martes, 15 de marzo de 2016

PERALTA REMEMORARÁ ENTRE EL 14 Y 16 DE ABRIL EL 80 ANIVERSARIO DE LOS FUSILAMIENTOS

Jueves 14 de abril
7 de la tarde: En el Salón de Actos de la Casa de Cultura, charla cuyo título será: Protesta foral, “La Gamazada” Ponente: Mari Mar Larraza.

Viernes 15 de abril
7.30 de la tarde: En el Salón de actos de la Casa de Cultura, tendrá lugar un evento musical con canciones y poemas apropiados al tema.
8.30 de la tarde: Presentación del Documental “No matarás”
9 de la noche: Se proyectará el documental.(Entrada 2 €)

Sábado 16 de abril
12 del mediodía: En el Salón de actos de la Casa de cultura, charla sobre la Guerra Civil en Navarra. Ponente: el abogado Pablo Ibañez
12.30 del mediodía: Presentación y proyección del Documental “No matarás” (Entrada 2 €)
2 de la tarde: Todos en la Plaza Principal, para coger el autobús que nos llevará al Restaurante Peñalén para comer.
2.30 de la tarde: Comida
5 de la tarde: Salida del restaurante hasta el cementerio.
5 ́30 de la tarde: Homenaje reinvindicativo a los fusilados y conmemoración de la II República española, en el cementerio.
6 ́15 de la tarde: De nuevo en el autobús hasta el ayuntamiento.
6 ́30 de la tarde: En el Ayuntamiento, se descubrirá una placa en homenaje a todos los fusilados de Peralta

lunes, 14 de marzo de 2016

LA TARDE QUE FUSILARON AL ALCALDE DE ABENA

España es un país curioso. Es lo único que se me ocurre cuando leo las reacciones a la petición de Ada Colau de que las fuerzas armadas se retiren de una feria sobre educación en Barcelona. Mucha gente se ha mostrado indignadísima: “¿Cómo no podéis fiaros del ejército? ¿Qué os han hecho para que prefiráis manteneros a una prudente distancia?”. Y pensando en razones, me he acordado de una cosa que ocurrió en un pueblecito del Pirineo hace más de 30 años y que resume perfectamente porqué estoy totalmente de acuerdo con la alcaldesa de Barcelona. Os cuento: 
El miércoles seis de junio de 1984 se intuía el inicio del verano en el Pirineo. Con la caída del sol, y aprovechando que las temperaturas eran ligeramente más suaves que en las jornadas precedentes, los vecinos de Abena,un pequeño pueblo oscense situado a 20 kilómetros de Jaca, coincidían en la Plaza Mayor y en las calles de localidad; era un buen momento para cambiar un saludo y comentar las pequeñas incidencias del día a día antes de retirarse a casa para cenar. 
De repente ocurrió algo inesperado: comenzaron a oírse voces y gritos provenientes de la plaza. Los vecinos, movidos por la curiosidad, se acercaron a ver qué ocurría. Allí se encontraron con un grupo de una veintena de militares, vestidos de camuflaje y con las armas bien visibles que identificaba a quienes iban llegando. Les pedían los papeles, los interrogaban brevemente y los apartaban a un lado. Sin embargo, los vecinos de Abena no se preocuparon en demasía: la presencia de soldados en maniobras, procedentes de Jaca (donde tenía su sede la Brigada de Cazadores de Montaña) era relativamente habitual. Lo extraño, sin embargo, era su actitud: el oficial al mando (un capitán), dio orden de reunir a todo el pueblo en la plaza. Los militares se dispersaron en pequeños grupos por las calles, llamando a las puertas y voceando. Unos minutos más tarde, las gentes de  Abena –ahora sí, preocupadas y asustadas- se amontonaban delante de su ayuntamiento mientras un teniente procedía a leer en un papel un bando. Un bando de guerra.
En silencio escucharon como el militar anunciaba que su compañía había tomado el pueblo y descubierto una “red de apoyo a la guerrilla”. Como represalia y en consonancia con las órdenes impartidas por la superioridad, pasarían por las armas a los cabecillas. Dicho esto, los soldados empujaron a dos personas contra uno de los muros del ayuntamiento. Los vecinos los reconocieron de inmediato: eran el alcalde de la localidad, Juan Galindo, y un vecino llamado Generoso Ara. Ante la consternación general, se formó un pelotón de fusilamiento al mando del mismo teniente que había leído el bando. Cuando el oficial gritó la orden de “¡Apunten!”, se oyeron lamentos y protestas. Una mujer comenzó a llorar, pero nadie reaccionó. Hay que tener en cuenta que menos de cincuenta años antes esta misma escena se había repetido en varios lugares de la provincia: los mayores de Abena sabían, por propia y dolorosa experiencia, que en España lo de fusilar a alcaldes en plena Plaza Mayor no era algo impensable, ni mucho menos.
“¡Fuego!”, ordenó secamente el teniente y un instante después el estruendo de la descarga ahogó el coro de murmullos y protestas. Muchos vecinos cerraron los ojos, como hicieron el alcalde y Generoso, convencidos de que –por motivos que desconocían- iban a morir. Pasó lo que pareció una eternidad pero, para alivio y pasmo general, los fusilados siguieron en pie, temblando de miedo e incredulidad. Los soldados, por su parte, comenzaron a reírse: “¡que eran balas de fogueo, hombre!”. Todo había sido, explicaron, parte de las maniobras, una pequeña broma. Que no se preocupasen, que ya se iban.
Los habitantes de Abena volvieron silenciosos  a sus casas. Ese silencio perduró durante las jornadas siguientes. Tenían buenas razones para ser discretos: seis días después, uno de los vecinos se puso en contacto con Radio Jaca  y contó lo ocurrido. La emisora lo difundió a las 22h mediante una grabación, ya que entre las 22 y las 23h los periodistas salían a cenar. En ese lapso de tiempo, un grupo de desconocidos asaltó la emisora, destruyendo todo el equipo técnico –incluyendo las grabaciones- y sustrayendo, de paso, las 30.000 pesetas que se encontraban en la caja. Sin embargo, el esfuerzo fue inútil: la noticia dio el salto a todos los medios de comunicación del país, generándose una enorme polémica. Se supo que los soldados pertenecían a las COE (Compañías de Operaciones Especiales), que realizaban unas maniobras de adiestramiento junto con alumnos de la Academia General de Zaragoza, los futuros oficiales del ejército. Hacía apenas 3 años del fallido golpe de estado del 23-F y mucha gente se preguntó si era normal incluir en un ejercicio el fusilamiento sumario de un cargo democráticamente elegido. ¿Qué tipo de instrucción recibían quienes estaban considerados como la flor y nata de las fuerzas armadas?. El asunto fue recogido por la prensa internacional y el ejército no tuvo más remedio que reaccionar. Anunció una investigación sobre el proceder del oficial al mando, el capitán Carlos Alemán Artiles y de su segundo, el teniente Jaime Íñiguez Andrade.  Tras una pugna judicial el Supremo  decidió que el asunto competía a la justicia militar, que un año después condenó a ambos a algunos meses de arresto militar con pérdida de antigüedad durante el tiempo de la sanción. 
De los asaltantes de Radio Jaca, nada más se supo. Los únicos indagados fueron, paradójicamente, José Luís Rodrigo y Carlos Sánchez-Cruzar,  dos de los periodistas que habían difundido la información, que fueron citados a declarar por el juez militar en el marco del sumario 256/85, que terminó discretamente archivado.
Las sanciones no tuvieron mayores consecuencias sobre la carrera de los oficiales implicados. Más bien todo lo contrario: en 2013 el gobierno de Mariano Rajoy ascendió a general de brigada al entonces teniente Íñiguez Andrade y en 2015 este asumió la jefatura, precisamente, del Mando Conjunto de Operaciones Especiales. Y me pregunto: ¿de verdad extraña que desconfiemos de una institución dirigida por gente que ve como algo normal poner a dos señores en una plaza y fusilarlos con balas de fogueo delante de todos sus vecinos?. ¿En serio podemos confiar en que alguien que a los veintitantos años hace algo así sin el menor problema puede haber cambiado con la edad?. En mi caso, la respuesta es no. Las fuerzas armadas españolas han vivido en una burbuja irreal, con un control civil escaso y un débil marcaje mediático. En eso se parecen a la monarquía y lo mínimo que se pueden esperar es que no compremos su relato y prefiramos que se mantengan alejados de ferias educativas y centros escolares. Y ya siento decirlo, porque seguro que hay gente muy válida, pero como institución las fuerzas armadas todavía tienen un camino considerable por recorrer. 

Sin Casaca

LA ULTRADERECHA ALEMANA OBTIENE SU MEJOR RESULTADO ELECTORAL DESDE LA VICTORIA DE ADOLF HITLER

Alemania ha girado drásticamente hacia la derecha. Las elecciones regionales de este domingo han confirmado los peores pronósticos de la cancillera Angela Merkel con el auge de Alternativa por Alemania (AfD).

Sirviéndose de un profundo discurso contra la inmigración, la formación ha dado un golpe sobre la mesa y ha obtenido resultados espectaculares en los comicios celebrados en los lands de Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, los primeros que se celebran en el país desde que Berlín abrió los brazos a los refugiados.

A falta de resultados finales, la principal derrota de la CDU se ha materializado en el próspero Baden-Württemberg. Por primera vez en su historia, los conservadores han perdido uno de sus principales bastiones al ceder alrededor de un 10% de los votos situándose en el 27%. Como indicaban las encuestas, los Verdes han afianzado su fuerza en el sur del país con un 30,5% y el SPD ha caído 10 puntos hasta el 12,7% de los votos. Eso hace que ambas fuerzas puedan mantener su gobierno de coalición progresista pactando con los liberales del FDP (8,3%). Mientras tanto, AfD ha entrado en el parlamento con un 14,9% de los votos, lo que lo sitúa al mismo nivel de lo socialdemócratas.

Pero si en algún estado la ultraderecha ha capitalizado el descontento por la llegada de refugiados ha sido en Sajonia-Anhalt. El este de Alemania es más crítico con la política migratoria de Merkel y eso se ha traducido en los impresionantes resultados de AfD, que se ha enfilado hasta la segunda posición con el 24%.

La multiplicación de la islamofóbia también ha favorecido la entrada al parlamento del NPD con el 3,2% de los votos, el partido neonazi que el Tribunal Constitucional está estudiando ilegalizar. Ambas formaciones sumarían un total del 27,2% de los votos frente al 29,7% de la CDU, que sigue manteniendo el liderazgo. La caída del SPD, que pasa del 21,5% al 10,2%, dificulta su coalición de gobierno.

Renania-Palatinado ha sido el único land en que los socialdemócratas han sobrevivido. A diferencia de la sangría recibida en las otras dos elecciones el carisma de su líder, Malu Dreyer, ha permitido mejorar en pocas décimas los resultados de la formación hasta obtener el 36,3% de los votos. La CDU ha retrocedido ligeramente (31,7%) mientras que los Verdes se han deshinchado casi 10 puntos (5,2%). AfD se ha situado con el 12,3% de los votos como tercera fuerza indiscutible y alternativa al stablishment.

Más allá del auge del discurso xenófobo las elecciones del superdomingo también han ilustrado una mayor desconfianza en los partidos tradicionales. Tanto la conservadora CDU de Merkel como los socialdemócratas (SPD), ambos miembros de la gran coalición que lidera Alemania, han visto reducido su apoyo.

Los comicios pueden leerse como un plebiscito sobre la política de refugiados de Berlín. "La catastrófica gestión de la cancillera ha abierto los ojos a los electores", ha asegurado Frauke Petry, líder de AfD. Aún así, el cuadro es más complejo. En Baden-Württemberg, por ejemplo, la caída de la CDU ha ido acompañada de un crecimiento de los Verdes, formación que apoya la apertura de puertas a los solicitantes de asilo.

En la misma línea, durante la campaña se había vinculado directamente el auge de la ultraderecha con el descontento del ala más conservadora de la CDU con Merkel. A pesar de que hay una relación de voto tránsfuga entre ambas formaciones el éxito de AfD también se debe a unos altos índices de participación que han superado en más de un 10% los niveles de las elecciones del 2011. Según ha apuntado ARD, el canal de rádio pública de Alemania, el partido populista ha obtenido más réditos de gente que no había votado en las anteriores elecciones que de simpatizantes de la CDU.

El pasado verano AfD sobrevivió a las disputas internas por su liderazgo y capitalizó la frustración de los sectores más conservadores del país con la apertura de puertas a los refugiados. Bajo el paraguas del controvertido movimiento islamófobo Pegida la formación ha llevado a cabo una agresiva campaña en contra de las directrices de Berlín que ha despertado la motivación de muchos alemanes. En algunos casos esa motivación ha ido más allá y se ha vinculado a afiliados del partido con agresiones a refugiados.

El auge de AfD supone de facto la mayor victoria electoral de la derecha populista en Alemania desde el reestablecimiento de la democracia y, a su vez, dibuja un escenario muy complejo en el país. Los resultados del superdomingo plasman el salto de la retórica xenófoba de la calle a las instituciones públicas, donde AfD aún no tenía a ningún representante.

En los años 80 el histórico líder conservador Josef Franz Strauss aseguró que "a la derecha de la CSU no puede haber ningún partido democrático legítimo". El éxito de AfD rompe ahora con esa dinámica de la política alemana. El difícil juego de equilibrios políticos para formar coaliciones mostrará si la formación ultranacionalista es repudiada o sirve de muleta para llegar a futuros pactos de gobierno.

Mediterráneo Digital


domingo, 6 de marzo de 2016

¿CLASE MEDIA TRABAJADORA?

Pedro y Albert, ambos dirigentes de partidos de extremo centro (el de Albert tan en el extremo que se ha salido del marco), usaron y repitieron en el debate de investidura el término “clase media trabajadora”. No era la primera vez y, por supuesto, tampoco será la última.

A unos, esta expresión, se le pasará por alto, a otros los quemará vivos, pero a muchos el mensaje les calará. Muchos se adueñarán del concepto, lo harán suyo, lo repetirán y, lo peor, se clasificarán a sí mismos dentro de esa categoría inventada. Una categoría perversa creada con toda la intención de difuminar la realidad, de eliminar las líneas que separan las clases existentes, fijando en el imaginario colectivo (a base de repetir y repetir el término) que de la clase obrera, como de las drogas, se puede salir.

Sólo hay que tener fe. Imprime la falsa sensación en la mayor parte de la sociedad de pertenecer a la clase media, sin serlo. Este neologismo dibuja las clases de forma que parezca que todos parecemos formar parte de un mismo espectro.

La realidad es otra: a la clase obrera pertenece todo aquel que dependa de su trabajo para subsistir. De forma que, si lo pierde o deja de recibir un salario por él, no podrá cubrir sus necesidades básicas por él mismo. A la burguesía, sin embargo, pertenecen los tres o cuatro que poseen medios de producción (la diferencia es abismal, pero no conviene que el obrero lo tenga claro porque obreros somos muchos, y nuestro voto es realmente el que pesa y dictamina luego en las urnas).

Y luego está la famosa clase media, ésa a la que supuestamente pertenece todo aquel que puede vivir de las rentas sin levantarse de la cama. Marx consideraba clase media a todo aquel que poseía suficientes propiedades como para vivir sin trabajar pero no las suficientes como para explotar a otros. Yo a Marx no lo voy a contradecir que para eso ya están Albert y Pedro, pero para muchos el término ‘clase media’ sigue siendo ambiguo porque ¿cuánto dinero es suficiente para mantenerse de por vida? ¿Vale también cualquier forma de vida? ¿Vale la misma cantidad para una persona sola que para la que tiene que mantener a más individuos? ¿Se puede considerar clase media a una persona que, gracias a sus propiedades, sólo tiene para asegurarse comida y techo?

Puede que el término ‘clase media’ sea relativo, pero es que el de ‘clase media trabajadora’ es el no va más del cinismo. PSOE y Ciudadanos jugaron en el debate a confundirnos, una vez más. A hacernos creer lo que no somos, a seguir anulando nuestra ya de por sí penosa conciencia de clase. Mezclar a los que de ninguna forma tienen que trabajar con los que dependemos de forma vital de un trabajo es, como mínimo, cruel. Pero también es brillante y muy eficiente (al César lo que es del César), ahí tenemos los once millones de españoles que votaron al Partido Popular en 2011, y a los siete que le siguieron votando en 2015. La clase media y la burguesía no aglutinan a tantos millones de personas, fueron obreros los que dieron su voto al PP.

Seguirán confundiendo a muchos, conseguirán una y otra vez sus votos, pero no, la ‘clase media trabajadora’ no existe, y nunca ha existido. Por mucho que Albert y Pedro lo repitan.

Barbijaputa, en eldiario.es

miércoles, 2 de marzo de 2016

LA "NORMALIDAD" DE ISRAEL

En 1982, tras la invasión del Líbano y las matanzas de Sabra y Chatila, el escritor israelí Amos Oz entrevistó al general Ariel Sharon, luego primer ministro, pendiente entonces de una investigación oficial como ex responsable del Ministerio de Defensa. A lo largo de esa entrevista, un iracundo y sincerísimo Sharon asume sin complejos su condición de “judeo-nazi” y declara su disposición a hacer “el trabajo sucio” a fin de que Israel sea un país “normal”, con su pequeño “certificado de penales”, como Francia o Alemania, a los que sus pasados coloniales y genocidas no impiden ser ahora paladines de los derechos humanos, o como EEUU, que exterminó a todos los indígenas y hoy es campeón de la democracia.

No le importaría, dice, matar un millón de árabes o poner bombas en sinagogas para abriles el paso a “ustedes, los cantarines, los puros, los vegetarianos”. Él asumirá, dice, “ese certificado de penales y luego ustedes escribirán libros de arrepentimiento sobre mis crímenes”. Para que haya judíos normales, buenos, idealistas, judíos que escriben, que cantan, que dan ejemplos de moral, es necesario que antes “mi cañón y mi napalm hayan quitado a los indios las ganas de arrancar las cabelleras de vuestros hijos y de los míos, y que millones de yids hayan encontrado aquí una casa lo bastante grande como para acogerlos”. En cuanto hayamos acabado este capítulo, añade, “el de la violencia, entonces será vuestro turno, el turno de declamar vuestro texto. Produzcan para nosotros una hermosa cultura, unos valores, el humanismo. Hagan la amistad entre los pueblos, la luz de las naciones, todo lo que quieran, la moral de los profetas. Hágannos un Estado judío humanista por el que todo el mundo se felicitará, y por el que ustedes se felicitarán los primeros”. Sharon, aclaremos, llama yids, lejos de su uso lingüístico estricto, a “los pequeños judíos pacifistas y antisionistas” a los que hay que amenazar cuanto haga falta para que entiendan que no tienen más casa que Israel: “yo haré lo que sea necesario para echar a los árabes lo más lejos posible de aquí, lo que sea para suscitar el antisemitismo, y ustedes escribirán poemas sobre la triste suerte de los árabes y acogerán a los yids que yo habré hecho que se refugien aquí”.

Planteado en los términos meridianos de Sharon, podemos decir que los sucesivos gobiernos sionistas no han expulsado, matado o encerrado suficientes palestinos como para que Israel sea ya un ‘país normal’. Están en ello; están aún dedicados a hacer “el trabajo sucio” que el ex-primer ministro, muerto hace dos años, hubiese querido hacer más deprisa. Pero el “esquema” es siempre el mismo.

En el plano de la acción, conquistar territorio, levantar muros, matar gente, ahogar Gaza, abortar cualquier atisbo de paz. En el plano de la hasbara, identificar antisionismo y antisemitismo a fin de desacreditar toda resistencia y toda crítica, incluidas las de los judíos e israelíes “cantarines y vegetarianos”, y apuntalar como una necesidad defensiva la empresa colonial en Palestina. Estamos —seguimos desde 1947— en pleno “trabajo sucio” y por lo tanto todos los judíos del mundo y, desde luego, todos los israelíes, deben ser de un modo u otro “soldados de Israel”, pequeños sharones dispuestos a colaborar en esta obra magna de construir, como hicieron los europeos, un “Estado humanista” sobre las ruinas humeantes del asesinato, el saqueo y la injusticia.

Israel, en efecto, no es un país normal. Y no porque pretenda ser un Estado judío —anomalía religiosa incompatible con la democracia— sino porque se sostiene cotidianamente sobre la negación colonial del pueblo palestino. Casi todos los Estados, dirá con razón Sharon, se han construido así. Es verdad. También las pirámides se construyeron con esclavos. Pero a lo que obliga eso es a preguntarse si queremos construir otra pirámide y, en caso de responder afirmativamente, si debemos restablecer la esclavitud para construirla. Ningún país es del todo normal y sus pequeños certificados de penales, leídos en voz alta, deberían servirnos sobre todo para no repetir los mismos crímenes.

Pero digamos que, desde la cúspide de millones de cráneos, desde la frágil conciencia democrática adquirida en el siglo XX a tan alto precio, hoy sabemos que hay dos formas de forjar un país normal. Una, clásica, la de matar o esclavizar a todos los que “nos sobran” confiando en hacer olvidar luego a nuestras víctimas. La otra, nunca del todo justa pero sí más razonable y pacífica, mediante el respeto de las leyes internacionales, el reconocimiento del otro y la negociación.

Digamos la verdad sin escandalizarnos demasiado: Israel no debía haber existido nunca y no fue la presencia legítima de inmigrantes de religión judía en Palestina la que reclamaba su existencia; Israel es la obra del antisemitismo europeo, de la limpieza étnica del 47-48 y del doble colonialismo europeo y sionista. Pero Israel existe y algunos millones de seres humanos se sienten no sólo judíos sino también israelíes, lo que complica mucho, sin duda, la des-sionización imprescindible, condición de cualquier solución.

Cualquiera que sea, en todo caso, esa solución —dos Estados, uno binacional o uno ciudadano, laico y democrático— su viabilidad pasa por normalizar Israel en sentido no-sharoniano; presupone, es decir, obligar a su gobierno a levantar el asedio a Gaza, derribar los muros, devolver las tierras y las casas, permitir el retorno de los refugiados; es decir, terminar con la ocupación de Palestina y reconocer a su pueblo y a sus representantes. Esta condición justifica el creciente pesimismo de los defensores del Derecho, pero nos exige —puesto que los palestinos no se rinden— un mayor compromiso y determinación.

Escribía el admirable juez antimafia Roberto Scarpinato que “Italia es el país más moral del mundo” porque la existencia capilar, totalitaria, de la mafia obliga a cada uno de sus habitantes a tomar en cada instante “la decisión moral de decir no” -o claudicar. Ocurre en todos los países en mayor o menor medida y no deberíamos olvidarlo cuando votamos, trabajamos o hacemos la compra: es la necesidad misma de la política como elección cotidiana.

De ahí que haya que admitir, en este sentido, y más en un mundo globalizado, que ningún país está completamente normalizado. Tampoco España. Italia menos. Y menos aún Israel. En los países no normalizados todos los ciudadanos, por el solo hecho de serlo, deben decidir moralmente su existencia; mucho más los intelectuales, los académicos o los artistas, cuya responsabilidad, proporcional a su poder e influencia, es también mayor. En Israel todos los israelíes están obligados a escoger todos los días —cuando encienden la luz, van a un restaurante o, claro, hacen la mili— entre la normalidad sharoniana o la normalidad humana; en cada gesto aceptan o no la ocupación de Palestina y se unen o no, de esa manera, al trabajo sucio en curso. Los intelectuales y artistas de forma muy particular. Es posible decir “no”, como lo demuestran los casos de muchos judíos y muchos israelíes que lo hacen sin parar: pienso, por ejemplo, en Yuri Avneri, en Amira Hass, en Gideon Levy, en Norman Finkelstein, en Shlomo Sand o en Ilan Pappé.

Muchos, por desgracia, dicen sí a Sharon y a su proyecto de normalidad destructiva. Digo todo esto —y es a donde quería llegarx0— por el caso del cantante Idan Raichel, que actuará el próximo jueves 3 de marzo en la sala Caracol de Madrid. Tengo la suerte de no haber oído sus canciones. No voy a oírlas. Se puede ser un canalla y hacer una música excelente; y, si hubiese oído ya sus canciones y me gustase su música, me resultaría difícil, al mismo tiempo, no reconocer su calidad y seguir disfrutándola con alegría. ¿Por qué no quiero que me guste? Porque Idan Raichel, que se presenta a sí mismo como “embajador cultural de Israel” y se enorgullece de la historia reciente de Israel, como si fuese ya un país normal, defiende sin pudor y en tono desafiante la tortura de los palestinos.

Su concierto, por lo demás, forma parte de la iniciativa Marca Israel lanzada en 2006 por el gobierno de Tel Aviv y cuenta con el apoyo y colaboración de la propia embajada de Israel en España, y ello en el marco de la campaña cultural de normalización de la ocupación y criminalización de sus críticos. Desde aquí quiero unirme a la petición de la RESCOP y pedir a mi vez a la sala Caracol la suspensión del concierto o, en su defecto, el boycot de los madrileños.

Decir “no” a los israelíes que dicen “sí” a “la normalidad de Sharon” es el mínimo de ética y compromiso que debemos a los palestinos y, más importante, un pequeño paso hacia la viabilidad de la otra normalidad, la decente, la humana, la que no quiere construir pirámides y menos restableciendo la esclavitud; la que exige, como presupuesto de toda solución, el fin de la ocupación de Palestina y de los medios concretos que la prolongan: bloqueos, bombardeos, colonias, expulsiones, voladura de casas, asesinatos, encarcelamiento, torturas. No basta con que los palestinos digan no; no basta con que digan no algunos israelíes valerosos; tenemos que decir “no” todos los ciudadanos normales en todos los países seminormales del mundo, porque solo presionando a Israel, deslegitimando su propaganda y entorpeciendo sus relaciones ‘normales’ con gobiernos, universidades e instituciones y organizaciones culturales lograremos quizás un poco de normalidad verdadera en Oriente Próximo y, por eso mismo, en el mundo entero.

Santiago Alba Rico, en Público

OTEGI Y SU FUTURO POLÍTICO

Con Otegi ya en libertad se plantea la pregunta de cuál debe ser el papel que puede jugar en este nuevo tiempo político que se inició, precisamente, cuando ya estaba en prisión. Apenas 24 horas antes de salir la cárcel de Logroño el propio Otegi confirmaba a The New York Times su disposición a presentarse al proceso interno para encabezar la lista de EH Bildu en las próximas elecciones autonómicas. Este diario ha pulsado la opinión de Ramón Zallo, catedrático de Comunicación Audiovisual de la UPV/EHU, y Mariano Ferrer, periodista, sobre cuál es ese papel político, que, a su juicio, le aguarda a Otegi.
Zallo tiene claro que la carga de trabajo que le va a caer encima es muy importante. “Su figura es incuestionable de cara a hacer el tránsito de la izquierda abertzale hacia el modelo que está caminando con la ponencia Abian y a la vez para gestionar el tránsito del recambio institucional después de las dos últimas contiendas electorales, en las que no les ha ido muy bien”, afirma. A juicio de Zallo, no simboliza una etapa a superar y pone como ejemplo el papel que jugó Gerry Adams en el proceso irlandés. “Otegi tiene el reconocimiento colectivo y el carisma como para aunar al conjunto de familias de la izquierda abertzale y proyectarlas en un cambio que es copernicano. Después de cincuenta años con una política determinada, ahora les toca cambiar la filosofía, cambiar la estrategia y cambiar los lazos con la sociedad y definir una estrategia táctica nueva. Además, intentar seguir resolviendo las secuelas de esos cincuenta años requiere un liderazgo fuerte y ahora mismo quien lo puede pilotar es quien inició la bola en su momento”, asegura.
Por todo ello, insiste en que Otegi no forma parte del pasado, sino que, a su entender, debe jugar un papel importante en la política vasca. “La izquierda abertzale tiene una nueva generación de gente joven valiosa y estoy pensando en Iker Casanova, Unai Urruzuno, Josu Juaristi o Hasier Arraiz. Tienen un buen bagaje y operan ya de cara al público, pero la persona que, además de ser capaz de liderar, puede tener una función carismática para aunar todas las corrientes, incluidos los presos, los exiliados o las familias, es Arnaldo Otegi. Darlo por amortizado es un error de planteamiento. Además, ha estado en la cárcel, no en la estratosfera. Desde la cárcel se pueden seguir procesos políticos, aunque no los haya vivido en primera persona, pero con la capacidad reconocida de este hombre se pondrá enseguida al día y podrá culminar un proceso que él echo a andar”.
El periodista Mariano Ferrer asegura de entrada que son Otegi y su partido quienes deben decidir el papel que debe jugar el dirigente de la izquierda abertzale en este nuevo escenario político. Sin embargo, y tras señalar que su capacidad política es incuestionable, asegura que “la izquierda abertzale tiene la necesidad de tomar distancia de sí misma, de la misma manera que la sociedad ha tomado de ella. La izquierda abertzale lleva a cuestas una enorme mochila, con cosas muy buenas y otras peores, y esta sociedad se está distanciando de esa historia y del papel que jugó en esa historia”. Por eso, considera que tiene por delante un ímprobo trabajo de renovación de ideas y acortar la distancia que se está abriendo con amplios sectores de la sociedad. “Pongo como ejemplo el tema de la independencia. La sociedad está cansada de irrintzis a la independencia y está a la espera de un proyecto que la haga creíble. Hay que trabajar un proyecto creíble, quizá no para mañana, pero hay que trabajarlo. Y eso me parece una gran labor para un líder político”, asegura.
A juicio de Mariano Ferrer otra cosa es que Arnaldo Otegi encabece una candidatura a lehendakari. “Quién voy a ser yo para decir que no. Un hombre como Otegi sería un buen candidato en cualquier partido, y por lo tanto también en la izquierda abertzale. Sin embargo, le veo un problema. Es este viaje de tomar distancia con el pasado, no para olvidarlo, sino para no seguir presos de aquello, Otegi va a meter el pasado suyo y de la izquierda abertzale en esta cuestión. Y puede haber gente que incluso pensando bien de la izquierda abertzale y de Otegi, tenga sus reservas de situar como lehendakari a una persona que de alguna manera nos va a mantener ligados a un pasado del que tenemos que desprendernos”, señala.
Para Ferrer, Otegi tiene un gran trabajo político por delante. “Y lo que haga estará bien, pero así como creo que hay una gran tarea interna en la renovación de la izquierda abertzale, y todo esto lo puede hacer bien Otegi, pensar en él como un candidato ganador no lo veo, ya que va a ser visto por muchos como el pasado. Muchos le van a sacar cuestiones que él no quiere y que van a suponer un hándicap a su candidatura”.

Javier Núñez, en Diario de Noticias

martes, 1 de marzo de 2016

EL GOBIERNO DE NAVARRA RELANZA LA PRODUCCIÓN DE PLANTAS FORESTALES EN EL VIVERO DE MARCILLA

El Gobierno de Navarra considera "económicamente viable" la actividad en el Vivero de Marcilla, por lo que, a través de la sociedad pública GANASA (Gestión Ambiental de Navarra), va a relanzar la producción de plantas forestales que "había quedado prácticamente interrumpida desde 2012 tras la aplicación de las medidas de reestructuración del sector público". La superficie del vivero es de 12 hectáreas, de las que 5 son propiedad del Gobierno de Navarra y el resto están alquiladas al Ayuntamiento de Marcilla. Las instalaciones se destinarán, principalmente, a cubrir las necesidades que ayuntamientos y empresas tienen de especies de crecimiento rápido para producción de madera, aunque también acogerá especies autóctonas para recuperación de espacios forestales y otro tipo de plantas ornamentales. Está previsto que este año la producción alcance los 14.500 ejemplares, de los cuales 12.000 serán chopos y el resto, otras 2.500, otro tipo de plantas ornamentales, ha informado el Ejecutivo foral en un comunicado. Según el análisis realizado por GANASA sobre las ventas de los últimos veinte años, existe una demanda "constante" por parte de Ayuntamientos y empresas madereras, que permite "garantizar la viabilidad futura de la actividad, todo ello sin perjudicar a otras iniciativas privadas del entorno". El Gobierno foral entiende, además, que "el desarrollo de actividades de recuperación forestal sigue siendo vital, dado que implica la utilización de especies de la flora forestal autóctona que, generalmente, no son producidas en los viveros comerciales, especialmente, ciertos tipos de arbustos y árboles de escaso interés para la silvicultura industrial". El incremento de actividad supondrá una dedicación anual de 2.000 horas, el equivalente a 1,5 puestos de trabajo, ha detallado el Ejecutivo foral. Como se ha apuntado ya, la mayor parte de la extensión del Vivero de Marcilla se destinará a especies del género Populus -álamos y chopos -, cuyas características de crecimiento rápido las hacen idóneas para plantaciones de producción de madera ligera y de fácil manejo destinada a la construcción de palés, tableros de aglomerado, palillos o pasta papelera. Está previsto que se comercialicen 12.000 ejemplares anuales. También se producirán, en menor medida (unas 2.500), otro tipo de árboles como plataneros, arces, tilos, sauces, fresnos, nogales, almeces, moreras y cerezos ornamentales, especies que vienen a formar parte de las demandadas por los Ayuntamientos. Asimismo, plantas seleccionadas por su valor genético serán utilizadas para actuaciones de restauración y mejora de sotos de ríos, como es el caso de las desarrolladas en el proyectos LIFE Territorio Visón y Tremedal orientado a dar a conocer, proteger y restaurar el hábitat del visón europeo, especie emblemática de Navarra en peligro de extinción.
20minutos.es