lunes, 7 de enero de 2013

IMPRESIONES DE PORTUGAL


Hay en Lisboa unos carteles del Partido Comunista Portugués que convocan al falso amigo. "Pôr fim ao desastre!". Si Portugal es aire y piedra, océano y pan, cometa y olivo, Pessoa y Saramago, cartografía y contabilidad, aventura y desasosiego, Mariza y Mourinho, sueños en Angola y compras en El Corte Inglés, nostalgia del 25 de Abril y paciencia infinita, el PCP pertenece a la veta mineral del país europeo que con más dignidad y valentía está soportando los estragos de la austeridad.

En la plaza del Rossio, decorada con una gigantesca bola de Navidad, el pasquín de los comunistas ofrece un contraste demasiado irónico. ¡Por fin al desastre! No. Error. Falso amigo. Pôr, con acento circunflejo, significa poner. El partido de Álvaro Cunhal y José Saramago pide poner fin al desastre. La corriente mineral que estuvo a punto de tomar el control del país en verano de 1975 con el general Costa Gomes y el coronel Vasco Gonçalves (justo dos años después del golpe de Estado en Chile), la fuerza subterránea que sacó de quicio a Kissinger y aceleró el desmantelamiento del último imperio colonial, ya advirtió hace tres décadas que el ingreso de Portugal en la Comunidad Económica Europea podía conducir al desastre.

El PCP forma parte de los equilibrios internos de la nación portuguesa. El viejo partido de los obreros de Lisboa y Setúbal y de los campesinos pobres del Alentejo es una roca que siempre está ahí, entre el 10% y el 12% de los votos. Su existencia es uno de los cinco o seis factores que ayudan a explicar por qué Portugal no ha estallado estos dos últimos años. Es oposición frontal y a la vez granito de la balsa de piedra. No es un partido líquido. Abajo, en el cartel, pide una política patriótica. Viejo mundo que se resiste a morir.

En el Largo do Calhariz, junto a la plaza Camões, el señor Luis Bordalo mantiene la cordialidad contra viento y marea. “¿Usted por aquí?”. Sincera amabilidad en el interior de la inmutable cortesía portuguesa. Siempre un matiz, siempre un detalle. “Complicadas las cosas en España, ¿verdad? Y en Catalunya, también –breve pausa–. Nosotros, ya ve, intentando salir del atolladero; paso a paso, creo que lo lograremos. No hay que desfallecer”. El señor Bordalo y su esposa venden periódicos y revistas y regentan la papelería en la que hace cinco años creí descubrir los cuadernos azules de Paul Auster. Me hospedaba en la pensión Londres –un viejo caserón con cuartos de techo alto, baño en el pasillo, desayuno denso, ecos a medianoche del Libro del desasosiego y unas espléndidas vistas en los pisos de arriba– y una tarde, yendo hacia el Barrio Alto, los vi en el discreto escaparate. Unos cuadernos de tela azul con etiqueta de libro de contabilidad. Ninguno tenía el mismo número de páginas, el corte del papel estaba tintado de azul o rosa, y las etiquetas, pegadas a mano, jugando con la simetría. Imperfectos. Bellos. Pensé en los cuadernos azules portugueses que Auster menciona en la novela La noche del oráculo y el señor Bordalo me dijo: “Creo que son estos”. Enrique Vila-Matas, gran amigo de Auster, quizá podría certificarlo. Comenzó a correr la voz y al cabo de unos meses, la revista de las líneas aéreas TAP les dedicó una página. Hace cinco años. Aún no se había declarado formalmente el estado de crisis, pero, como si presintieran el desastre que se avecinaba, los portugueses comenzaban a rendir culto a sus productos antiguos. Se enamoraron de los objetos anteriores a la globalización. La colonia Musgo Real, la pasta dentífrica Couto, la crema Benamor, los jabones Flores de Belem, Madrigal, Tamariz y Excelsior, y el perfume Realce, con el que la señorita Christine Garnier, periodista de la alta sociedad parisina, acentuaba el amor platónico de Oliveira Salazar. El cuaderno azul pertenecía a ese linaje. Me cuenta el señor Bordalo: “Hace cinco años envié un informe al fabricante con las posibilidades que ofrecía el producto y, entretanto, decidí venderlo con una goma elástica de quita y pon. Ahora, por fin han tomado una decisión”. Acaba de salir una versión estilizada del cuaderno azul portugués, con papel más elegante, cinta para marcar la página y elástico incorporado. Toma nota Paul Auster: cosas del viejo mundo que cambian para seguir igual.

Almuerzo con Gabriel Magalhães enla Casado Alentejo, cerca del Rossio. Un local increíble. Patio morisco en el entresuelo y unos salones del novecientos en los que se podría rodar la versión portuguesa de El Gatopardo. Comida alentejana y conversación en las nubes, puesto que Magalhães, entrañable amigo, pertenece al Portugal aéreo que ama las perspectivas, los reflejos en el espejo y las ambigüedades. Con Gabriel, que acaba de publicar un gran libro sobre su país, pensado para el público español Secretos de Portugal, RBA), hay que hablar teniendo siempre una libreta a mano. Estreno el cuaderno azul estilizado y un poco pijo.

“El país ha aguantado mucho, pero no le sabría decir si esta paciencia será infinita. Las cuentas públicas han mejorado; en septiembre, Portugal quizá pueda regresar a los mercados para financiarse; las exportaciones van bien, casi no hay déficit exterior, pero veo mucha agitación en los medios de comunicación y en las élites. El primer ministro Passos Coelho mantiene el programa de austeridad, el presidente Cavaco Silva está inquieto y acaba de llevar el presupuesto del 2013 al Tribunal Constitucional; el Partido Socialista parece descabezado, pero tiene un buen activo en la alcaldía de Lisboa (Antonio Costa). En Portugal se ha creado una zona de opinión difícil de descifrar. Gente que aparentemente ha desconectado de la política y del parloteo constante de los medios de comunicación, que en un momento dado puede estallar o decantar unas próximas elecciones. Creo que esas corrientes serán cada vez más comunes en Europa”.

El libro de Magalhães contiene las claves de la sorprendente resistencia civil portuguesa. Portugal, una de las formaciones estatales más antiguas de Europa, es península y ultramar desde el siglo XIV. Desde la entronización de João I, conquistador de Ceuta e iniciador de la era portuguesa de los descubrimientos, un siglo antes de que Colón llegase a América. Portugal vive ahora de los préstamos del FMI y del oxígeno de ultramar: Angola, Brasil, Mozambique, por este orden. Y China. Capitales africanos y asiáticos que compran bienes y servicios, a muy buen precio, en la periferia más occidental de Europa. Y una emigración masiva de profesionales, especialistas y jóvenes licenciados. Las cifras dan vértigo: en los últimos diez años, un millón de personas habrá abandonado Portugal. Casi un diez por ciento de la población. Ultramar ha contribuido a evitar el estallido, pero ha vaciado dramáticamente el país. Los portugueses quizás hayan pagado una cuota de sufrimiento extra a cuenta de España e Italia. En el fatídico 2010, su intervención fue un aviso general. Un aviso a Zapatero y Berlusconi, que se resistían a aplicar las políticas de ajuste por miedo a perder las elecciones. El aviso de que Grecia no iba a ser el único campo de experimentación de esa austeridad a ultranza que ahora casi todo el mundo cuestiona.

Base náutica en tiempos de la globalización sin remos y sin cables, Portugal está sufriendo lo indecible para mantenerse en el primer círculo dela Unión. Su dignidad es conmovedora. Los portugueses han decidido seguir vivos como nación, llegando a generar una nación periférica de nuevo tipo. Una nación que se mantiene en Europa gracias a capitales, energías, apoyos y alianzas obtenidos fuera de Europa. Entre los azulejos de la Casado Alentejo, Magalhães me concede un último apunte: “No sé qué pasaría en Portugal si Gran Bretaña decidiese en referéndum salir de la Unión Europea. La tentación de un frente atlántico –Noruega, Gran Bretaña, con Escocia, y Portugal– desgajado de la Europa germanizada podría ser muy fuerte”.

Regreso de Lisboa con un montón de cuadernos azules (rústicos y estilizados) y alguna idea nueva sobre las sorpresas que nos puede traer el bienio 2013-14.

Enric Juliana, en La Vanguardia

domingo, 6 de enero de 2013

CONSEJEROS DE CAJA NAVARRA Y SUS FAMILIAS DISPONÍAN DE CRÉDITOS A BAJO INTERÉS


En los consejos de administración de Caja Navarra no solo corrían las dietas generosas y dudosamente justificadas. También se accedía a préstamos baratos, o por lo menos por debajo de los precios de referencia en el mercado, y a los que tenían acceso los consejeros y los miembros de la comisión de control de la entidad, algunos de los cuales hicieron un uso abundante de esta prerrogativa, tanto para ellos mismos como para familiares de primer grado y para sus empresas.
La cantidad -ceñida a los datos publicados entre 2005 y 2011, único periodo del que existe información- supera los ocho millones de euros, y se concentra sobre todo en los años 2005, 2006, 2008 y 2009, ejercicios en los que se rebasaban los 1,5 millones de euros. Este dinero se repartió entre 22 consejeros (unos 368.000 euros de media). En la lista figuran empresarios, sindicalistas, políticos, directivos y el propio expresidente del Gobierno, Miguel Sanz, que obtuvo sendos préstamos personales, de 15.000 y de 60.000 euros respectivamente, cuando era también presidente de Caja Navarra. Sanz dejó este puesto en 2010, si bien buscó acomodo en una Junta de Entidades Fundadora (remunerada) y en una comisión permanente (también remunerada), que fueron liquidadas tras el escándalo que supuso su descubrimiento. Ahora, preside Audenasa (pública en un 50%) y la Bodega Señorío de Sarría, antigua propiedad de Caja Navarra y que ha pasado, como el resto de participaciones industriales, a ser propiedad de CaixaBank.
De estos dos préstamos, el más llamativo resulta, sin duda, el segundo. Según figura en el Informe de Auditoría de la entidad, la cantidad ascendía a 60.000 euros, en concepto de préstamo personal. Y contaba con un tipo de interés del euribor, que se movía en el entorno del 2%, más un 1%, sensiblemente por debajo de la media de este tipo de préstamos: según los datos del Banco de España, los préstamos de este tipo no bajaban del 8% de interés. También el préstamo personal del año 2005 se concedió apenas a un 1,95%, asimismo muy por debajo de la media de los préstamos de aquellos años.
Como presidente de Caja Navarra, Sanz era el consejero mejor remunerado, pese a carecer de cualquier función ejecutiva. También cobraba por asistir a los consejos de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), en los que representaba a la extinta Caja Navarra. Ese último año sumó por ambos conceptos más de 60.000 euros, que se incrementaron otro 50% a lo largo de los dos siguientes ejercicios. A estas cantidades hay que añadir lo que percibía como presidente del Gobierno. Sanz no era el único político que se mantuvo en el consejo de administración. Allí también estuvo Juan Cruz Alli, que solicitó dos préstamos hipotecarios en 2005 para sendos familiares de primer grado: de 222.000 y de 397.000 euros, así como otros de menor cuantía y algún aval. La memoria refleja también un préstamo personal de 20.000 euros para un familiar de primer grado de Roberto Jiménez. Fue concedido a un tipo de interés del euribor más 1,25%.
El caso de Sanz, sin embargo, no es el más llamativo al analizar los préstamos concedidos. Ni mucho menos. José Antonio Sarría, actualmente presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra y apostol habitual de los beneficios de la austeridad, figura como el consejero que mayor volumen ha solicitado, si bien es cierto que la mayor parte del dinero iba destinado a sus empresas o a familiares de primer grado. El primero de los préstamos hipotecarios, correspondiente al año 2006, alcanzaba una suma de 306.000 euros a un tipo de interés del 3,66%. En total, e incluyendo 0,5 millones para renovación de circulante, Caja Navarra concede en favor de Sarría algo más de 1,7 millones de euros.
En el ámbito empresarial -o en el de altos directivos- también recurrió a estos préstamos por un montante significativo José Luis Erro, miembro del consejo de administración de la entidad y exdirector de la planta de Volkswagen Navarra, de la que fue relevado tras un complicado conflicto laboral con la mayoría del comité de empresa. Según los datos del Informe de Auditoría, Caja Navarra prestó a un familiar directo de Erro 140.000 euros en un crédito al consumo en el año 2006. El tipo de interés era del 4,79%. El propio Erro recibió en 2008 sendos préstamos personales de 240.000 y 200.000 euros al 5,3% y al 5,43%. Un año más tarde solicitó un préstamo hipotecario, por valor de 202.000 euros a un tipo de interés del euribor más 0,4%, sin comisión de apertura. Ya en 2011 le fue concedido para un familiar de primer grado otro crédito hipotecario por un volumen de 390.000 euros a un 3%.
Se trata tan solo de algunos ejemplos, que ilustran tanto una época como el modo en que funcionaba el consejo y la comisión de control de la entidad, que en ningún momento advirtieron acerca de los riesgos que corría Caja Navarra. En 2006, por ejemplo, se concedieron préstamos al consumo por valor de casi 400.000 euros entre los consejeros. Además de ello, el mismo año, José Antonio Asiáin, entonces vicepresidente de la entidad, pidió un préstamo personal de 120.000 euros. En cualquier caso, la comparación con algunas entidades hace parecer a los consejeros de Caja Navarra casi como austeros calvinistas. Durante el mismo periodo, los consejeros de Caja de Ahorros del Mediterraneo recibieron créditos por valor de 161 millones de euros, apenas 14 más que en las cajas gallegas. En Caja España y Caja Duero los préstamos sumaron más de 82,4 millones y en Catalunya Caixa ascendieron a 64,1 millones. Todas estas entidades han terminado por ser nacionalizadas.

Caja Navarra también prestó dinero a partidos políticos de la Comunidad Foral. Según la memoria de 2011, la última disponible, durante ese ejercicio se concedieron tres préstamos, dos de ellos hipotecarios a Izquierda Unida, que suman un valor total de 187.000 euros y con tipos de interés de entre el 4,29% y el 4,48%. Esta formación política ya contaba con un préstamo hipotecario de 157.000 euros concedido el 30 de marzo de 2006. Esta formación es la que tiene una mayor deuda financiera con la entidad. También el PSN tenía deudas financieras con Caja Navarra a finales de 2011 por valor de 58.970 euros. Se corresponden con un préstamo de 120.000 euros concedido el enero de 2007, con vencimiento en 2022 y al 2,82% de interés. Los dos sindicatos con presencia en los órganos de control de Caja Navarra también cuentan con líneas de crédito concedidas. Las de UGT sumaban en torno a 1,4 millones de euros (incluyendo una línea de avales) y las de CCOO ascendían hasta los 5,6 millones de euros, entre las que se incluía también una línea de avales destinada a Forem, el centro de formación dependiente del sindicato.
Juan Ángel Monreal, en Noticias de Navarra

¿QUÉ PASARÁ EN VENEZUELA SI MUERE HUGO CHÁVEZ?


La propaganda antichavista –en buena parte de origen norteamericano y posiblemente impulsada por instituciones, como la CIA, que siempre se han dedicado a estas cosas– pronostica, o, mejor, preconiza, un cataclismo en Venezuela si Hugo Chávez sucumbe a su enfermedad. También insiste, sin dato alguno que lo confirme, en que esta eventualidad está a punto de producirse e incluso en que se ha producido ya. Pero la impresión de los expertos que siguen de cerca la evolución de ese país, hasta de algunos claramente opuestos a Chávez, es mucho más moderada y todos ellos coinciden en que los inevitables cambios que habrían de producirse tras la eventual muerte del presidente bolivariano –una hipótesis que puede perfectamente no verificarse en el corto plazo- tendrían lugar de manera pausada y a lo largo de varios años.
The New York Times, en el único trabajo de este tipo que se ha publicado sobre esas perspectivas de futuro, ha consultado a una decena de especialistas al respecto. Seguramente en esa lista faltan nombres. Pero lo cierto es que ninguno de los entrevistados se apunta al rumor –particularmente alentado por más de un medio de comunicación español- de que, muerto Chávez, un conflicto abierto estallaría entre Nicolás Maduro, el sucesor oficial, y el presidente del parlamento, el general Diosdado Cabello.
Por el contrario, su impresión generalizada, aunque a alguno de ellos no le haga mucha gracia, es que el actual poder es bastante compacto, cuenta con un gran apoyo popular y es capaz de hacer frente a las alteraciones de la situación –incluidas las que podría provocar la oposición interior y la exterior- que la desaparición del líder carismático de la revolución bolivariana podría generar. Otra cosa, y ahí sí que se hacen negros augurios, es el futuro a medio plazo. Porque Venezuela tiene graves problemas –particularmente de tipo económico y de seguridad ciudadana– que aún no han sido resueltos, aunque en algunos de ellos se han logrado avances importantes. Y los efectos políticos que éstos pueden producir a medio plazo son, hoy por hoy, imprevisibles.
El semanario Time ha concluido que el poder venezolano tiene capacidad de maniobra suficiente, basada en preceptos constitucionales, para dirigir una sucesión en plazos razonables. El vicepresidente Maduro ya ha anunciado que no es preciso que Chávez jure el 10 de enero el cargo para el nuevo mandato que ha obtenido tras su reciente victoria electoral y que si no lo hace habrían de convocarse nuevas elecciones. Podría hacerlo hasta tres meses más tarde, incluso para luego dimitir, y durante ese tiempo el gobierno de Caracas podría preparar unos nuevos comicios que, casi inevitablemente según los expertos, Maduro ganaría sin grandes problemas: “Es más popular entre los venezolanos que Cabello o que Capriles (el líder de la oposición derrotado por Chaves en octubre)”, dice el politólogo George Ciccariello-Maher en el New York Times.
“Chávez estuvo ausente de la campaña para las elecciones regionales de diciembre. Y sin embargo su partido ganó en 20 de los 23 estados, lo cual indica que su sucesor podría ganar si tiene que hacerlo”, opina Mark Weisbrot, director del Centro de Investigaciones políticas y económicas y presidente de la asociación norteamericana Por una Política Exterior Justa. “Desde que llegó al poder, –añade Weisbrot– Chávez ha ganado 13 de las 14 elecciones nacionales que se han celebrado y ello se debe, sobre todo a que ha mejorado enormemente el nivel de vida de la mayoría de la población. La pobreza se ha reducido a la mitad y la extrema pobreza en un 70%, gracias, sobre todo, a la creación de empleo. Millones de venezolanos han accedido por primera a la sanidad pública, el número de escolares se ha duplicado, las pensiones se han triplicado y se han construido cientos de miles de viviendas”.
El ensayista y columnista Moisés Naim –que fue también ministro de Comercio e Industria de Venezuela en el Gobierno de Carlos Andrés Pérez– subraya, en cambio, los graves problemas económicos que aquejan al país: “La crisis incluye un déficit público que se acerca al 20% del PIB, un mercado negro en el que el dólar se cotiza a un precio cuatro veces superior al oficial, una de las mayores tasas de inflación del mundo, una deuda diez veces mayor a la que tenía en 2003, un frágil sistema bancario y la caída en picado de la industria petrolífera controlada por el Estado: Venezuela tiene que importar gasolina”, porque sus refinerías no cubren la demanda nacional.
“Hay que seguir la pista del petróleo”, dice Miguel Tinker Salas, un ensayista especializado en Venezuela: “La OPEC ha certificado que el país cuenta con 296.000 millones de barriles de reservas, más que Arabia Saudí, y con las mayores reservas de gas de Latinoamérica. Chávez ha creado una economía basada en el petróleo mucho más justa y que ha beneficiado a los pobres rurales y urbanos. La política energética nacionalista de Venezuela se ha convertido en norma en todo Latinoamérica. Pero los grupos que antes se beneficiaban de las rentas del petróleo no están de acuerdo con eso y hasta propiciaron un golpe de estado en 2004. La fracturada sociedad venezolana seguirá batallando por las rentas del petróleo”.
Joy Olson y David Smile subrayan en su análisis los graves problemas de seguridad que padece el país. Pero concluyen con esta frase: “Sea quien sea quien le sustituya, Chávez ha cambiado el panorama político venezolano”. Los resultados electorales, las encuestas y las opiniones en directo de la gente corriente confirman que una mayoría de la población es muy consciente de ello y apoya los cambios que ha traído la revolución bolivariana. También se sabe que frente a esa mayoría, son muchos los venezolanos que están en contra de ella. “Los cambios que exigen los problemas económicos tendrán que ser modestos y graduales y requerirán de un compromiso entre ambas partes”, opina Michael Shifter, presidente de Diálogo Inter-Americano.
En suma, nada inquietante en un horizonte próximo. Venezuela no será la misma si Chávez desaparece. Pero, por el momento, no parece que los muchos millones de ciudadanos del resto del mundo –incluidos no pocos españoles– que ven a ese país como un ejemplo –todo lo contradictorio que se quiera– de que otra política es posible, vayan a verse decepcionados porque su obra se hunda catastróficamente.
Carlos Elordi, en eldiario.es

CATALUÑA: EVITAR LA COLISIÓN DE BARCOS


1.Seguimos la cuestión catalana por varias razones. Por el largo recorrido histórico que los dos países pirenaicos hemos compartido. Porque en la actual situación política catalana, en la gran agitación que se vive en Madrid, en la colisión de barcosque Artur Mas llama a evitar, vemos reflejadas unas circunstancias que hemos vivido muy recientemente, durante el mandato del lehendakari Ibarretxe. Y, finalmente, nuestro interés proviene del que los vascos no podemos plantear la gestión presente de nuestros problemas más acuciantes sin tomar la temperatura a la evolución de los acontecimientos en Cataluña.
2.Tras las elecciones del 25-N, CiU muestra una maniobrabilidad política limitada. Con el pacto con ERC como única salida, Artur Mas se ha visto obligado a fusionar dos programas cuyo punto de conexión más evidente es el apoyo a la consulta popular.Muchos creen que, en este contexto, CiU ha realizado numerosas concesiones programáticas a ERC, cuyo compromiso con la estabilidad institucional sólo alcanza hasta 2014, aunque se pueda verificar su continuidad con el inicio del proceso de aplicación del derecho a decidir.
A mayor influencia real del partido de Junqueras en la próxima acción de gobierno mayores riesgos asumen los republicanos. Es decir, el hecho de compartir responsabilidades con el programa del Govern, a pesar de no participar de él, no dejará de comprometer a ERC con los resultados de la misma gestión del ejecutivo y aligerará a CiU de parte de la carga social que comporta imponer sacrificios para superar la crisis. Como contrapartida, lo que el partido de Mas sí está viendo erosionarse es su valiosa cartera de amistades, principalmente su ascendiente entre los agentes económicos que comparten muy poco el giro que la implicación de Esquerra impone al Govern.
3.Pese a esto, Artur Mas cuenta con dos bazas con los que buscaría flexibilizar su rígida situación. En primer lugar, el acuerdo entre CiU y ERC incluye una cláusula de aplazamiento del proceso de consulta que puede activarse en función del desarrollo del “contexto socioeconómico y político”. En segundo lugar, insiste en “ampliar las mayorías políticas y sociales”, dirigiéndose al PSC, eventual aliado que podría aportarle una mayor base social en clave catalana y la posibilidad de recuperar el enganche perdido con el resto del Estado, ahuyentando el peligro de la gran colisión de barcos soberanistas.
4.Es posible evitar esa colisión. O, al menos, sigue siendo necesario evitarla. La opción natural del catalanismo no es el independentismo. En su sector mayoritario, el argumento independentista proviene del fracaso de la alternativa deseada en  primer lugar: el reconocimiento de la nación catalana en el marco de un estado plurinacional. A eso habría que añadir que, en un territorio en el que se pagan más impuestos que en ningún otro lugar del reino de España, la hipersensibilización ante la situación de dependencia fiscal asociada al mantenimiento del actual statu quo ha hecho crecer el independentismo de raíz económica. Así y todo, Mas sigue ahora mismo sin nombrar la independencia.
¿Es tarde para evitar la colisión? Esta preocupación no es nueva. “La cuestión viene a quedar siempre encerrada en el mismo dilema: o la fuerza o el pacto”. Pi i Margall abordó de esta manera el dilema, tan vigente ahora como hace 150 años, cosa que si algo significa es la gran cantidad de tiempo perdido. “Temer que por el pacto se disgregan en España las provincias es abrigar la idea de que permanecen unidas por el solo vínculo de la fuerza”. Lo que es relativamente nuevo en el catalanismo mayoritario es la conclusión de que no hay nada que hacer con España y que la cultura política de las fuerzas españolas es imposible de cambiar.
5.Hace algunos años,  Artur Mas propuso una refundación del catalanismo que resolviera la perplejidad en la que se encontraba sumido ante el fracaso de su tradicional objetivo de regenerar España. En el curso de la conferencia titulada “El catalanismo, energía y esperanza para un país mejor” (20-noviembre-2007), confesó que “estamos más preparados para tener una relación abierta con el mundo que una relación desacomplejada con España”.
La superación del complejo provendría de la asunción de que el futuro de Cataluña no depende tanto de Madrid o de Bruselas, sino que depende de la máxima cohesión nacional de los catalanes, de transformar el país hasta situarlo a la vanguardia del mundo, de convertirse en territorio globalizado y de ejercer el derecho a decidir. Es decir, según Artur Mas, el futuro catalán dependería lo que éstos sean capaces de hacer por sí mismos.
El proyecto de refundación propuesto por Mas buscaba reagrupar a los catalanistas bajo la égida de la Casa Gran del Catalanisme. Sus postulados, que buscaban por ello el propósito de alejarse del tacticismo electoral o partidista, partían de la fórmula “nación plena”:
“A menudo hablamos de plenitud nacional cuando nos referimos a la aspiración del más alto grado de autogobierno o de soberanía. En cambio, considero que la nación plena la hemos de asociar a la idea de que la sientan suya todos o prácticamente todos los catalanes”.
Del logro de esa plenitud nacional dependería el desarrollo de los nuevos referentes del catalanismo refundado. Una comunidad así cohesionada podría abordar por sí los retos de globalizarse y situarse en la vanguardia mundial y podría afrontar el ejercicio del derecho a decidir en un marco de confianza y autoestima, sin el peligro de sufrir una fractura interna.
Todavía así, el catalanismo refundado debía evitar pasos en falso. De acuerdo con el proyecto de la Casa Gran, se trataría de seducir y no de resistir. La fuerza de los catalanes es Cataluña entera. Por lo tanto, de ahí que el derecho a decidir requiriera que “los temas sobre los cuales se ejerza descansen sobre amplias mayorías cualificadas y reforzadas, con el fin de proporcionar a esta decisión toda la legitimidad y la fuerza necesarias y también para evitar dividir la sociedad en dos mitades”.
6.Volvemos a la pregunta que hemos repetido a lo largo del artículo. ¿Es posible evitar la colisión de soberanismos? Desde luego, habrá que ver en adelante cómo se desenvuelve el escenario catalán. No cabe esperar que el buque del centro español vire de rumbo. Pero, el timonel catalán debe mostrar que sabe distinguir entre el fin (“la existencia y fortalecimiento de la comunidad nacional”) que persigue y los instrumentos (“el poder político”) de los que quiere disponer.  Mucho más si de verdad cree que “estamos en un momento en que se pueden destruir gobiernos, pero también países”. Un momento ante el que no cabe dejarse llevar por la irresponsabilidad temeraria de quien juega el futuro del país a un solo acto, que además es de resolución incierta.
Si el catalanismo de CiU se mantiene fiel a las bases de su refundación expuestas en el marco de la Casa Gran, habremos de esperar que Cataluña sorteará la amenaza con éxito. Es decir, si en su actuación prevalece siempre el logro de laplenitud nacional respecto a la pulsión antagonista es seguro que evitará el choque y ganará para la causa de la nación plena, global y de vanguardia a la parte de Cataluña hoy recelosa.
Joxan Rekondo, en Aberriberri

sábado, 5 de enero de 2013

CORELLA, ¿PROHIBIR LO QUE ME MOLESTA?


El Ayuntamiento de Corella ha prohibido que el grupo de música “Drum Line”  actúe por las calles de Corella la Noche de Reyes. El argumento: la posible molestia a los vecinos que están tranquilamente en sus casas.
Desde ACI creemos que lo que realmente molesta a los gobernantes de Corella, es que se organicen actividades por colectivos que no estén controlados desde el ayuntamiento o desde su partido y si son culturales, que no se ciñan al milímetro a la ideología de UPN.
Vamos a ver, el Alcalde, el Concejal de festejos, la Concejala de Juventud se han parado a pensar si molestan o no las orquestas de fiestas hasta las dos de la madrugada o los cohetes que se lanzan día sí y día también a cualquier hora del día celebrando cualquier cosa. Se han parado a pensar si las campanas de las iglesias molestan cuando tocan cada poco rato día tras día, se han parado a pensar si molestan las charangas de las peñas o la banda municipal cuando hace sus pasacalles, están en contra de que colectivos musicales se planten debajo de las ventanas de madrugada a cantar. Hacen algo por evitar los ruidos de las motos de madrugada, o que edificios municipales mal acondicionados perturben la noche y el día de algunos vecinos. No, nada de esto y mucho más les ocupa ni les preocupa. ¿Sólo les preocupa que el grupo Drum Line actúe un ratillo y perturbe la tranquilidad de Corella?, ¡no!, Si la actividad musical la hubiera organizado algún colectivo amparado, auspiciado  y afín a la ideología de UPN, no solo lo hubieran permitido, la hubiesen potenciado mandando a un trabajador municipal, con un coche municipal, con megafonía municipal a pregonar por toda la ciudad el lugar y hora de la actuación de Drum Line.
Realmente lo que no soportan es que personas  no afines a su tendencia política se organicen, monten asociaciones y que además participen de manera autónoma en la vida cultural y social de Corella. Lo que no aceptan es que haya vida social y cultural fuera del control de UPN o el Alcalde. Que se organice una acto musical sin pedir un duro al Ayuntamiento, que además se haga por una asociación que desde su nacimiento, a pesar de todas las trabas posibles y algunas hasta imposibles de creer, organice, colabore y participe, sin pedir nada o muy poco a cambio, en la vida cultural de Corella,  no lo aceptan.
Lo que les hace “hervir la sangre” es que la Asociación Cultural Tambarria, que es quien organizaba esta actividad, vuele por libre y no se pliegue a la caciquil voluntad del Alcalde o de UPN.
Alternativa Corellana Independiente

EMIGRANTES ESPAÑOLES: ÉXODO DE TALENTO


Que una tercera parte del casi 1,5 millones de universitarios españoles esté preparando las maletas para buscar oportunidades profesionales en el extranjero debería ser motivo de gran preocupación. Pero no es así. Hasta ahora se ha hablado de esta realidad como un hecho circunstancial rayano entre lo aventurero y lo infortunado de un sistema incapaz de absorber la demanda de empleo de sus jóvenes.
En estos tiempos de crisis nos hemos atiborrado a hablar de los desequilibrios presupuestarios de las administraciones públicas que han dilapidado el dinero de todos de manera desaforada y sin control alguno. Casi todos estos desequilibrios vienen recogidos en la contabilidad de las administraciones y dichas pérdidas aparecen pues allí reflejadas.
Sin embargo, el éxodo de los jóvenes españoles, la gran mayoría universitarios tiene un impacto económico y unas consecuencias sociales en el largo plazo de las que pocos se han parado a pensar por la brecha que separa lo prioritario de lo urgente. No conozco ningún economista que haya hecho un estudio sobre el coste que supone que varios cientos de miles de nosotros acabe buscando mejor fortuna en el exterior.
Podemos hacernos alguna idea. Si cada universitario supone para el erario público unos 7.000 euros y pensamos que en los cuatro años de crisis unos 300.000 jóvenes ya han abandonado el país (las cifras del INE reflejan que el censo electoral de españoles en el extranjero pasó de 1,1 millones en 2006 a 1,5 millones en 2011), habremos perdido unos 2.100 millones de euros en formar profesionales (un 0,21% del PIB) para beneficio de terceros países. Y eso ha sido la tendencia de los últimos años, pero claro está que las perspectivas tan negativas de encontrar empleo contribuirán a una mayor fuga de cerebros de la que ahora conocemos.
Posiblemente la cifra de emigrantes españoles no alcance las cotas de los años 60 del pasado siglo, donde dos millones de personas se vieron obligadas a abandonar su lugar de origen para encontrar empleo. La gran diferencia de la ola de emigrantes actual con aquella es que la de hace cincuenta años estaba compuesta por trabajadores manuales y en un 80% analfabetos, incapaces de situar en un mapa Alemania o Suiza.
Los emigrantes actuales son una pieza clave para el desarrollo no sólo económico de la sociedad española, sino para el mantenimiento de la clase media. No se trata por tanto solamente de la pérdida de profesionales, sino de la pérdida de la clase media que es la que permite un desarrollo equitativo y de igualdad de oportunidades en toda sociedad. Hace cincuenta años emigraban fundamentalmente de las capas sociales con menos recursos y cuyas divisas fueron fundamentales para el desarrollo económico del país.
Los actuales emigrantes son en su mayoría licenciados universitarios a los que ya no les parece claro que la titulación universitaria sea útil en el paralizado mercado laboral de España. No se trata únicamente de contar con un empleo o estar en la calle, sino las inciertas perspectivas que en este sentido hay a medio y largo plazo.
La triste realidad es que esos jóvenes no sólo no pueden desarrollar sus habilidades en nuestro país, sino que además están dispuestos a marcharse para ejercer su profesión. Ese es un fenómeno, nada nuevo, acontecido a lo largo de la historia y que en los últimos años ha acuciado a los países en vías de desarrollo.
Por ejemplo, según Naciones Unidas, India pierde anualmente 2.000 millones de dólares por la emigración de sus informáticos a EE UU. El hecho de que los universitarios indios viajen a estudiar al extranjero supone un coste por salida de divisas superior a los 10.000 millones de dólares anuales. Pero a diferencia de España, el país del sur asiático crece a un ritmo de un 7% anual, tiene una economía muy diversificada, sólo un 10% de paro y, eso sí, ha de hacer frente al desafío que supone reducir las desigualdades económicas y sociales.
A estas alturas trato de buscar el lado positivo para la economía española, para nuestro crecimiento y para nuestro futuro de esta primera ola de emigración del siglo XXI y me cuesta encontrarlo, por no decir que es imposible. Comprendo que hay que atender asuntos urgentes actualmente, pero una crítica generalizada a los gobernantes españoles de los últimos años es su política cortoplacista, más pendientes del día a día, que de la herencia que recibirá la sociedad española en cinco años.
Jorge Mestre, en su blog

martes, 1 de enero de 2013

MIEDO



Tengo miedo. No miren el diccionario de la RAE porque tal vez no refleje con exactitud las estrías que siento en el alma. Sólo pretendo que entiendan esta sensación de estar suspendido en el abismo, dependiendo de que no sé quién afloje un poco el hilo que me sostiene y me deje caer al vacío.

Miedo a que los bancos sigan dando patadas en el alma indefensa de los que no pueden pagar su hipoteca y los lancen al hueco misericordioso de un puente.

Miedo a seis millones de parados, amputada la esperanza de futuro para ellos y sus hijos.

Miedo a esos enfermos a los que no se les aplica un tratamiento porque es caro, han cumplido sesenta y cinco años y sus vidas no valen más que para un estercolero con una cruz en la cabecera.

Miedo a esos investigadores que han visto frustrado su afán de arrancarle secretos al misterio de la vida porque dicen que no hay dinero para que el ojo permanezca vigilante ante el microscopio.

Miedo a esa sanidad convertida en negocio que alimenta caviar y langosta mientras la disnea de un enfisema ahoga a la gente en un sofá de urgencias.

Miedo a que la justicia sea suplida por la caridad, a que los derechos se vean destronados por la beneficencia.

Miedo a la regularización del derecho de huelga, de expresión, de manifestación porque en realidad son eufemismos que guardan la supresión de derechos fundamentales.

Miedo a que los dependientes no encuentren una mano que les empuje hasta el sol de media mañana que les renueva las ganas de vivir.

Miedo a que las mujeres maltratadas tengan que someterse como esclavas al látigo de quien debía llenarlas de besos porque desaparecen las casas de acogida y divorciarse dice Gallardón que es una deuda que tienen que pagar como se pagan las deudas del amor.

Miedo de que las mujeres no lleguen a la plenitud del misterio que son porque el actual ministro de justicia sólo otorga ese carnet a las que han traído hijos al mundo. Miedo a que un machismo barato, ciego y revanchista las expropie los derechos sobre su cuerpo, sobre sus decisiones vitales para hacer de ellas sólo auxiliares del quehacer del macho.

Miedo a democracias que por autoritarias son máscaras con rasgos de urnas de libertad.

Miedo a quienes se sienten en el derecho de gobernar contra la voluntad del pueblo argumentando votos arrancados con la mentira, la falsedad, el perjurio y la desvergüenza de quien sabe de antemano su incapacidad para cumplir lo prometido prostituyendo la palabra que es el vientre de la democracia.

Miedo, mucho miedo, a la desconfianza de la ciudadanía hacia sus políticos a los que escupen en la cara que practican una democracia que no nos representa.

Miedo a una derecha que impone su modelo ideológico en todos los órdenes: bancario, laboral, sanitario, especulativo, impositivo.

Miedo a una izquierda que necesita denominarse de centro-izquierda porque le falta coraje para enfrentarse a la situación desde el orgullo de su pasado, porque le escuece la revolución en las manos, porque ha hecho del equilibrio el fiel que olvida el grito de los pobres esclavos frente a los amos del mundo, porque le constriñe una moderación que es simple cobardía, porque habla de una oposición útil porque le come el miedo de poner el mundo boca abajo, porque le pesa la cobardía de la incapacidad para renunciar al propio bienestar a favor de una sociedad desesperanzada.

Me dan miedo los salvapatrias que pueden venir a poner orden aplastando la libertad que tanta sangre ha costado. Me dan miedo los tiros en la nuca, los cementerios al amanecer, los paseillos de la muerte, las trece rosas que fuero mucho más que trece.

Me da miedo el miedo de tantos y tantos que se esconden en su angustia y no se atreven a luchar por un sol vivificante, por el grito limpio que implanta la esperanza, por la mano invencible que levanta la injusticia por la solapa y arrincona el vómito contra la cara de quien escupe.

Me dan miedo quienes se esconden tras las espaldas de los que dan la cara, de los que toman la calle porque es propiedad ciudadana, de los que exigen derechos porque los han parido con dolor, de los que reclaman justicia y desprecian la caridad, de los que postulan elegancia frente al bochorno de la limosna.

Tengo miedo, lo confieso. Lo mastico esta tarde lluviosa de enero y ese zumo del miedo me amenaza la sangre, las caricias y los besos.

Rafael Fernando Navarro, en su blog