miércoles, 5 de noviembre de 2014

PNV Y BILDU MANTIENEN SUS POSICIONES EN LA CAV, DONDE IRRUMPE CON FUERZA PODEMOS

PNV y EH Bildu mantendrían su posición en los tres territorios en las Elecciones Municipales y Forales de 2015, con un resultado equiparable a mayo de 2011, según el sociómetro vasco elaborado en noviembre de 2014 por el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco sobre la intención de voto.
Asimismo, la prospección revela que tanto el PSE-EE como el PP perderían posiciones en los tres territorios. El Partido Socialista bajaría tres puntos en Bizkaia y Gipuzkoa, y un punto en Araba. La caída del PP es especialmente importante en el territorio alavés con seis puntos menos; perdería cuatro puntos en Bizkaia y dos en Gipuzkoa.
Otro de los datos más llamativos sería el crecimiento de Podemos, en el caso de que decidiera presentarse a las elecciones, ya que alcanzaría el 10 % de los votos. Lograría representación en los tres territorios, superando en voto al PP en Bizkaia y Gipuzkoa.
Por otro lado, el sociómetro recoge que en Gipuzkoa  EH Bildu sufriría un ligero debilitamiento con casi dos puntos menos (bajaría del 34,9 % al 32,9 %) y el PNV subiría dos puntos, mientras que en Bizkaia los jeltzales perderían casi dos puntos (bajarían del 37,22 % al 35,9 %).

Evolución en los territorios
Por territorios, destaca que el PNV se situaría en primera posición en Araba con el 22,9 % de los votos. Conforme a estos datos, la proyección en escaños otorgaría al PNV 13 asientos en las Juntas Generales de Araba. En segundo lugar se posicionaría EH Bildu con el 21,9 % y también 13 escaños. El PP bajaría seis puntos hasta el 19,5% y se quedaría con 11 escaños, perdiendo cinco. El PSE-EE perdería un punto y se mantendría en los nueve escaños. Entraría Podemos con el 9,6 % de los votos alcanzando cinco asientos.
En Bizkaia el PNV bajaría  algo más de un un punto y perdería un escaño (obtendría 21 asientos). EH Bildu mantendría el resultado (21%) y sus 12 escaños. El PSE perdería casi tres puntos y un escaño, se quedaría en ocho. El PP, por su parte, perdería casi cuatro puntos y perdería tres escaños; se quedaría en cinco. Por último, Podemos entraría en las Juntas con cinco escaños.
Según la prospección, en Gipuzkoa EH Bildu sufriría un ligero debilitamiento de casi dos puntos perdiendo tres escaños en las Juntas, pasando de 22 a 19. El PNV subiría dos puntos y alcanzaría 15 escaños. El PSE-EE perdería tres puntos y dos escaños, bajando a ocho, y el PP perdería casi dos puntos y se mantendría en los cuatro escaños. Entraría Podemos con cinco escaños.

Evolución en las capitales
Respecto a la intención de voto en las tres capitales de la CAV, la proyección revela que se produciría un un triple empate en porcentaje en Gasteiz entre PNV (20,0 %), PP (19,8 %) y EH Bildu (19,7 %). El primero obtendría siete escaños y los otros dos partidos seis cada uno. El PSE-EE  se quedaría en el 16,1 % (cinco escaños) y Podemos alcanzaría el 11,4 % (tres escaños). Es reseñable la caída del PP que en 2011 obtuvo el 29,2 % ( nueve escaños) y ahora el 19,8 % (seis escaños).
En la capital vizcaína el PNV mantendría su liderazgo pero perdería  la mayoría absoluta; pasaría del  44 % ( 15 escaños) al 38,9 % (13 escaños). EH Bildu sería segunda fuerza con un ligero crecimiento obteniendo el 16 % de los votos y  ganaría un asiento en el consistorio, logrando cinco escaños.  En tercer lugar se situaría el PP con cinco escaños  (pierde uno) y a continuación el PSE-EE manteniendo los cuatro escaños actuales.  Podemos entraría en Ayuntamiento de Bilbao con dos representantes.
Por último, en Donostia EH Bildu seguiría siendo primera fuerza subiendo ligeramente el porcentaje ( pasaría del 24,29 al 25  %)  y manteniendo el número de escaños (ocho). PNV subiría tres puntos y conseguiría siete representantes.  A continuación se situaría el  PSE-EE que perdería dos representantes (se quedaría en cinco). El PP perdería también dos asientos  (se quedaría con cuatro) y Podemos entraría al consistorio donostiarra con tres representantes.

eitb.com

martes, 4 de noviembre de 2014

FRANQUISTAS VIVITOS, COLEANDO Y....MANDANDO

El Gobierno español ha respondido al segundo grupo de imputaciones y órdenes de detención por la querella argentina con el mismo silencio con que recibió la primera, hace ahora catorce meses. Sin embargo, este es mucho más impresentable. En setiembre de 2013, la decisión de la jueza María Servini tuvo un impacto escaso, porque aquellos cuatro nombres de acusados de torturas no eran conocidos por la gran masa y tampoco tenían actividad pública. De hecho, costó un cierto tiempo comprobar que dos de ellos habían muerto ya (los otros dos, el capitán Jesús Muñecas y «Billy el Niño», sí terminaron pasando por el juzgado). Esta vez, en cambio, la inacción de Madrid quedará aún más en evidencia, porque los 20 franquistas reclamados ahora siguen teniendo en su mayoría una actividad muy conocida, incluso en ámbitos oficiales.

El nombre que más destaca del grupo, el exministro de Interior Rodolfo Martín Villa, es también el que más suena a nivel empresarial. Tras dejar la política cruzó la puerta giratoria y ha ido saltando de consejo en consejo de administración y de sector en sector: energía (Endesa, desde 1997); telecomunicaciones (Sogecable, desde 2004); y ahora inmobiliario (Sareb, desde 2012).

A sus 80 años recién cumplidos, Martín Villa pertenece ahora al consejo de administración del «banco malo» creado por el Estado para limpiar el sector inmobiliario, por lo que no debe ser nada difícil encontrarlo. Figura entre los consejeros denominados como «dominicales». La remuneración anual de estos cargos, que ha sido polémica, asciende a 75.000 euros, elevados a 95.000 si presiden algún comité, a lo que hay que sumar las retribuciones variables. Sareb afirma que Rodolfo Martín Villa ha renunciado a su remuneración al igual que otro consejero. Resulta lógico que no necesite dinero tras su amplio currículum político y empresarial (aún sigue siendo presidente de honor de Endesa), pero sí parece interesarle mantener presencia en estas altas esferas económicas y en el ámbito semipúblico.

Osorio, activo y polémico
Alfonso Osorio está imputado igualmente por la matanza de Gasteiz y, como Martín Villa, ha sido empresario energético además de político (presidió Petromed hasta 1990). Su actividad es pública, continua y conocida. Ha aparecido en programas de televisión, ha dado charlas -incluso sobre «la reconstrucción de la democracia», hace ahora un año en Granada- y ha tenido -o tiene aún- militancia en el PP. De hecho, protagonizó en 2009 un agrio cara a cara con el exministro de Interior y entonces eurodiputado Jaime Mayor Oreja. En un congreso católico, Osorio le reprochó que el PP no fuera más belicoso aún contra el aborto. «Un católico tiene que responder a sus principios cuando gobierna, y si no, que no se llame católico o que deje de gobernar», espetó el que fuera ministro de Franco al ministro de Aznar.

Osorio ofreció una entrevista a ``El Mundo'' en junio de 2013 en la que intentaba dar un perfil reformista y exponía su temor sobre la evolución de la situación en Catalunya. Indicaba al presidente español que «como no tome medidas, vamos a tener un disgusto, y en este caso el gran responsable ante la Historia será Mariano Rajoy». La periodista Victoria Prego era la entrevistadora, quizás haya guardado su teléfono.

Tampoco parece haber mayor problema para encontrar -la jueza argentina lo que reclama es detener- a Antonio Troncoso de Castro, el militar que firmó las condenas de muerte del proceso de Burgos. Aunque han pasado ya 44 años de aquello, sigue en activo en actos como el de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios celebrada el pasado setiembre en Arbo (Pontevedra). Intervino en la conmemoración del segundo aniversario de la batalla de Mourentán, de la llamada «guerra de independencia» española contra los franceses. Una crónica del acto apunta que «hubo una misa de campaña para rezar por todos los caídos de las Fuerzas Armadas, tras lo cual se sirvió un rancho legionario y hubo una convivencia legionaria muy animada y distendida». Se apunta en la misma que Troncoso es legionario de honor con graduación de coronel.

De José Utrera Molina se ha remarcado demasiado su condición de suegro de Alberto Ruiz Gallardón, pero bastante más relevante para el caso resulta su condición de patrono de la Fundación Francisco Franco. Tiene el grado de caballero de honor de la misma desde 2010.

«Franco nunca fue un totalitario, soy testigo», afirma Utrera Molina, que ha defendido ese régimen en su libro de memorias, ``Sin cambiar de bandera''. También escribió un panegírico franquista otro de los imputados que sigue vivo, Licinio de la Fuente, igualmente ministro con el franquismo. En este caso, el título del libelo no es menos clarificador: ``Valió la pena''.

Licinio de la Fuente es otro de los que ha hecho carrerón empresarial en constructoras (Dragados), banca (Central Hispano, Banco Gallego), mutualidades... Su presencia fue redescubierta en 2002, y con ese motivo ``El Mundo'' elaboró un reportaje que lo definía como uno de los ministros más populares del franquismo. Quizás por eso dio nombre a un instituto de enseñanza secundaria en Coín (Málaga). Lo llamativo es que siga siendo así, pese a que hace ya un par de años que la Junta de Andalucía viene anticipando medidas para evitar estas denominaciones franquistas. Y más estrambótica aún en este caso de Málaga, dado que Licinio de la Fuente ha hecho toda su carrera entre Toledo, Madrid y Extremadura.

Abogados en ejercicio
La abogacía es otro ámbito en el que dejan huella estos auténticos dinosaurios franquistas, ahora reclamados por la Justicia desde Argentina. Nunca se ha ocultado, por ejemplo, el citado Antonio de Troncoso de Castro. Se anuncia en la web abogadosmilitares.com como director-fundador y consejero de Troncoso y Reigada S.L. Ahí explica que es «coronel auditor del Cuerpo Jurídico Militar, diplomado en Derecho Penal Militar, exfiscal del Tribunal Supremo, exvocal del Tribunal Marítimo Central, letrado de ACAL (Acción contra el Acoso Laboral) y especialista en Derecho Militar, de la Guardia Civil y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

Bastante más conectado con la rabiosa actualidad es el desempeño profesional de Carlos Rey, reclamado por Servini por haber firmado la condena de muerte del estudiante Salvador Puig Antich en 1974. El diario ``Ara'' ha revelado en su portada que aquel Carlos Rey es ahora el abogado de la líder del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, en el turbio caso del espionaje de la agencia Método 3. Desde fuentes cercanas al PP ya se insiste en la torpeza de Sánchez Camacho al escoger tal letrado. Por tanto, más cerca aún tiene el Ejecutivo español a este reclamado por la Justicia.

Seguir el rastro del resto de franquistas cuya detención se reclama resulta más complicado, puesto que su cualificación era menor (varios policías, un médico...) y por tanto su actividad posterior también ha sido más escasa o más privada. Algunos de ellos podrían haber fallecido, como ocurrió con dos de los cuatro primeros imputados. Es el caso, por ejemplo, de Antonio Barrera de Irimo, acusado también por la muerte de Puig Antich y exministro de Hacienda. Falleció hace dos meses, a los 85 años, con todas sus condecoraciones intactas y pudiendo jactarse de haber sido el representante español para la entrada en la Comunidad Europea, una década después de morir Franco.

Martín Villa y Fernando Suárez, en la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas
En el Estado español pasan cosas tan peculiares como que dos de los imputados por crímenes franquistas pertenezcan a la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, definida a sí misma como «foro de encuentro de los saberes sociales, económicos, filosóficos, políticos y jurídicos». Se trata de Rodolfo Martín Villa y Fernando Suárez González, este último acusado de convalidar las sentencias de muerte de setiembre de 1975. Martín Villa asumió la llamada «medalla número 28» de esta academia en sustituto de otro ministro franquista fallecido, Manuel Fraga. 

Ramón Sola, en GARA

EL CATASTROFISMO POPULISTA Y LOS PASTELES

María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida como María Antonieta y a la sazón esposa del rey Luis XVI de Francia, no comprendía el enfado del pueblo por no tener pan. “Que coman pasteles” se dice que dijo. La extensa difusión de la frase aumentó el malestar de los ciudadanos, aunque no fueran sus palabras textuales. Había una larga tradición en el poder absoluto de no entender lo que ocurría bajo sus pies y, por añadidura, reaccionar con altanería.

Así, mientras en las tertulias callejeras se comentaba “Pues va la tía y aún dice que comamos pasteles”, los periódicos de la Corte atribuían el disgusto social al catastrofismo sembrado, con muy malas artes, por un grupo radical. Utilizando el catastrofismo, precisamente, como fórmula disuasoria de cualquier cambio inconveniente a sus intereses. Estaban desolados.

Veinte personas de la aristocracia y el comercio poseían tanto dinero como los 14 millones más pobres. Cuesta creerlo, pero así era. En más de 5 millones se cifraban las personas sin trabajo y lo que costea. 800.000 niños habían entrado en la pobreza desde el aciago día en el que, bajo la excusa de una estrategia a la que llamaron crisis, se habían emprendido “reformas”. Es decir, el eufemismo determinante para quitar de aquí y poner allá, con suma precisión, y aumentar de forma tan insolente la desigualdad.

En poco tiempo el relativo bienestar del que disfrutaba el pueblo se había ido al traste. Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, les decían desde la camarilla real y sus extensiones. Por eso, establecieron recargos en farmacia o suprimieron el acceso a la sanidad a una serie de personas, encarecieron el acceso a la enseñanza universitaria, elevaron el coste de poder tener luz, fuego o calor, y de todos los servicios. La precariedad entró en la vida de muchas personas que, aunque tardaron y tragaron lo indecible, terminaron por indignarse. Los voceros de la Corte insistían: Puro catastrofismo. Suicidio programado. Manipulación de masas de manual, aprendida en lejanas tierras o en los tratados del populismo más atroz, representado por Rousseau, Voltaire y Montesquieu y sus peligrosas ideas.

Arcones en B, nepotismo, condesas diabólicas riéndose de todos, sátiras de látigo y mantilla mintiendo por cada palabra dos veces, el príncipe de los hilillos y los cuentos chinos, el bufón de la tijera, los beatos del rosario y la muerte. Y el empobrecimiento, no llegar a fin de mes, huir, ensombrecer el futuro.

La ira de la turba se plasmó en manifestaciones. Acamparon en La Bastilla, hablando de política, economía o urbanismo. Nuestros sueños no caben en vuestras urnas, coreaban los muy rufianes con profundo afán desestabilizador. La agresividad llegaba ya a su punto culminante cuando se situaban frente a la casa de un desahuciado por el banco y la ley vigente, tratando de impedir el desalojo. ¡Sentados en el suelo!, vulgares sans-culottes, ¡Haciendo cadena humana mano junto a mano! ¿Se ha visto mayor intimidación? La Guardia, lógicamente, los freía a palos y multas para que no siguieran perturbando la paz social.

La maquiavélica mente de los violentos ideó nuevas argucias. Distribuyeron entre las élites del país unos salvoconductos black con los que podían comprarse desde champagne o caviar, a deshabillés de seda, viajar a lugares exóticos, vivir como Luis y María Antonieta, en definitiva. Derechos de clase. Mediante una pistola en el pecho, obligaron a numerosos nobles a robar a manos llenas de las arcas del reino. Por arriba, por abajo, del derecho y del revés. Con bolsas o carros. A todo pasto. Les empujaron a ir a cacerías, en las que se enfrascaban en rituales de sangre, en el juego y el sexo, todo por sacar unas comisiones millonarias que seguían engrosando sus bolsillos.

Los iracundos provocaron –en sutil maldad- que las dos grandes tendencias de la aristocracia se enzarzaran en las Cortes, acusándose mutuamente del descontento popular. El “y tú más”, tan imaginativo y cargante, fue obra de algún populista infiltrado.

 Los grandes maleantes que entraban por fin en las mazmorras, salían con diligencia. Tres meses y a la calle. O no llegaban a entrar fruto de desimputaciones o indultos. Esta argucia –ideada por los antisistema- fue otro de los grandes hallazgos para inducir a la gente a pensar en una justicia de doble rasero.

Porque, en realidad, ¿De qué se quejaba el vulgo? ¿Cómo pudo prestar oídos al catastrofismo de los populistas? Lo peor fue que, en un supremo acto de inmundicia, esta gentuza decidió manifestar su ira en un puro arrebato de cólera ¡concurriendo a las elecciones! Y la plebe escuchó sus cantos de sirena, alejándose del bien que habían disfrutado hasta entonces. ¡Poniendo en peligro el sistema!

Entre desprecios, negaciones y ninguneos, los más clarividentes entre los cortesanos de élite tienden puentes a negociar con las hordas exaltadas dispuestas a votar lo que no deben. ¿Os vais a arriesgar a las incertidumbres que plantean los radicales? No aciertan a comprender que dan mucho más miedo sus certezas.

Maria Antonieta y su marido Luis XVI perdieron la cabeza en su forma más textual y expresiva por no saber bien dónde la tenían. Pasa mucho cuando no se pisa el suelo que transita la gente. El populacho hizo los deberes y acabó con el antiguo régimen. Luego -angustiado por la libertad-, llamó a un Napoleón a apretar las clavijas, lo que no es nada infrecuente en estos casos. Nada volvió a ser lo mismo, sin embargo. Y así una y otra vez a lo largo de la historia. Los tiranos, déspotas, saqueadores, malnacidos y su séquito de aduladores y cómplices de hoy no agradecen lo suficiente que los tiempos hayan cambiado.

Rosa María Artal, en El Periscopio

QUE NO SON FORMAS

Barcina, Sanz, Sánchez de Muniain y otros consejeros de la antigua Caja Navarra se metían en el bolsillo el equivalente a otro medio sueldo más por dejarse comer la oreja en, como máximo, un par de conferencias mensuales. Asistir a una charla en nombre de la CAN era lo más parecido a darle a la manivela de la caja registradora. Entro, saludo, me siento, pongo cara de máxima atención, y para cuando salgo de estampía por la puerta ya se nota otra alegría en el saldo de mi cuenta corriente. Normal que no fallasen a ninguna. Normal que mostrasen en las fotos ese semblante de nirvánica felicidad, sea cual fuese la chapa que tocaba. No había en el mundo mundial un consejo de entidad bancaria más ansioso de cultivarse. Eso es formación y no la del INEM. Si se sigue buceando en ese pozo séptico que fue Caja Navarra llegaremos a descubrir propinas por cada canapé que se metían en la boca, emolumentos por cada ración de cogote y gratificaciones por cada vez que, en calidad de consejeros de la cosa, hacían uso del excusado. Que no haya meada sin soldada. En comparación, resulta una auténtica ruina asistir a la conferencia que el madrileño Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma, pronunciará el próximo jueves en los institutos de la Plaza de la Cruz, con un adelanto en forma de mesa redonda en Katakrak. Ni un miserable euro porque nos cuenten qué es el españolismo lingüístico y qué consecuencias acarrea en la Comunidad Foral. Cero dineros por enterarnos, por ejemplo, de por qué para cualquier navarro -al igual que para cualquier ciudadano del resto del Estado- le resulta más interesante desde el punto de vista económico y profesional aprender euskara -o catalán, o gallego- que inglés. No se espera en el acto ni a Barcina ni a ningún otro exconsejero de la CAN. Que no son formas de organizar charlas, coño.
Aingeru Epaltza, en Diario de Noticias

lunes, 3 de noviembre de 2014

CONVOCADA UNA MANIFESTACIÓN EN ARTAJONA EN DEFENSA DE LOS PUESTOS DE TRABAJO DE ECOENERGÍA NAVARRA

DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE ECOENERGIA NAVARRA S.L.U. DE ARTAJONA, A LA OPINIÓN PÚBLICA: 
Mediante esta nota, queremos trasladar a la zona, la situación ante la cual nos encontramos: 
Ecoenergia Navarra, es una empresa que se dedica a la cogeneración, tratando los purines y generando electricidad y abono para la tierra. De esta manera, realizamos una labor social eliminando los purines y convitiéndolos en abono, eliminando olores y contaminación para nuestro entorno.
Es una empresa, que ha generado riqueza desde su implantación. Esta empresa pertenecía en parte al Gobierno de Navarra (más del 45% a Sodena), el cual ha sacado jugo a la partida, vendiéndola en junio de 2,011 al grupo Neoelectra.
Desde marzo, la plantilla nos encontramos en una situación de indefensión total. Primero nos dejaron de suministrar el gas. Posteriormente entramos en un ERE de suspensión de empleo y actualmente, según nos informaron este pasado 29 de septiembre, estamos inmersos en un Concurso de Acreedores (en la fase de liquidación), y dentro de un expediente de extinción con el único propósito de eliminar los 14 puestos de trabajo que actualmente ocupamos en Ecoenergía Navarra.
No podemos permanecer impasibles ante la destrucción de empleo en nuestra zona. ¡Queremos vivir y trabajar aquí!, Si cierran esta fábrica desapareceran no sólo los 14 puestos de trabajo actuales y futuros, sino también los aledaños (invernadero, limpieza...). Con el cierre de esta empresa desaparecen más de 20 posibilidades de relevo generacional. Los trabajadores y trabajadoras vamos a luchar porque creemos que la planta es productiva y beneficiosa también para el pueblo. Porque creemos que podemos continuar, vamos a luchar por el mantenimiento de los puestos de trabajo y queremos contar también contigo. Para ello acude a la manifestación que vamos a realizar el día 8 de noviembre en Artajona a las 17:00 de la tarde, partiendo del Granero, nuestro futuro está en juego, todos y todas a la calle!!, denok kalera!! En defensa de los puestos de trabajo y del tejido industrial de nuestra zona.

LA TECNO-POLÍTICA; DE LAS SEDES A LAS REDES

Es casi imposible, en el día que se hacen públicos los resultados del último sondeo del CIS y en el que el seísmo político que hace temblar el suelo bajo los pies del régimen se nota cada vez con más fuerza, hablar de tecno política y no hablar de Podemos, protagonista casi absoluto del revolcón electoral, pero lo voy a intentar, dado que Podemos es, en parte, tecno política pero a su vez es mucho más que tecno política.

Tradicionalmente la potencia electoral de un partido político y su estabilidad en el tiempo estaba ligada a su militancia, o mejor al número de sus militantes. Un solo militante comprometido era capaz por si mismo de multiplicar su voto en sus círculos de influencia; familia, amigos, trabajo… y establecer un ámbito de influencia favorable a las siglas en que milita y, hasta hoy, el medio natural en que se desenvolvía la militancia eran las sedes de los partidos políticos. Un ejemplo paradigmático de esto puede verse en la hegemonía electoral de algunos partidos como EAJ-PNV en la Comunidad Autónoma Vasca, basada en una vasta red de batzokis donde se socializaba la ideología del partido y su posterior expansión a los círculos de influencia de sus militantes.

En este estado de cosas y con ese esquema de comunicación de arriba abajo lo normal es que acabase dirigiendo el grupo político quien más horas pasaba en la sede, normalmente los profesionales de la cosa; los liberados, con el indeseable efecto colateral de ligar la política del grupo al modo de vida de sus dirigentes y como consecuencia de ello la perpetuación en el poder de un grupo de personas cerrado y, las más de las veces, ajeno a los cambios en la sociedad y en el mismo grupo.

Esa cerrazón de las organizaciones políticas en torno al grupo dirigente ha tenido como consecuencia dos efectos, aún si cabe, mucho más devastadores; la desmotivación de la militancia a la vista de su poca o nula participación efectiva en las decisiones del grupo y la incapacidad de la organización para la toma ágil de decisiones y su resistencia al cambio. Existen organizaciones políticas que prefieren renunciar a su expansión, en la mente de todos hay unas cuantas, a cambio de la estabilidad de su propio núcleo dirigente.

Y es en este contexto cuando la fulgurante aparición y expansión de las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento y su aceleradísima evolución han pillado con el pié cambiado a la mayor parte de las organizaciones políticas, mucho más pesadas y difíciles de evolucionar por esa misma cerrazón del grupo dirigente, porque lo que han cambiado las TICs es el propio esquema de comunicación. Hemos pasado de la comunicación unidireccional, de arriba abajo y con los medios de comunicación de masas como altavoz a una comunicación en red, multicanal y multidireccional que ha producido un resultado lógico como es el empoderamiento de la ciudadanía.

Así, la socialización de la política ha saltado de las sedes a las redes y el militante comprometido está mucho más cómodo en Twitter o Facebook que en la sede de su propio partido porque es allá donde puede hablar en libertad y, lo que es todavía mucho más importante, ser tenido en cuenta. Evidentemente de esa comodidad y ese intercambio de opinión van surgiendo poco a poco comunidades políticas que no responden en absoluto a los criterios políticos u organizativos de los partidos tradicionales. Esto mismo ha pasado en los otros dos campos de actuación humana; la economía y la religión. La primera ha reaccionado inmediatamente con un desarrollo brutal de las tecnologías tanto en los procesos productivos como de venta y marketing mientras que la segunda más pesada y burocratizada aún, y aquí hay alguna excepción que prefiero ni nombrar, languidece sin dar señales de haberse enterado de nada.

Y es en este estado de cosas, y ahora si hablo de Podemos, cuando aparece una organización política que si se toma en serio esto de la tecno política y socializa su política en las redes, capta su militancia desde ellas y se organiza a través de ellas, solo era una cuestión de tiempo. Mientras que las organizaciones políticas tradicionales intentan utilizar las redes para adaptarlas a su visión obsoleta de la organización y la comunicación, con resultados las más de las veces penosos, las nuevas organizaciones políticas hacen todo lo contrario, adaptar su mensaje político y su estructura a las nuevas formas de organización y comunicación.

La conclusión es evidente; aquellas fuerzas políticas que no lo hagan así estarán condenadas a la desaparición. Hoy es el ciber militante el que tiene esa capacidad de socializar el mensaje político y, además, su capacidad de influencia está multiplicada por la potencia comunicativa de la red.

Un ciudadano informado y empoderado es muy difícil que quiera volver a estar desinformado y a delegar todo el poder. Esa es la principal lección de la tecno política.

Ander Muruzabal, en Nafar Herria

EL REY JUAN CARLOS DESOYÓ A LAS VÍCTIMAS ESPAÑOLAS DE VIDELA

Cartas escritas a mano. Cartas cargadas de miedo y dolor. Cartas desesperadas que salían de Buenos Aires, llegaban a Madrid y volvían otra vez a Argentina sin que el miedo pudiese convertirse en esperanza: varios documentos reservados a los que ha tenido acceso Público revelan que el Rey Juan Carlos hizo caso omiso a las súplicas de los cientos de familiares de españoles que habían sido secuestrados por la dictadura de Videla. Todos ellos siguen, a día de hoy, desaparecidos.

De acuerdo a estos archivos, fueron muchas las familias de origen español que se dirigieron a Juan Carlos I para pedirle que intercediera a favor de sus seres queridos, perdidos en los campos de concentración del régimen militar. Las copias de estas notas fueron guardadas como material reservado en la embajada de España en Argentina, donde aún continúan archivadas. Durante décadas, los familiares de desaparecidos intentaron, sin éxito, acceder a esta información.

"Nos permitimos dirigirnos a Vuestra Majestad por el siguiente problema que nos aqueja. Con fecha 28-10-76, aproximadamente a las 24.00, un grupo de hombres armados vestidos de civil, que dijeron pertenecer a un comando del ejército sin exhibir ningún tipo de identificación, irrumpieron en nuestra vivienda". Así comienza la carta enviada el 3 de noviembre de 1978 por los alaveses Jesús Ortiz de Murúa y su mujer, Araceli Juana Langarica, quienes pedían auxilio para tratar de salvar a su hija Blanca. Llevaban dos años haciendo todo tipo de gestiones infructuosas, hasta que decidieron dirigirse al Rey. No lo hicieron en cualquier momento: en noviembre de 1978, Juan Carlos I y la reina Sofía se desplazarían a Argentina para realizar una visita oficial al régimen de Videla, que ya acumulaba en su espalda miles de desapariciones.

"El secuestro ha sido corroborado por testigos ante la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Posteriores averiguaciones que hemos realizado han dado todas un resultado negativo", relataba el desesperado matrimonio. "Dado que las autoridades argentinas mantienen un prolongado silencio sobre centenares de casos como el nuestro referente a los desaparecidos -continuaban-, suplicamos a Vuestra Majestad, que actualmente rige en la patria donde hemos nacido, que abogue por nosotros ante quien corresponda a fin de que se nos dé a conocer el actual paradero de nuestra hija".

Ese mismo día, otra madre de origen español relataba sus sufrimientos a través de una sentida nota. Sobre un folio escrito a mano, María Magdalena Pose suplicaba algún tipo de gestión por parte del Rey para tratar de salvar a sus dos hijas, María Magdalena y Graciela Alicia Beretta, secuestradas el 28 de diciembre de 1976 por un grupo de tareas del ejército. En su nota, aquella mujer le pedía a Juan Carlos I que, aprovechando su viaje a Argentina, intercediera ante las autoridades locales con el objetivo de conseguir alguna novedad sobre sus hijas.

"En nuestra desesperación hemos recurrido ya a las más altas autoridades del país, sin ningún resultado positivo" Los Beretta y Ortiz de Murúa no fueron los únicos padres españoles que se hicieron ilusiones con la visita de los reyes. El 10 de noviembre de 1978, Irene Osvald de Bugatti, madre de Roberto Horacio Bugatti -un ingeniero agrónomo que llevaba desaparecido desde el 22 de octubre de 1976-, le hizo llegar una carta al entonces embajador de España en Buenos Aires, Enrique Pérez-Hernández. "En nuestra desesperación hemos recurrido ya a las más altas autoridades del país, sin ningún resultado positivo", señalaba la mujer. Ante esa dramática situación, Irene imploraba que la pareja real fuese informada sobre esta situación, "para ver si ellos pueden intervenir ante las autoridades argentinas".

"Deseo aclarar que mi hijo era un funcionario de gobierno que se desempeñaba en su puesto con eficiencia y honestidad, hombre de bien, cristiano, de excelentes condiciones humanas y espirituales y de quien nadie conoce que tuviera ningún tipo de actividad política ni gremial", apuntaba la mujer.

A pesar de su crudeza, estos reclamos no alteraron la agenda de los reyes. Siguiendo el guión previsto, Juan Carlos y Sofía arribaron el 26 de noviembre de 1978 a Buenos Aires, donde fueron declarados "huéspedes de honor". "Para el pueblo y Gobierno argentinos (sic) constituye motivo de íntima satisfacción la presencia de los ilustres visitantes, dado los trascendentales lazos espirituales y de sangre que unen a nuestro país con España. (...) Además, dicha visita permitirá llevar a cabo en el más alto nivel, conversaciones tendientes a intensificar las relaciones económicas, comerciales y culturales, así como la firma de diversos Convenios de especial interés para ambas naciones", destacaba un decreto de la dictadura.

Poco antes de que la Casa Real anunciase el viaje de los monarcas a ese país, el reconocido abogado Emilio Mignone, padre de una joven que había sido raptada por los militares en Buenos Aires, había logrado contactar en Madrid con asesores del rey Juan Carlos, a quien hizo llegar un pedido muy claro: no debía visitar la Argentina de los vuelos de la muerte y las salas de tortura, ya que se convertiría en un gesto muy positivo para el sangriento régimen.

Ese mismo reclamo fue planteado por los partidos de la oposición en el Congreso, donde diputados socialistas y comunistas argumentaron sobre la inconveniencia de esta visita oficial. El ministro de Exteriores, Marcelino Oreja -tío del dirigente del PP Jaime Mayor Oreja- resumió la postura oficialista en una frase: "El gobierno español rechaza las posiciones de humanitarismo selectivo y se opone a utilizar el tema de los derechos humanos como arma arrojadiza contra los adversarios políticos", esgrimió.

Mientras Oreja ofrecía estos argumentos en defensa del Rey, desde Argentina seguían llegando pedidos de auxilio. "El día 12 de mayo de 1977, aproximadamente a la 1.30, un grupo de hombres armados -10 o más- llamaron por altavoz desde la calle, mandando que encendiéramos las luces y saliéramos con las manos en alto. Al hacerlo, nos separaron y registraron la casa; nos interrogaron separadamente a mi esposo, a mis hijos y a mí, y finalmente obligaron a mi hija María a abandonar el domicilio y acompañarlos. Les pedí desesperadamente que me dejaran acompañar a mi hija, lo que no me permitieron. Imploré darle un beso y me amenazaron con un ‘señora, no insista porque cuento hasta tres y disparo'. Desde entonces no he sabido nada de ella", escribió Victorina Toimil, natural de Vigo.

En lugar de reclamar a la dictadura por la vida de María, la Casa Real optó por trasladar el caso al ministerio de Exteriores de Marcelino Oreja y a la Cruz Roja española, tal como figura en la respuesta enviada a Victorina Toimil. La nota, que llevaba la firma del secretario general de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, también fue remitida a la embajada española en Buenos Aires, que la archivó como secreta.

Danilo Albín, en Público