 de los 25 testigos propuestos”, informaba el letrado Jaime Montero. Un criterio de selección escrupuloso que, a su juicio, no ha aplicado a la acusación.
Desde un punto de vista meramente jurídico, José Luis Galán considera “normal” la denegación de pruebas. Unos piden y otros desestiman. Así ocurre en la mayoría de las ocasiones. Lo que ya no le parece tan lógico a este estudioso del derecho con 43 años de experiencia es “una denegación tan masiva de pruebas y una instrucción brevísima para un caso tan grave. Únicamente aparece la declaración de los investigados, la de las cuatro presuntas víctimas y se acabó”, indica. Para él, más allá de que los imputados agredieran o no a los dos agentes aquella madrugada en Alsasua “lo que se está condenando es el tratamiento penal de aquellos hechos”. Y aunque no lo dice expresamente, Galán deja entrever que Lamela ha instruido este caso en base a prejuicios que le hacen creer que los acusados son terroristas “rechazando aquellos documentos que lo contradicen”. Nada parece indicar que algo vaya a cambiar en los próximos meses. Pero las sospechas y la sensación de falta de neutralidad ha llegado hasta la Comisión Europea cuyo vicepresidente, Frans Timmermans acaba de reconocer la creciente preocupación que le suscita este proceso y, especialmente, la desproporción de las penas solicitadas. 
Con sus dotes de observador político, el suizo Nicola Foglia comparte la intranquilidad del dirigente holandés y cree que su distancia espacial le aporta una cierta ventaja objetiva sobre aquellos que miran este caso desde la cercanía. “Es instructivo y una buena forma de confrontar el estereotipo que muchas veces se cae con España, que para muchos es paella, sangría y sol”, afirma. Como él dice, “la distancia posible ante lo que me afecta y ante lo que puedo aportar mi experiencia vital para que se conozca la verdad y haya un juicio justo”, concluye. Un juicio cuyo tribunal estará presidido por Concepción Espejel, calificada como una de las tres columnas, “tres colinas” dicen los expertos, del poder judicial, junto a los fiscales anticorrupción y de la AN, sobre las que descansa el control impuesto por el PP. 

Gorka Castillo, en ctxt.es

martes, 5 de diciembre de 2017

NO ERA PAÍS PARA JÓVENES (A LA MEMORIA DE MANUEL JOSÉ GARCÍA CAPARRÓS)

Franco ya estaba muerto y enterrado bajo una losa tremenda, la que la historia le destinaba y la piedra que le pusieron los suyos, creyendo que era un honor y en realidad era una metáfora. Franco ya no presidía telediarios ni escuelas, no se oía su voz meliflua ni veíamos su insufrible figura, pero su herencia se había introducido en las neuronas de millones de españoles que de su vida habían hecho un ejercicio cotidiano de angustias y miedos. Vivíamos, sí, temerosos de casi todo, desde el pecado con que se nos amenazaba desde los campanarios de todas las ciudades, al qué dirán los vecinos, a no salirse de madre, a no ser tenido por otra cosa, a no destacar, a no reírse demasiado, a no protestar, a, en definitiva, ver, oír y callar, una de las máximas que los amedrentados padres y maestros inoculaban a los hijos, junto con el consejo de cumplir los preceptos establecidos, llevar bien peinado el pelo y lavados en casa los trapos sucios para que nadie diga nada de uno, nunca, jamás, bajo ningún concepto.
O sea, no era un país para jóvenes.
El telón de acero que protegía España de doctrinas malsanas, como la democracia, la libertad y otras fruslerías estaba en las cabezas de las personas y las blindaba para que no les entrara aire fresco. España era una, la patria, por tanto, era una, la familia, una también, de Dios ya ni hablamos, uno aunque tres personas, pero eso es misterio y de la Santísima Trinidad, la música, una, claro, que lo de fuera es ruido, y la bandera, ah, la bandera, esencia de todo lo que es ser español, naturalmente es una. Una, una, una. Sin discusión, sin duda. La España de los valores eternos, la de la cruzada, el bastión de Occidente sabe lo que quiere y ningún desarrapado ocupará el lugar de la gente de bien, los de toda la vida, los descendientes directos de la Inquisición, los que ocuparán la diestra del padre en el cielo, que será, como es evidente, al gusto de Franco, muy español.
En estas estábamos cuando la vida se desparramó y la gente salió a la calle y preguntó muchas veces por qué, sin miedo ya a los guardianes de los dogmas que nos habían atenazado. Y dijo: me organizaré como quiera, elegiré mis modelos, vuestros libros únicos no me sirven para pensar, traduciré otros o los escribiremos sin censuras, la música no llega del infierno ni la modestia tiene que ver con las piernas. Llevaré el pelo largo, vestiré colores que alejen el gris que ha sido España estos años, cantaré, votaré y colocaré otras banderas en mi corazón porque esto, amigos, no es una herencia maldita que nos ahoga, esto es la vida y va más allá de lo que os obligaron a pensar a vosotros y habéis querido transmitir a vuestros descendientes, sin resultado, afortunadamente. Y dicho esto, salimos a la calle, gritamos primero “Amnistía y libertad” y luego “Autonomía” porque descubrimos que ser muchos es mejor que estar solos, que con otros caminábamos más alegres, que la idea imperial se difuminaba si diecisiete íbamos del brazo, tan distintos, tan ensordecedoramente varios. Y descubrimos que éramos europeos, que la voz se transmitía con la velocidad de la luz, que nada estaba lejos porque nosotros habíamos roto los tabúes de la patria medieval de curas, militares y profesores saludando brazo en alto en una eterna y tediosa forma de concebir la existencia.
Sí, creíamos que habíamos ganado la libertad, lo creyó Manuel José García Caparrós, y el 4 de diciembre de 1977 salió de su casa con sus vaqueros, su pelo largo y despeinado, sus 19 años, sus amigos y otra bandera, una que le era más cercana, libre de prejuicios, blanca y verde, que se identificaba con una letra que decía que había que hacer, por Andalucía, más libre España entera y toda la humanidad. Era un sueño hermoso el que llevaba Manuel José García Caparrós cuando salió de su casa esa mañana malagueña, en la que otros salíamos también en Granada, en Sevilla, en Córdoba... Manuel José salió, decía, creyendo que habitaba un país suyo, un presente que le pertenecía y en el que ser feliz, tal vez tener novia, tal vez viajar, tal vez formar una biblioteca, quizá emigrar a Australia y venir con un bagaje de conocimientos que compartir en un bar o en un auditorio, quien sabe como sería su vida, qué futuro le espera a José Manuel García Caparrós, hoy trabajador de una fábrica de cerveza, mañana quizá empresario o inventor o taxista para recorrer una y otra vez su hermosa ciudad... Quién sabe. Pero dejémonos de futuros, hoy es 4 de diciembre de 1977, pedimos una forma nueva de Estado, queremos un federalismo moderno, le llamamos estado de las autonomías porque podemos llamarlo como nos dé la gana, tenemos voluntad de hacerlo, hasta himno y bandera tenemos y mucha gente pacífica sintiendo como nace una nueva forma de gobernarse.
Creíamos que era un país para jóvenes y Manuel José García Caparrós salió a la calle con su bandera blanca y verde, con sus amigos, con un entrañable empeño de demostrar que esto ha cambiado, fuera los miedos, la social, la secreta, abramos las ventanas y que salgan los recelos, que somos otros, por Dios, y creemos que cada cual es libre y todos juntos, también somos libres. Por eso voy a subir a lo más alto de la Diputación, o subirá otro, pero yo estaré allí para aplaudir, vamos a colocar la bandera de la gente junto a la oficial, y porque existimos lo diremos bien fuerte, y porque amamos nos comprometemos, saldremos de nuestras vidas para ir en la calle, codo a codo, siendo mucho más que dos. Por eso, por estos poemas cantados, por la sabiduría antigua que corre por mis venas sin que nadie la frene, yo, Manuel José García Caparrós, voy a la manifestación con mi bandera andaluza y luego nos iremos a tomar unas cañas, y por la tarde oiremos música, que es festivo, o vamos al cine, o nos quedamos en la calle comentando, hablando ahora que ya se puede hablar sin miedo de que te oigan porque este empieza ser nuestro país en vez de la patria de ellos, ésa que nos querían imponer a base de manuales con todas las soluciones establecidas.
Pero no era un país para jóvenes, pese a lo que Manuel José García Caparrós creyó esa mañana, cuando salía presuroso, acabando de ponerse la cazadora que lo protegería del frío suave del medio día malagueño, dejando atrás a las hermanas, más lentas, a los padres, tranquilos en la casa, tienen cuatro hijos y todos en el buen camino, el día ha amanecido sin presagios, no va a pasar nada. Nada, salvo que una bala disparada por la espalda atraviese el cuerpo de José Manuel y lo rompa para siempre. Una bala disparada por alguien, que no salió sola de ningún arma, no había dos ejércitos enfrentados, ni un bando armado al que la policía tenía que repudiar para defenderse. No, al otro lado había chicos, banderas, la alegría de estar en la calle, la exaltación juvenil, que era la exaltación de la democracia, de la normalidad, del tiempo nuevo que algunos, en la otra parte, con pistolas y con ideas más sanguinarias que las pistolas, no querían entender ni aceptar. Por eso dispararon a Manuel José, por eso lo dejaron tirado manando sangre, por eso muchos años después ha sido reconocido como víctima de un acto terrorista, porque no murió por una casualidad, lo mató una forma de entender la vida que quería los relojes parados, la sociedad sumisa y la bandera, como el idioma, como el libro, todo único. Asesinaron a Manuel José García Caparrós, porque la disidencia era la peor falta y no se podía dejar que prosperara. Por eso estaban ahí las fuerzas del orden. Todavía del orden antiguo, todavía armadas contra la democracia.
García Caparrós murió en vano. No vale decir que de su sangre se hizo un testimonio, que su muerte sirvió para dejar claro el arcaísmo del régimen del 18 de julio del 36, que empezó matando y matando seguía tantos años después, no sirve ni hay consuelo, porque fue una muerte absurda, criminal, sin sentido, odiosa y canalla como todas las muertes que no son las propias, que son ejecutadas por la perversión de quien se cree con derecho y no es nada, es menos que nada, un simple asesino que cree tener patria y solo tiene un hueco en el corazón y vacía la cabeza. Y una retórica huera como sustento.
Aquella mañana en que cayó fulminado Manuel José García Caparrós no había dos bandos, decía, había una multitud con palabras, banderas y el grito de “Andalucía, Autonomía” y unos fanáticos con provocaciones, unos sinvergüenzas, da igual con qué uniforme, que llevaban pistolas. Los fanáticos y los sinvergüenzas tenían órdenes de romper la manifestación, de frenar en seco la España plural que venía, de hacer algo para que el futuro no se instalase. Se cebaron con un chiquillo indefenso, ingenuo, que participaba cívicamente en un acto cívico. Pero el bando organizado no consiguió, matando, volver atrás, sólo se manchó las manos de sangre una vez más y por eso también serán repudiados.
La bandera blanca y verde acompañó a Manuel José García Caparrós, víctima del terrorismo, hijo, hermano, compañero, cuando fuimos a enterrarlo y todos éramos él, con la cabeza alta y la espalda limpia de balas y de sangre. No, todavía no era un país para jóvenes esta España, pero ya se estaban sentado las bases. Lo malo, lo terrible es que Manuel José García Caparrós no lo vio y hoy tampoco tenemos el consuelo de poder contárselo porque nadie lo ha resucitado. Quizá por eso nos contemos una y otra vez lo que pasó aquel 4 de diciembre y pronunciemos muchas veces el nombre de Manuel José García Caparrós como una suerte de sortilegio que nos ayude a creer que los asesinos no se salieron con la suya, y la bandera andaluza acabó la jornada de reivindicación autonómica ondeando junto a la roja y amarilla, sin complejos y sin tragedia, como ahora está y que no falte.

Epílogo:
Como periodista fui a Málaga desde Sevilla para cubrir la jornada posterior al asesinato. Málaga entera estaba parada: no era un cementerio, era una piña. Al llegar al hotel, un hotel de muchas estrellas, enseguida se me advirtió de que el personal estaba en huelga, que no habría ni servicio de habitaciones ni comida caliente, porque “nos han matado a un compañero y estamos en huelga, solo hay servicios mínimos”. Pocas veces un anuncio así, y ese marco, habrá podido estremecer más a una persona como a mí me estremecieron las palabras dichas en la misma conserjería, para que no quedaran dudas de qué estaba pasando y del tamaño de la respuesta de los trabajadores. Pude dar el pésame al comité de empresa del hotel, se lo di a otros colectivos con los que me fui encontrando, no así a la familia: el pudor me impidió acercarme a ellos. Lo hago ahora, aunque ya no estén los padres, que murieron de pena mucho antes de lo que tenía que haber sido el fin de sus vidas, muertos también de la muerte del hijo, les doy el pésame a las hermanas, tanto tiempo después, con un abrazo y la mayor admiración, porque ellas no se han rendido en estos treinta años de gestiones, idas, venidas y entierros. Ellas, reivindicando al hermano, consiguiéndole el reconocimiento legal de víctima del terrorismo que era de justicia, sin duda han hecho que este país sí vaya siendo para jóvenes, aunque sea para otros jóvenes, otros Manuel José que, despreocupados, pueden ir tirando día a día, sin otros miedos que los propios de estar vivos, compañeros del alma, compañeros.
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Pilar del Río, periodista, presidenta de la Fundación Saramago, de la Sociedad de Amigos de infoLibre. El texto fue publicado en un libro homenaje a Manuel José García Caparrós

PROGRAMA FORMATIVO EN HOSTELERÍA PARA DESEMPLEADOS DE LA ZONA MEDIA

Fundación Gaztelan junto con el albergue de Beire (Fundación IDES), en  colaboración con el  Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, han puesto en marcha un Programa Integrado Formativo en Hostelería, en el que se formarán 20 personas desempleadas en la Zona Media. Está financiado por Servicio Navarro de Empleo y todas las actividades se realizan entre Olite/Erriberri y Beire.
El programa contempla acciones de capacitación técnica en servicio de barra y auxiliares de cocina, acompañamiento sociolaboral, formación en competencias transversales (atención a la clientela, trabajo en equipo, comunicación, etc…) y formación en TIC (tecnologías de la información y comunicación) e intermediación laboral con empresas de la zona.
Se está desarrollando desde el 1 de diciembre y  finalizará el 30 de marzo con un  total  de  255h de formación técnica. Asimismo contará con una metodología práctica, al objeto de adaptar la formación a las necesidades del sector de hostelería de la zona. Cuenta con el apoyo de varias empresas hosteleras de la Comarca.
El programa supone la puesta en marcha de un dispositivo de formación para el empleo y acompañamiento sociolaboral aumentando la oferta de este tipo de recursos en la zona Media.
En el mes de febrero, ambas entidades pondrán en marcha otro programa formativo de Jardinería de características similares. Las personas interesadas pueden inscribirse en el Servicio Navarro de Empleo.
La Voz de la Merindad

lunes, 4 de diciembre de 2017

¿QUIÉN FUE SALVADOR MORENO, EL MILITAR GOLPISTA DEFENDIDO POR RAJOY?

"Viví muchos años al lado de la Escuela Naval de Marín, en la calle Salvador Moreno de Pontevedra.  Ahora, no se sabe por qué, le han quitado la calle al Almirante Salvador Moreno. Pero, en fin, yo le sigo llamando así". Mariano Rajoy, durante una visita a militares españoles en Costa de Marfil, lamentó el cambio de nombre de esta calle, que hace ya 15 años pasó a llamarse Rosalía de Castro, por iniciativa del Gobierno local de la ciudad. En octubre de 2002 la decisión fue acordada por el pleno municipal, con los votos favorables de BNG y PSdeG-PSOE y la oposición del PP.

El entonces concejal de Cultura y hoy diputado en el Parlamento gallego por el Bloque Nacionalista Galego, Luis Bará, defendió el cambio de nombre de esta y de otras cuatro calles (Calvo Sotelo, Paco Leis, Hermanos Vázquez Lescaille y Bernardino Fondevila) "por estar relacionados con el período histórico del levantamiento militar de la guerra del 36 y la represión de aquella trágica etapa". Por el contrario, el concejal popular Celestino Lores calificó los cambios de "acto de irresponsabilidad" del gobierno del BNG, que "dividía" a la ciudadanía pontevedresa "con cuestiones que nunca debieron salir a la calle" y acusó a Bará de "enturbiar con sus juicios la memoria de personas que ya no están entre nosotros" y de "alterar la paz familiar de sus hijos, nietos y bisnietos, que no han ofendido a nadie, y mucho menos a ustedes". El edil del PP incluso le exigió a Bará que les pidiera disculpas a los familiares de las figuras franquistas cuyos nombres iban a dejar de estar en el callejero municipal. Bará simplemente le respondió que "la historia hay que conocerla" y que los cambios eran "un ejercicio de justicia y normalidad democrática".

¿Pero quién fue ese Salvador Moreno cuya memoria acaba de reivindicar Rajoy y que todavía da nombre a un colegio privado en la ciudad? Ferrolano de nacimiento, participó desde el inicio en la sublevación militar contra el gobierno democrático. El 18 de julio dirigió la rebelión en el Arsenal de Ferrol, apoderándose del crucero Almirante Cervera, fondeado en el puerto y que era protegido por oficiales y soldados fieles a la República. Ascendido a Capitán, en las semanas siguientes utilizó ese mismo barco para bombardear Gijón. Ya en 1937, comandó el acorazado  Canarias, con el que bombardeó a la población civil que huía de Malaga en dirección a Granada (en la conocida como desbandá), provocando entre 3.000 y 5.000 muertes. La actuación del Canarias fue fundamental además para que el ejército nacional controlara el Estrecho de Gibraltar.

En 1939 fue proclamado Ministro de Marina, cargo que desempeñó en dos etapas (1939-45 y 1951-57), siendo ascendido a Almirante en 1950 y muriendo en 1966 a los 80 años de edad. En 2008 fue uno de los 35 altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra civil y en los primeros años del régimen.

eldiario.es

domingo, 3 de diciembre de 2017

LOS JESUITAS DE CENTROAMÉRICA DENUNCIAN EL FRAUDE ELECTORAL DE HONDURAS

La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús y la Comisión Provincial del Apostolado Social ante los últimos hechos que se vienen desarrollando en el marco del proceso electoral hondureño, y ante la ardua labor de la institución jesuita ERIC-RP (Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación- Radio Progreso), queremos manifestar ante la opinión pública lo siguiente:

1. Felicitamos al pueblo hondureño por haber acudido pacífica y masivamente a las urnas para hacer uso de su derecho democrático de elección de autoridades. Un pueblo que supo votar y vigilar su voto.
2. Denunciamos la falta de profesionalismo y de ética del Tribunal Supremo Electoral (TSE), al retrasar sistemáticamente la entrega de resultados, tanto parciales como definitivos. Ya no es sólo una sospecha sino una certidumbre, la manipulación burda de esta situación por parte de los magistrados, influenciados por los poderes fácticos y oscuros que desde el Estado y otras instancias intentan irrespetar la voluntad popular manifestada en las urnas. El Tribunal Supremo Electoral va de tumbo en tumbo para esconder una victoria inesperada de la oposición sobre el actual presidente que hizo todo lo que pudo, legal o ilegalmente, para ser reelecto.
3. Denunciamos la represión de los órganos del Estado en contra del pueblo hondureño que, una vez más nos da lecciones de civismo, de dignidad y de defensa pacífica de los derechos ciudadanos. Cuando todo mundo pensaba que los golpes de Estado eran cosa del pasado, nuestro vecino país nos hizo ver que esa manera de hacerse del poder no era cuestión superada.
4. Nos solidarizamos con la defensa pacífica de la democracia y de los derechos ciudadanos que el pueblo hondureño está llevando a cabo en todo el territorio nacional. Sin embargo gran parte del pueblo hondureño es reprimido brutalmente por protestar ante un inocultable y descarado fraude electoral. El fraude ya se hubiera consolidado a no ser porque gran parte del pueblo hondureño se ha volcado a las calles para exigir que se respete la voluntad de la mayoría. Ahora resulta que los sectores en el poder y algunos medios de comunicación están culpando a organizaciones y a medios de  comunicación de provocar la violencia. No, los que han violentado al país son los que rompieron el orden constitucional con el golpe de Estado que son los mismos que hoy quieren violentar de nuevo la voluntad popular.
5. Exigimos el respeto a la decisión popular expresada en las urnas y el derecho a la libre expresión que la misma Constitución hondureña asegura. Pero que el Gobierno actual no está respetando al lanzar a la Policía Militar y otros órganos del Estado en contra del pueblo, en manifestación pacífica para defender su voto y denunciar la manipulación de la elección por parte del TSE.
6. Felicitamos a Radio Progreso (RP) y al Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) por su labor informativa, de análisis, reflexión y defensa de los derechos humanos de las y los
hondureños, como nos lo expresa el P. General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa sj, cuando reconoce el trabajo del ERIC-RP: ”quiero expresar mi cercanía y voz de aliento en relación con el trabajo que realiza ERIC y Radio Progreso, favoreciendo la justicia social, la trasparencia de la administración pública, la defensa de los derechos humanos y la construcción de un estado de derecho en Honduras. Sé que ustedes se están jugando la vida con las denuncias que realizan, las investigaciones que llevan a cabo y con la información que divulgan. Quiero animarlos a seguir adelante y a encarnar en esas realidades hondureñas la misión que la Compañía y la Iglesia han recibido de la Buena Noticia del Señor” (carta del P. General, Arturo Sosa, al P. Melo y al ERIC-RP)
Apelamos al mensaje bíblico del profeta que nos dice “La paz es fruto de la Justicia” (Isaías 32,17) y el Evangelio (Buena Noticia) que subraya que “la verdad nos hará libres”. Por lo cual manifestamos nuestra exigencia de transparencia y respeto a la voluntad popular y nuestro apoyo a la institución jesuita del Apostolado Social ERIC-RP en su labor apostólica para buscar la verdad y la justicia que la misma fe en Jesús nos pide.

P. Rolando Alvarado López sj 
P. Francisco Iznardo Almiñana sj. Provincial Coordinador apostolado Social
Provincia Centroamericana Provincia Centroamericana 

sábado, 2 de diciembre de 2017

"EL VINO DE NAVARRA ESTÁ ELABORADO POR MUJERES"

Este año han terminado la vendimia un poco antes de lo habitual. Todos los vinos están ya fermentados y los nuevos, ya elaborados. María Abete, dueña junto con su hermana Yoanna y el marido de esta, Juanma, atiende a GARA cuando más trabajo tienen en bodega. Preparan para embotellar esos vinos que venden el mismo año en que se elaboran, Guerinda La Blanca (blanco) y Guerinda Casalasierra (rosado). En el caso de los tintos, debe pasar un año para que alguno de ellos esté ya en el mercado. Todos los vinos llevan la marca Guerinda.
Después de la fermentación alcohólica, los tintos hacen ahora una segunda fermentación, la maloláctica (transformación del ácido málico en ácido láctico por medio de bacterias que de forma natural se encuentran en la propia uva). «Dejamos que la fermentación transcurra de una manera espontánea. Sí que intentamos crear condiciones apropiadas en la bodega, dando un poquito de calor».
Acompañan la cata de análisis en laboratorio y, cuando terminen la maloláctica, los vinos tintos ya habrán acabado la transformación. Entonces harán la previsión, sacarán los vinos de añadas anteriores de barrica y empezarán a meter en barrica o donde vayan a hacer crianza los vinos nuevos.
Todo es de viñedo propio, la mayor parte (el 65-70% del total) de uva Garnacha. Trabajan con un poco de Tempranillo y Graciano, que son también variedades autóctonas y, de manera más simbólica, Merlot, Cabernet Sauvignon y Chardonnay. «La Garnacha es la que define nuestros vinos y la que mejor se adapta a nuestros suelos y a nuestro clima». Tienen Denominación de Origen Navarra.

Pequeñas parcelas
Cultivan 25 hectáreas, divididas en más de 20 parcelas. «La tipología de cultivo de viñedo que ha habido antiguamente aquí, en la Baja Montaña, es de pequeñas parcelas, aunque desde los años 90 se está tendiendo a parcelas un poco mayores en zonas más cómodas. Nuestra apuesta es mantener los cultivos en las zonas más históricas que son las de más altitud como la sierra de Guerinda. Mantenemos esas parcelas pequeñitas con sus diferentes tipologías». El pueblo de San Martín de Unx está a 650 metros de altitud. Todas las viñas de Máximo Abete están aquí.
Comercializan el vino de distintas maneras: mediante la venta directa, en la tienda que tienen en el pueblo o en la propia bodega. También a través de distribuidores, para Euskal Herria y para el Estado. Además, exportan a todo el mundo, principalmente a Europa, EEUU y México. «Hace cuatro años no exportábamos nada y ahora donde más estamos creciendo es ahí».
María Abete nos cuenta que San Martín de Unx es un pueblo pequeñito de 400 habitantes donde todas las familias tienen viñas y se han dedicado a su cultivo. «En nuestra familia, por parte de mi madre, mi abuelo Anselmo tenía sus viñas, estaba asociado a la cooperativa y siempre llevaba la uva allí. Mi padre y mi madre, en los años 80, pusieron una tienda de vinos en la bajera de nuestra casa y empezaron a vender el vino de la cooperativa. Fue cuando les entró el gusanillo de realizar todo el proceso, desde el campo hasta la venta, algo pequeño, con cariño y dándole valor».
Al principio, la bodega se ubicaba en la casa de la familia del padre de María, Máximo. «Fuimos poco a poco: al comienzo teníamos dos barricas, luego otras dos, después empezamos a embotellar algo allí… Empezó mi padre y se le unió mi hermana mayor, Yoanna. Más tarde también su marido, Juanma. Hacia 2006 me sumé yo. Hicimos una bodega nueva, que es donde estamos hoy en día. Mi hermana y yo dimos ahí el paso de continuar con este proyecto de nuestra familia».

La transformación
«Siempre hemos trabajado con mi padre, de él hemos aprendido casi todo lo que hacemos. En 2011 falleció. A nivel personal fue muy duro y en la bodega nos tuvimos que resituar, porque era su proyecto. Mi hermana y yo hemos continuado y, poco a poco, ha llegado el momento en que tenemos nuestros proyectos, nuestra manera de entender el vino. La bodega se está transformando y ahora es mucho más lo que somos mi hermana y yo, como al principio era lo que era mi padre y cómo entendía él el vino y su manera de hacerlo».
Ha cambiado el estilo de los vinos. Se adapta mucho más a los gustos de las hermanas y su manera de hacerlos y entenderlos. «También hemos intentado redirigirnos y recordar que somos una bodega pequeñita, familiar. Hubo unos años, sobre todo cuando hicimos la bodega nueva, en los cuales aparte de nuestro viñedo teníamos arrendadas algunas fincas, comprábamos uva y elaborábamos más vino de lo que hacemos hoy. A ese respecto pensamos que lo sentíamos así y que queríamos llegar a elaborar solamente lo que sea de nuestro viñedo, porque podemos controlar el campo y trabajar la viticultura nosotras directamente, e intentar darle otros valores. En cuanto a la variedad, decidimos enfocarnos mucho más a la Garnacha».
Trabajan, además, en un proceso de transformación de su viñedo a un cultivo totalmente ecológico. «Vamos a hacer menos, pero vamos a intentar hacerlo mejor. La mayoría de las prácticas que hacemos son de cultivo ecológico, pero no teníamos nada certificado y hemos empezado a certificar ahora con el objetivo de extenderlo a todas nuestras viñas».
No lo han entendido como una necesidad («se vende más el vino ecológico y voy a tirar desde ahí»), sino como un aprendizaje que va surgiendo y que al final ha salido de una manera espontánea. «Ojalá que de aquí a pocos años todo el mundo vaya en esa dirección. Las agricultoras que vivimos del campo tenemos que ser las primeras en respetarlo y cuidarlo».

Desde la óptica de las mujeres
Estos días han grabado un video con Mugarik Gabe que transmite varios mensajes. «Se trata de analizar el modelo de agricultura y ver cómo podemos mejorarlo desde la perspectiva local asociada al consumo local y al desarrollo rural real frente al abandono de la cantidad de pueblos que nos encontramos deshabitados. También desde la óptica de mujeres».
María y Yoanna Abete suelen comentar que es típico que alguien entre en la bodega diciendo: «Hola, buenas, quería hablar con tu jefe». En el campo, con gente de su alrededor, les ocurre con su cuñado, a quien casi por sistema se dirigen antes que a ella. «Al final tienes la sensación de que siempre tienes que justificarte o hacerte valer. Es muy invisible, porque nadie me está haciendo nada, pero es una sensación que yo siento. ¿Hasta que yo no pego dos gritos nadie me va a hacer caso? Esto a lo que estamos acostumbrados, hay que cambiarlo y mirarlo desde otras perspectivas».
Reivindica que en Nafarroa hay muchísimas mujeres que trabajan en bodegas, enólogas, propietarias, técnicas… Pero no se visibiliza, acaban destacando más los hombres. «Hace años, cuando Pilar García Granero era presidenta del Consejo Regulador, siempre solía decir que el vino de Navarra está hecho por mujeres. Muchas veces se nos asocia con el trabajo de administración o ventas, y se entiende que los puestos técnicos o de responsabilidad son de los hombres».
Recientemente, en una feria en Suiza, terminaron preguntándole si sabía podar. «Tengo que estar dando explicaciones de lo que hago o sé. Son micromachismos que yo siento. Cuando estoy trabajando en el campo, viene alguien y me dice: ‘¿Estás aquí sola?’. En cambio, a mi cuñado nadie le dice nada».
La más joven de las hermanas se dedica a la dirección técnica, la elaboración de los vinos y la exportación, entre otras muchas cosas. «Aunque no soy enóloga de titulación, trabajo como enóloga. Yoanna se dedica más a la parte comercial y administrativa, y mi cuñado está entre la bodega y el campo. Dos personas más trabajan en el campo, que es lo que más requiere, y otra en la tienda».

Las historias
En palabras de María Abete, cuando bebes un vino, si te gusta te sabe rico pero si conoces de dónde viene lo disfrutas mucho más. Con esa idea, a algunos vinos les han dado el nombre de una parcela porque es un sitio especial, como Casalasierra, Navasentero o La Cruzica. Muchos otros –El Máximo, El Anselmo o La Blanca– son nombres ligados a la familia.
«El Máximo es un homenaje a nuestro padre. Seguimos haciendo el mismo vino que empezó a elaborar en los años 90. En la etiqueta lleva la imagen de un bigote porque mi padre llevaba un bigote ‘supertocho’ y todo el mundo le conocía por eso. El Máximo es un crianza y El Anselmo, que es el nombre de mi abuelo, es el mismo vino, pero algunos años hacemos reserva. La Blanca es un homenaje a nuestra madre: el vino es de uva blanca y nuestra madre se llama también Blanca».
Una cosa que notan es que los nuevos bebedores de Guerinda son más jóvenes. «Tengo 36 años y lo que transmito es diferente de alguien que tenga 60. Hay gente a la que le gusta beber siempre lo mismo. En cambio, los nuevos consumidores están mucho más abiertos a probar cosas nuevas y diferentes, otros estilos de vino», cuenta Abete sonriente e ilusionada.

Maider Iantzi, en GARA

viernes, 1 de diciembre de 2017

ORREAGA FUNDAZIOA ORGANIZA EL NAFARREN BILTZARRA/DÍA DE NAVARRA

Hace ya 20 años que en la Fundacion Orreaga venimos organizando el acto popular en Iruñea en el “Nafarren Biltzarra/Día de Navarra”. Este acto representa el contrapunto a las iniciativas que se programan desde las instituciones y el de este año será el domingo 3 de diciembre.
Si todas las celebraciones son importantes, la de este año es mucho más debido a las diversas amenazas a nuestro Régimen Foral realizadas por personas y grupos políticos que no lo aceptan. Esos ataques se han reavivado con las reivindicaciones y los sucesos recientes de Catalunya. Es por esto que en acto a las 13:00 horas en el Paseo Sarasate, participarán Eulàlia Subirà, de la Secretaria de la Asamblea Nacional Catalana y Víctor Terradellas, director de la Fundación CATmón. Así también el lema de este año será “155 Ez – Navarra / Catalumnya”.
El amor por las libertades, costumbres, cultura e idioma propios mostrados a través de los siglos en nuestra comunidad, han chocado y chocan con las imposiciones de nuestros conquistadores, los Estados Español y Francés. Están en nuestro recuerdo entre otros las esencias democráticas de los Batzarres, los Comunales y el Auzolan como expresión de una forma propia, colectiva y democrática de ser y de organizarnos. Forma que nada tiene que ver con otras venidas de fuera e impuestas, muchas veces por la fuerza. El ejemplo más evidente lo tenemos con la marginación sistemática del euskera, la “Lingua Navarrorum” a lo largo de siglos.
En este día, queremos manifestar nuestro deseo de llegar a ser personas libres en un pueblo libre, “Pro libertate patria gens libera state”, pero sabemos que eso no es posible sin libertades y sin capacidad para decidir nuestro destino. Nuestra expresión en este día no puede ser otra que reclamar iniciativas políticas y sociales, encaminadas a recobrar nuestra capacidad de decisión sin imposiciones externas a nuestra voluntad colectiva.
Nos gustaría que el Nafarren Eguna/Día de Navarra de 2017, así como los sucesivos, fuera una fecha para expresar colectivamente el orgullo de pertenecer a Navarra, semejante a lo que significa el 14 de julio en la nación vecina las celebraciones del “Día Nacional de Francia”. Allí participan además del Gobierno, todos los Ayuntamientos y todas las Iglesias lo celebran con repique de campanas… nada parecido a como aquí lo celebramos.
En este sentido acudimos al Gobierno de Navarra y Ayuntamiento iruñarra para que impulsasen iniciativas populares en esa dirección, porque creemos que lo que hacemos desde Orreaga Fundazioa con nuestros reducidos medios, es algo limitado que no llega al conjunto de la ciudadanía navarra como sería nuestro deseo. Vemos con tristeza que esas instituciones, en vez de colaborar con nuestra propuesta han programado actos en Iruñea el mismo día y a la misma hora que el nuestro.
Con todo, animamos a quienes se consideran herederos de aquellos que defendieron el Reyno de Navarra con sus vidas y haciendas, acudan al acto (que comenzara a las 12:00 en la Plaza del Ayuntamiento con una kalejira) y manifiesten su decidido deseo de mantener y ampliar nuestro Régimen Foral, nuestra cultura, costumbres, libertades y el Euskera.

Programa:
11:45 Desde la Plaza del Ayuntamiento, Kalejira: Joaldunak, Trikitilaris de Barañain, Ortzadar, Iruña Taldea, Amaiur y Muthiko Alaiak, y un grupo de Herri Kantuz. (Grupo abierto).
 13:00etan Monumento a los Fueros, Acto central: txalaparta, bertsolaris, aurresku, jauzis, nominaciones, y tomarán parte Eulália Subirà (Assamblea Nacional Catalana) eta Victor Terradellas (Fundació CATmón)
En el mismo se hará entrega de los "premios" "Mariscal Pedro de Navarra", premio que agradece la labor de una persona o entidad por su trayectoria a lo largo de su vida en defensa de la identidad de Navarra, a Xabier Irisarri; y la distinción "Conde de Lerín", que "premia" todo lo contrario a lo anterior, a la Coalición Izquierda-Ezkerra.
15:00 Comida Popular. Arrano Beltza Elkarte. 16 euros. Chartelas: Herriko y Meson de la Nabarrerian (Plazas limitadas).
Egitaraua:
11:45 Udaletxeko Plazatik abiatuta, Kalejira: Joaldunak, Barañaingo trikitilariak, Ortzadar, Iruña Taldea, Amaiur eta Muthiko Alaiak, eta Herri Kantuz talde bat. (Taldea irekita dago).
13:00etan Foru monumentuan, Ekitaldi Zentrala: txalaparta, bertsolariak, aurresku, jauziak, sariak, eta hartuko dute parte Eulália Subirà (Assamblea Nacional Catalana) eta Victor Terradellas (Fundació CATmón). Ekitaldi hontan "Mariscal Pedro de Navarra" (Xabier Irisarri-ri) eta "Conde de Lerin" (Izquierda-Ezkerra-ri) "sariak" banatuko ditugu

NOMINACIONES 2017 DE ORREAGA FUNDAZIOA
Conde de Lerín
A la coalición política española de ámbito navarro Izquierda-Ezkerra, por sus continuos y reiterados posicionamiento políticos en contra de la cultura vasca de Nafarroa, principalmente en temas tan fundamentales para la recuperación de nuestra identidad como es el Euskera.
Nafar esparruan diharduen Izquierda-Ezkerra koalizio politiko espainiarrari, behin eta berriz eta etengabe ari delako politikoki jokatzen Nafarroako euskal kulturaren kontra; nagusiki, gure identitatea berreskuratzeko gai funtsezkoetan, Euskararen inguruan, adibidez.
Mariscal Pedro de NavarraA la persona que en su trayectoria vital se ha destacado por su trabajo silencioso a favor de los movimientos sociales, participando activamente en diversos colectivos entre los que se encuentra Orreaga Fundazioa:
Xabier Irisarri Urrutia
Bere bizitza osoan gizarte mugimenduen aldeko lan isilean nabarmendu den pertsonari, aldi berean hainbat taldetan buru-belarri aritu denari; besteak beste, Orreaga Fundazioan, Fundazioko burua izan baitzen:
Xabier Irisarri Urrutia