jueves, 20 de noviembre de 2008

MEMORIA HISTORICA EN UN PARLAMENTO OLVIDADIZO


La mesa redonda estuvo moderada por Román Felones, presidente del PSN, lo que ya de por sí constituía un pequeño monumento a la desmemoria de las instituciones y a la amnesia de su partido. Y es que Felones lleva casi tres décadas en primer plano político -fue consejero de Educación del Gobierno navarro ya en los 80- sin que las víctimas del 36 hayan estado nunca en la agenda. Ahora sí lo están, y el Parlamento, con Felones al frente, se sube al carro del que han tirado organismos populares y personas tan solidarias como altruistas.

Ante una pequeña sala repleta con más de cien familiares (esta vez no se habilitó el amplio hall usado para los actos de gala), Román Felones no las debía tener todas consigo, ya que pidió «respeto» y «sosiego» antes y después de las intervenciones. Pero no se salvó de escuchar críticas indirectas. Tomás Dorronsoro es hijo de Corpus Dorronsoso, dirigente del PSOE y la UGT y teniente de alcalde de Iruñea durante la República. Fue abatido por los fascistas junto a un hermano y un tío de Tomás. El PSOE quizás ha olvidado todo aquello, pero él no. Rememoró aquellos días en que los fusilamientos de la Vuelta del Castillo «se celebraban con misa y chocolate con churros». Detalló cómo a las mujeres les cortaban el pelo y les daban aceite de ricino para que se hicieran sus necesidades encima «antes de sacarlas después por la calle, con la banda». Y revivió una adolescencia atormentada por la imposibilidad de encontrar trabajo y «por los desprecios y marginaciones de un sector amplio de la sociedad». A día de hoy, se siente reconocido y sólo tiene queja «de la alcaldesa», Yolanda Barcina (UPN). Pero a Tomás tampoco se le olvida que «durante 70 años ningún partido de izquierdas se acordó de nosotros». Felones lo escuchó sin torcer el gesto, lo mismo que su compañera de partido y presidenta del Parlamento, Elena Torres, sentada en primera fila.

Antes, Josefina Campos, que acaba de publicar un libro sobre la matanza de 1936 en Azkoien, su pueblo, también se había dirigido a los políticos: «Os pido por favor que hagáis algo. Hay personas de aquí que no sabemos si están en el Valle de los Caídos». Y en otro momento se quejó de que «en todas las naciones se ha hecho un reconocimiento explícito de las barbaridades de las guerras, pero aquí Garzón dimite obligado por los partidos de derecha y por algunos que decimos de izquierda». Campos narró el modo en que hace muchos años los vecinos de su pueblo fueron a Monreal a recuperar los restos de sus familiares, y los problemas que tuvieron con la Guardia Civil. Y Mirentxu Aguirre, presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados, repasó el trabajo de esta asociación desde 2002.
Fueron varios, también Felones, quienes evocaron a otra figura absolutamente clave en esta labor popular y desinteresada: José María Jimeno Jurio.
Muchos años después de todo esto ha llegado el Parlamento, y con él también el PSOE. Ahora es posible incluso que se cree una comisión especial para dar impulso a la recuperación de la memoria histórica.
Ioseba Eceolaza, de Nafarroa Bai, también presente en la mesa, destacó que «ha sido difícil, las zancadillas han sido inmensas, pero al final ha salido la memoria».Sin embargo, la del Parlamento parece por ahora sólo una memoria selectiva. El colectivo Ahaztuak denunció que fue invitado al acto, pero para estar entre el público, fuera de la mesa, lo que declinó. Y Eceolaza subrayó en su intervención que en 1936 los franquistas se cebaron con «socialistas, comunistas, republicanos y anarquistas». Faltaba alguien, claro. Alguien que también sufrió el ensañamiento fascista pero sigue faltando en este Parlamento tan olvidadizo
(Ahaztuak)

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